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CARTAS AL DIRECTOR

*Ciencias del Trabajo en la Rey Juan Carlos: En la Universidad Rey Juan Carlos, aquellos alumnos que están cursando la Licenciatura de Ciencias del Trabajo (en Vicálvaro) se encuentran en una situación de desprotección total por las CONTINUAS CHAPUZAS ADMINISTRATIVAS que pululan a su libre albedrío. Estas son unas muestras:

1.- Cerca de 2.000 personas se quedaron fuera sin tener acceso a la carrera porque supuestamente ya se habían ocupado todas las plazas. Pues, a fecha de hoy, de los dos cursos que hay por la mañana, en uno hay cerca de 40 alumnos y en la otra solo 8. Por la tarde están todos apilados, cerca de 250 alumnos. ¿Qué ha pasado?, ahí nadie sabe nada.

2.- Existen asignaturas, como por ejemplo la de Economía y Empresa, que no tienen todavía programa establecido, pero sin embargo aquellos alumnos que han solicitado convalidación se la han denegado por no cumplir con el programa. ¿Dónde está? Respuesta: no lo sabemos.

3.- Tenemos dos asignaturas cuatrimestrales "llave", es decir, que si no apruebas la primera, no puedes examinarte de la segunda. Hasta ahí, todavía está bien, pero todo se empieza a complicar cuando esas asignaturas corresponden, una, al primer cuatrimestre y, la otra, al segundo; y encima, si te has matriculado de todas las asignaturas, te corre convocatoria de esta segunda asignatura a la que no tienes derecho a examinarte. Es decir, en febrero si suspendes esa asignatura (Auditoría Sociolaboral I), te tendrás que examinar en septiembre, pero no podrás examinarte de Auditoría Sociolaboral II y ya te habrá corrido la segunda convocatoria. Por último, como puntilla, y lo más irritante de todo, es que la asignatura del primer cuatrimestre tiene relación con el departamento de organización de empresas puesto que trata fundamentalmente de auditorías informáticas y, sin embargo, la del segundo cuatrimestre es del departamento de psicología del trabajo, y más en concreto, de auditoría de recursos humanos. ¡QUE ME EXPLIQUEN LA RELACIÓN QUE PUEDE HABER ENTRE UNA AUDITORÍA INFORMÁTICA Y UNA DE RECURSOS HUMANOS COMO PARA NO PODER EXAMINAR DE ESTA ÚLTIMA SI NO HAS APROBADO LA PRIMERA!

4.- Por último, señalar que para ser una licenciatura de ciencias del trabajo han podido acceder a esta carrera desde uno de empresas hasta uno de educación social, y más curioso aún es que uno se puede haber licenciado sin tener ni la menor idea de derecho del trabajo. Curioso, ¿no?
Firmado: alumno de Ciencias del Trabajo de la Universidad Rey Juan Carlos.


*Abolición deuda externa .

Somos pacíficos . Ya sabían , los ciento cincuenta manifestantes de la Red Ciudadana para la Abolición de la Deuda Externa que el domingo corrieron para empapelar la fachada principal del Congreso con pancartas y que se sentaron en las escalinatas del Congreso , que les iba a desalojar la policia sorprendida . Era el riesgo a tomar y la legalidad a infringir para que el gobierno haga caso a los 1.087.000 votos contra la deuda externa . No esperaban tanta violencia . Pero cada desalojado se volvía a sentar en el asfalto frente al Congreso . Gritaban : Abolición Deuda externa , Somos pacíficos , Son personas , Puertas abiertas para todos. Yo estuve ahí y quiero asegurar que no hubo un sólo grito de insulto a la policia . Fué una perfecta y difícil práctica de la no violencia . Increíble pero cierto . Quietos y a dejarse tratar como a ciudadano respetable , aunque alguno sea joven . Lo digo porque de algún reportaje alguien puede sacar la impresión contraria. Estuve ahí los veinte minutos y no me explico como se hirieron 4 policias . O se pisaron los cordones al correr o se trata de brecha de conciencia . Ni de palabra hubo violencia . Siento que se lesionaran .Además cuando la policia se calmó y negoció , votaron a mano alzada el centenar de sentados y decidieron levantarse e irse pacifícamente después de leer el manifiesto . La policia dijo que de acuerdo . Pero ahí lo estropeó todo quien se empeña en provocar y demonizar a manifestantes pacíficos , también si luchan a favor de los más pobres . Porque ese alguien dió la orden de detener al lector del manifiesto . El más pacífico .En contra de lo acordado . Era para humillar a los que nos íbamos , para impedir que nos fuéramos en paz . . Y no hubo más remedio que volver a sentarse al grito de todos o ninguno . Entonces supongo que el mismo provocador dió también la orden de disparar bolas de goma , de cargar y de agredir a los pacíficos sentados . Llenó el ambiente de explosiones y humo y creó imágenes que pueden malimpresionar en la tele . Gracias que un saxofonista de calle que estaba ahí y no dejó de tocar humanizó la tensión . Pero que quede claro . Los manifestantes de RCADE son pacíficos activistas que actuan con pasión sin pausa ni olvido a favor de los pobres , a quienes urge que los ricos les dejemos de torturar con la deuda externa . Deseo que ningún telespectador se lleve otra impresión . No son supuestamente pacifistas . Son admirables no violentos y muchos además son jóvenes . Lo más presentable y humano que tenemos en España.

UN DOMINGO CUALQUIERA
Podria haber sido perfectamente como un Domigo cualquiera, y haber
estado en mi casita durmiendo, o leyendo el periódico, o simplemente en
misa de doce. Pero casualmente coincidió que estaba en Madrid el día de
la manifestación a favor de la abolición
de la Deuda Externa. Así, que después de visitar una exposición de
fotos, me apeteció sumarme a este acto. Al fin y al cabo, en marzo yo
también cumplí con el deber cívico de depositar mi voto en una urna, y
dejé constancia de mi oposición -al igual que un millón de ciudadanos
ejemplares- a
que se perpetúe la cruel e injusta deuda impuesta a países empobrecidos.
Fue un acto simpático y todo un ejercicio de democracia (ambos,
manifestación y consulta popular). Pero la ilusión fue rota bruscamente,
con el rudo desalojo de unos muchachos y muchachas que quisieron
realizar el simbólico acto de llevar esta reivindicación de una parte
sustancial del pueblo ante las puertas de su Cámara de Representantes,
cuyos miembros fueron elegidos el mismo día y por la misma gente (la
ciudadanía, en definitiva) que votó a favor de la abolición de la deuda
externa. Lamentablemente se sucedieron golpes y detenciones, y corrió la
sangre por los peldaños del Congreso de las Diputados. Me sorprende que
acabara tan mal un acto tan inocente e inofensivo, protagonizado por
gente de buena voluntad. Como también me llama la atención, la
constatación, de que de no haberse producido esa injustificable
violencia, esta noble movilización no hubiera acaparado la atención de
los medios de comunicación, y aun así, en la mayor parte de los casos,
sólo lo hizo de modo testimonial. Una pena; quien quiera entender, que
entienda.
Álvaro Ortega, Bilbao
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Carta abierta al Presidente de la Rúa
Madrid, 23 de octubre de 2000

Excelentísimo señor:
Con motivo de su visita a Madrid las asociaciones abajo firmantes le hacemos conocer nuestro reclamo ante las gravísimas irregularidades amparadas o promovidas por su Gobierno en temas de derechos humanos:

-Los presos de La Tablada están llevando adelante su segunda huelga de hambre iniciada una vez que comprobaron que las promesas hechas por funcionarios de su gobierno de sacar adelante la ley que les concedería el derecho de apelación no eran cumplidas. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, entre otros organismos, viene exigiendo al Gobierno Argentino que repare su situación. El Gobierno que usted preside es responsable del incumplimiento de las obligaciones internacionales contratadas por el Estado Argentino, entre ellos el Pacto de San José de Costa Rica. Reclamamos de su gobierno que con celeridad les garantice la doble instancia judicial, y ofrezca a los presos la erparación que corresponda a la injusta situación en que se encuentran actualmente, como ha exigido la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

-Continúa retenida por su Gobierno la Orden Internacional de Retención, cursada por el juez Garzón a comienzos de este año, contra 48 militares argentinos. Se trata de una injerencia política en temas de ámbito judicial que no sólo atenta contra el Estado de Derecho, sino que constituye además una violación grave del Convenio bilateral que regula la extradición entre España y Argentina. Reclamamos que su Gobierno cumpla con los compromisos internacionales contraídos y dé curso de estas actuaciones a la justicia.

-Continúa vigente el Decreto 111/98, aprobado por el expresidente Menem que prohíbe la colaboración de la administración argentina con el juez Garzón. Ya de por sí es sumamente grave que las víctimas tengan que recurrir a tribunales de otros países para obtener el amparo judicial denegado en el país donde se cometieron los crímenes. Reclamamos que el Gobierno argentino anule ese decreto y brinde toda la colaboración necesaria para la consecución de la justicia, allí donde esta se aplique.

-A pesar de los insistentes reclamos populares y de las condenas internacionales de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, no se han anulado las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida y los indultos presidenciales que garantizan la impunidad de los responsables del plan sistemático de exterminio. Estas disposiciones convierten a la Argentina en el último y único refugio de personas acusadas de haber cometido crímenes aberrantes. Reclamamos que Argentina cumpla con sus compromisos internacionales también en materia de derechoa humanos, anule las leyes de la impunidad y proceda al enjuiciamiento de los resopnsables de haber cometido delitos de lesa humanidad.


¡ LA TIERRA SE ENCOGE !
¿Hasta cuándo se pretenderá falsear la realidad?
Muchas son las cuestiones que nos han deparado las últimas décadas, pero lamentablemente, entre todas, prevalece como eje del guión que nos toca vivir, el esfuerzo que los países ricos hacen para mantener a toda costa los privilegios adquiridos.

Mientras en estos nuestros países ricos pronto podremos permanecer conectados con el teléfono móvil a internet las veinticuatro horas del día, el resto de la humanidad está incomunicada detrás de las murallas, alambradas, cercos y leyes anti-extranjeros con las que nos protegemos; cualquier día del año podemos darnos el gustazo de comer cualquier fruta tropical aunque en los Trópicos la escasez de alimento aumenta en la proporción que se pudren las reservas en nuestros graneros; nos gastamos millones de eurodólares en cualquier producto de consumo banal -con el consiguiente despilfarro de energía y producción de residuos- y los pobres, con sumo cuidado, gestionan su pobreza; los mecanismos de defensa avanzan a paso marcial, porque claro, estos privilegios hay que defenderlos.

Mantener este desequilibrio no lo resiste la Naturaleza y reacciona con fenómenos inusuales como los que hemos podido observar en estos últimos años: las llamadas cínicamente "catástrofes naturales". Porque, en primer lugar, la magnitud y frecuencia de estos fenómenos naturales tienen su origen en el comportamiento humano que está derivando en un cambio climático, y segundo, porque los daños ocasionados por los terremotos, inundaciones y huracanes, responden proporcionalmente a la situación de penuria de las zonas afectadas. Injustas realidades que contrastan con nuestra opulencia.

Como decíamos los cambios en los patrones climáticos son cada vez más frecuentes y más alarmantes. Y la razón de este cambio climático, el efecto invernadero, ya se puso encima de la mesa en 1992 en la cumbre de las Naciones Unidas celebrada en Río de Janeiro. El 50% del calentamiento global se debe a emisiones de CO2 proveniente de la actividad humana: de los 30.000 millones de toneladas de CO2 que cada año se inyectan a la atmósfera cerca del 80% proviene del consumo de la energía fósil (petróleo, gas natural y carbón), el 20% restante proviene de la deforestación, especialmente en los países en vías de desarrollo. Cada año se destruyen 11 millones de hectáreas de bosques tropicales para el consumo de maderas tropicales, el gasto imparable de papel, la utilización de la madera como combustible y la reconversión a tierras agrícolas y ganaderas. Nos olvidamos de que los bosques regulan el flujo de las aguas, la retienen en épocas de lluvias y la ceden regularmente en épocas de sequía. Al desaparecer la cobertura de los arboles aumenta también la erosión. En definitiva rompemos la mágica armonía de la Naturaleza.

Paralelamente la pobreza y superpoblación empuja a los pobres a asentarse en las tierras más inestables, en zonas sísmicas o en las laderas de las ciudades convertidas en cinturones de miseria, con casas precarias totalmente vulnerables. En un reciente informe Koffi Annan detallaba que el 90 % de las víctimas de estos desastres son los pobres del Tercer Mundo, los expulsados y excluidos del Planeta.
¿Cuál será el límite para que los países dominantes sean capaces de reaccionar?
Tal vez las lamentables desgracias de fin de año ocurridas en el norte de Francia podrían ser un detonante. Tal vez lo será ver nuestros mares y océanos negros y viscosos. Quizás habremos de esperar a que los científicos nos informen que la Tierra está menguando. Que se está encogiendo, que el magma se derrite y evapora, como un globo con un pinchazo... y que no cabremos en Ella.
En 1885 el cacique Seattle, en una hermosa carta, transmitió al presidente norteamericano Pierce -cuando éste le formuló un ofrecimiento para la compra de la tierra de su pueblo- un mensaje similar a: "nuestra tierra no la heredamos de nuestros padres, la pedimos prestada a nuestros hijos". Tomemos pues conciencia 'global' de ello y empecemos ya a trabajar para restituir ese precioso préstamo en condiciones saneadas y equilibradas.

Gustavo Duch
Veterinarios Sin Fronteras.

¡FELICITAMOS A CRISTOBAL COBO, JAVIER SANTOS Y A LA REVISTA EN GENERAL!

Porque, como el fanzine "Andergraun" que hacemos en nuestro pueblo, sois partidarios de tropicalizar la puritana Europa de una puta vez. Hemos presentado diferentes partidos, estilo surrealista, que se denominan "Partido del recreo" –que es partidario de que la vida siempre sea recreo-, "Partido de Extrema Izquierda Infantil" y "Tropical Power". Las bases de este último grupo son:

1. El único lugar donde aún queda una cosa que se llama "personas": el Trópico.
2. Están jodidos como nosotros, pero al revés.
3. Asesinar todos los blancos católicos y negros islámicos y poner tropicales. Urgente: mezclar razas.
4. Europa es más carca que mi abuela.
5. Europa es más fría que el porland.
6. Salir cada día un rato a pasear a pie y en pelotas por las calles.
7. Pintarnos el pubis fucsia para que se vea más.
8. Ser feliz no es igual a $.
9. Bailar.
10. Hablar y reír; tocar.


Fdo. GRUPO DE INDEPENDENTISTAS INFANTILES
Banyoles
Andergraun-net surf.to/ andergraun
Andergraun@mail.com


POESÍA

ME PERSIGUES
Cómplice del gusano que atraviesa mis entrañas,
me robas la vida y me perforas la sangre
Caminas, pero en mi corres.
Me absorbes con tu lengua, me consumes.

¿Dónde tiene cabida tu vida?
Desgarras mi piel cuando amanezco.
Acaricias mi piel cuando anochezco.
Me hieres y me besas,
me arrancas la piel con tu pureza, me deseas.

Dime, ¿quién eres?, ¿qué quieres?
Fría y cálida mirada,
clávame el puñal o la espada.
Llévate mi vida, mi encrucijada.
Me tientas a caer, me invades.

¿Por qué yo?
Déjame tocar el miedo que me come por dentro
y beberme las lágrimas de mi muerte.
Tu ausencia y tu voz desaparecen.
Me atraes, me quieres.

¿Morirás conmigo?
Conduces tu veneno hasta mi piel.
El silencio te pierde bajo mi dulzura.
Me conduces hacia el último rincón.
Sé de tu vida, te conozco, soy yo, te quiero.

Ingrid Donoso

COPLA
LLuvia a madura sandía.
Vecina a rica naranja.
Sábanas a sucio carbon.
Patio a sardinas quemadas.
Salón, pepino eruptivo.
Vater, colonia barata
El mundo huele a basura.
Basura huele a fabada
y todo huele a vida.

© Manuel Morillo ZACHO8@latinmail.com


SEGUIDILLA
Fuego y agua se encuentran
Agua intimida
Fuego y agua se atacan
Agua huidiza
Fuego se aviva
Fuego y agua se aguardan
Agua vencida

© Manuel Morillo ZACHO8@latinmail.com


ODA
No diré que el amor, alcohol infinito,
tira el alma contra la roca.
NO diré que el alma, nube de agua
es siempre humana.
No dirá que del humano, goteo de años,
nada sé; sólo que fluye.

Sólo decimos que anhelamos florecientes espigas
Decimos que la nube no es siempre agua
y que del humano todo se sabe.

Y digo que hay días en que la vida
y la muerte se callan 
dejando que fluya la nube del agua.

© Manuel Morillo ZACHO8@latinmail.com


ROMANCE
El estudiante estrena boli, el profesor puro
entro con pie derecho, mal augurio
me toca en primera fila, el presagio se ha cumplido
Explosiva pregunta, sudores en la frente.
ME veo muy inquieto ¿Estaré enamoradp?
YO como Sócrates, no escribo nada.
NO me pinta el boli, ha durado menos que su puro.
Miro la otra pregunta, sudores en todo el cuerpo
Estreno otro boli, me excito en la respuesta
pero faltan quince minutos.
Los sudores llegan a gotear el folio. Veo muy borroso, 
el tribunal me tira peras. Me siento 
abucheado. El presagio se ha cumplido.

© Manuel Morillo ZACHO8@latinmail.com

HOGAR
Hogar del anhelo,
sin odio, con cariño,
cumbre del lamento,
final del hastío.
Hogar del canto,
siempre de día,
paz y alegría
que curan el llanto.
Hogar del silencio,
voz del parecer
que juzga sin criterio.
Hogar del silencio,
amargo placer
de este fin de milenio.
A.E.I

BATALLAS IMPOSIBLES
Crees que todo depende de tu verso:
que las nubes lloren,
que el sol anime el universo,
que la tierra gire y gire...
tan grande es el peso
que vives en un mar sin fondo.
En tu vida no existe techo,
quieres cambiarlo todo
sin dejar nada para el resto,
lo quieres por ti y para ti.
Mas el camino es denso,
y poco a poco, tu interior se apaga
y tu horizonte es más estrecho.
Estás tan centrado en batallas imposibles
que olvidas luchar por un simple beso. A.E.I

Relatos breves


SUEÑOS... EDIFICADORES DE VIDA

Por Sara Navajo Gallego
¡Qué extraño sentimiento inunda mi mente! Un breve susurro surca mis mejillas y encharca mis ojos de agua, agua pura que cruza los senderos de mi cara y desemboca en mi desmejorada boca. Ese agua pura tonifica mis pensamientos y despoja a los nubarrones de su traje gris que los convierte en oscuros pajes del tiempo cuya intransigencia se hace infinita en la eternidad.
Una oleada de melodías surgen de mis oídos; melodías significativas que me hacen recordar lo cerca que estuve y lo incauta que fui. ¡Te tuve entre mis brazos y no supe quererte! ¡Estuviste entre mis labios y no supe tenerte! ¡¡¡Qué paradójica es la vida!!! Te llena de espejismos para posteriormente hacerte caer en la más chocante realidad.
Si la vida fuera sueño la felicidad inundaría los corazones y Cupido no estaría tan atareado lanzando flechitas de un lado para otro. Si todos los sueños se cumplieran, el mundo dejaría de ser mundo y se convertiría en algo abstracto y permeable, como el valium que tiñe de serenidad tu insomnio.
Si Tú estuvieras a mi lado, la realidad se esfumaría y sólo existiría el presente, el más fiel día a día; hombro con hombro, mente con mente, corazón con corazón. Todo se volvería del color de la nieve y estaríamos escoltados entre algodones de ilusión y buenos deseos que fijarían nuestras manos para siempre.
No habría tiempo, todo estaría a merced de las circunstancias. Tampoco habría día y noche; viviríamos en una burbuja ardiente de cálido sabor y prófuga estancia.
No existiría el frío, pues el fuego de nuestros corazones amansaría el viento helador, procedente del Norte, derritiéndolo hasta su más profunda esencia.
No habría cabida para el aburrimiento, pues nuestras conciencias siempre estarían en contacto; no harían falta palabras para expresar todo el amor que lleva uno dentro.
No habría campo para quemar toda la energía que emana de mi pecho, sino que tú serías mi quemador con esencia de jazmín.
Todo sería MÁGICO, perfecto, coordinado, organizado. ¡Ay! Pero que razón tenía Calderón: La vida es sueño, y los sueños, sueños son.

Gilbert
Por Javier Hernández Adrián

Era un niño francés que veraneaba en mi pueblo y siempre estaba pegándose con alguien. No sé por qué unos niños están siempre pagándose y otros no.
¿Éramos nosotros unos cobardes?, ¿qué hacen ahora los que estaban pegándose siempre? ¿Habrán ganado sus peleas?
V dice que siempre sueña que se cae y se rompe los dientes y luego se queda abrazada a una papelera llorando, así que sé que V tiene un corazón compasivo.
Manta Ray es capaz de repetir el mismo acorde una y otra vez durante dos minutos, es la misma atracción, el mismo magnetismo que siente el que quema el cordel de un paquete y le interesa más ver cómo arde el cordel que el contenido del paquete.
Hoy, después del examen, el coche estaba sin batería porque me había dejado las luces encendidas. No recuerdo haber sentido mi atención comprometida, pero que no lo
recuerde, no significa que no haya sucedido.
La gente que más miedo tiene es la que más cariño da. Hacen que el mundo sea un lugar mejor, así que no deberían sentir que le deben algo.
En fin, ¿aún no está claro que el que habla es alguien que ha pensado en uno u otro momento en suicidarse?
Y... para los que después de una segunda vuelta se creen muy agudos diré: ¿tienes una sola verdad que puedas asegurar fuera de toda afectación personal?
Javier Hernández Adrián

GENIOS EN LA NOCHE
Por Quijota

Me desperté bañado en sudor frío, con la cama deshecha como si hubiese estado durmiendo una mujer conmigo. Me desperté con la cabeza llena de ideas y comprendí lo que los grandes genios sienten cuando se despiertan en mitad de la noche con una idea nueva, y la garabatean en un papel para no olvidarse y luego se van a la cama. Yo me levanté con una gran idea en la cabeza, e hice lo propio de un genio: cogí papel y lápiz, y aún con un ojo cerrado hice un esquema de lo que se me acababa de ocurrir. A la mañana siguiente no me acordaba de nada, como si hubiese sido todo parte de un sueño. Un sueño, claro, porqué no. Hay gente que es sonámbula y es capaz incluso de mantener una conversación sin luego acordarse de nada. Cogí aquel papel, arrancado con prisa de una libreta cuadriculada: "CAMBIA DE DESODORANTE", se leía.
Vaya, seguramente Einstein hubiese escrito algo mucho más ingenioso del tipo de E=mc”. Me quedé mirando, con cara de estúpido y aún sin afeitar, el trozo de papel. Aquello no tenía ningún sentido. Aún era muy temprano, probablemente mi cerebro aún no se había puesto en funcionamiento y aquello era la explicación. A la cama de nuevo. Me pasó otra vez. Me desperté un par de horas después, bañado en sudor y con la cama deshecha como si hubiera dormido una mujer conmigo. Me levanté zombi, cogí un papel y garabateé algo. Volví a la cama sin ser muy consciente de lo que estaba haciendo.
Cuando me levanté, ya entrada la mañana, no había un papel, sino dos; estaba el de antes, y uno nuevo: "CAMBIA DE DESODORANTE, Y, ADEMÁS, SOCERDO, DÚCHATE". Levanté instintivamente los brazos y olisqueé el panorama. La verdad es que tenía razón. Hice de los papeles una bola y canasta. A la ducha.
Nunc est bibendum!


Suicidio

Marta Catalán
Hacía frío allí. Menuda corriente desde el octavo. Miré para abajo, unos gatos maullaban hambrientos acostumbrados a las sobras de las marujas del primero. Las cosas no habían ido bien últimamente. Carmencita … ay Carmencita. Carmencita ya no quería rosas por su cumpleaños, ahora, decía, prefería las joyas. Mira que era tonta ella, joyas, no te jode, como que la diferencia de precio entre una cosa y la otra solo radica en unas cuantas docenas de ceros. La fábrica la habían cerrado, por orden judicial, ante una demanda por intoxicación. El aceite no guardaba todos los requisitos, y al parecer ya había varios casos semejantes de gente con problemas gravísimos intestinales. Eso había sido el Eusebio, con esa manía suya de apagar los cigarrillos en las grandes cubas. "Total, una colilla, ¿quién lo notará?". Pero es que se había convertido en costumbre, y todos apagábamos allí los cigarros. La policía había investigado el tema, se entrevistaron con todos y cada uno de nosotros, pero cerramos el pico. Y temblábamos, como las gallinas, arrinconados en una esquina. Al final, lo temido: a la puta calle. Apareció en el pueblo un galán de cine, o al menos parecía. Engominado hasta las cejas y con un diente de oro. Eso a Carmencita la encandiló. Por un diente de oro, me dejaba por un diente de oro.
Quitaos, gatos, quitaos que aún os voy a aplastar: misi, misi… Me colgaban los pies de la ventana. Veía a mucha distancia la gente pequeñita, haciendo aspavientos con brazos y cara. Seguía haciendo frío, me cerré la chaqueta de pana, rotas ya las coderas, y deshilachada, pero aún era mía. Carmencita ya no. Los bomberos llegaron, con sus carros rojos de combate. Y me gritaban que no me asustase. Asustados estaban los gatos, ya no quedaba ni uno: misi, misi… Carmencita tardó un poco en llegar, se bajó de un coche negro, con un flamante vestido rojo, escotado, y pintada como una cualquiera. Probablemente estaría codeándose con la jet set y yo la había interrumpido. Bueno, sólo quería que supiera que aquello iba por ella, como los toreros. Me puse en pie en el alféizar. Santa María Purísima… que llena eres de gracia… perdona mis pecados y… Un petardo con un megáfono disparaba consejos a una velocidad increíble. Coño, deja que termine mi oración… y líbranos del mal… "¡No lo haga!.. Carmencita está dispuesta a volver con usted!" Mire para ella, me sonreía como si tuviera dos pinzas de colgar la ropa sujetándole los labios a las orejas. Rosmaba algo. Hablaba igual de bajo que siempre, me sacaba de quicio: no la podía oír. Y líbranos del mal, amen. Solté mis manos y caí al vacío. En esos segundos se me pasó todo por delante. Mi vida. Las lentejas de mamá. Las palizas del colegio. Los calcetines sin puntera, y un dedo gordo saliéndose. Sanxenxo. Cerveza en la pausa de la fábrica; cerveza-erupto-risas. Ramona con los cupones. El 67450 premiado. Ramona con chófer. La Luna. Ser astronauta. No ser astronauta. Pero los segundos eran pocos (dicen que la velocidad de la gravedad es de 9.78 m/s, y ya le llega) y Carmencita no aparecía por mi mente: el suelo llegó antes contra ella (es decir, contra mi mente)


Cejas míticas
"... esto, al menos
aunque nada nos salve para siempre
a cielo abierto."
(Alfonso Armada)


Por Cristina Óvilo Leyva

Sueño como frente al lago ordeno la música del alma y recuerdo nuestros ingenuos pasos caminar entre la bohemia mientras el sol abrillanta tus cejas e imagino que aquello fuera París con mi frente sombreada de imágenes de bruma.
El café me pide más de ti y más de mí misma (qué bruto juego a inventarme). Rizos y tambores dramáticos de música parisina inundan mi garganta y bombean mi corazón.
Sí, era cierto que a tus ojos les faltaban más y más calor yo siempre queriendo atrapar tu corazón escurridizo, ¡oh, Principito malvado! Esperando un beso tuyo lento y profundo o el verso que escapara del silencio de tus manos.
La lluvia baña demasiados cabellos que yo ignoro y estas frases mías no logran desenredar el rizo de mi alma tan de espuma, tan índiga de paseos en la noche, tan enfurecida y desdeñada por el mármol de tu cuerpo.
Amor, si tu supieras... que hoy son tus cejas casi más inocentes que ayer, esa gaviota negra que duerme en tu frente y ayer se posaba desesperada en mí.

LA MUTILACIÓN
Por José Luis Pérez Vázquez
A mí, qué quiere que le diga, los pechos de Virginia tampoco me parecían nada del otro mundo. Los miré por pasar el rato y no en pocas ocasiones, eso lo reconozco. Eran pequeños y sensuales. Pero, en cualquier caso, me parece inconcebible que ese degenerado se los haya arrancado con una cuchilla. Actuó con rapidez, desde luego, aunque con destreza de cirujano. Imagínese cuánto lo siento.
¿Quién iba a pensar que aquel asiduo visitante, maduro y trajeado, sería capaz de semejante atrocidad! Supongo que enloquecería con aquellos seños delicados que, ahora que lo pienso, contemplé infinidad de veces en los últimos años.
En efecto, comisario; como sabe soy el coordinador y el responsable de la seguridad en este edificio. ¿Qué quién era la dama? Virginia del Rosal, una viuda joven y acaudalada que quiso, sorprendentemente, mostrarse semidesnuda en el retrato de un pintor de renombre. Ella murió a finales del siglo pasado, aunque el lienzo, gracias a una donación, llegó a este museo hace dos décadas.
¿Cómo habrá podido obsesionarse de tal forma con esa pintura? Me encuentro muy abatido; como si yo mismo hubiera sufrido una terrible amputación. Todo será distinto sin ese cuadro.

BRISA DE AZUR (Azufre)
Por Alberto Martínez
En un adiós de sangre y fuego, de rezos y murmullos que eran mariposas en los labios de los ángeles, tornóse negro el índigo, y el cielo, aromado de incienso en las tinieblas, apestaba a petróleo, temor y hielo.
Caído el duque de Atarés en desgracia, dos gotas, derramadas de los lagos esmeralda de sus ojos, fueron a la copa, al vino, a la sangre de un pasado que escapaba hacia la muerte cual aguacero. Bebió lánguidamente, recostado en el sofá de otoñó y triste seda... cuando el cielo se nubló, la niebla huyó de su mente.
Después bebió el vino fuerte, fuerte como su sangre.
Se vio desnudo, encerrado en una mazmorra que de húmeda era recuerdos y temores. En las tinieblas se escuchaban gruñidos –animales enjaulados-; y gemidos que flotaban en el aire, que danzaban desnudos antes del sacrificio que arrancaba corazones, le miraban a los ojos como la pantera observa al infante de huesos quebradizos. Sintió miedo, porque vio dos estrellas: una verde y una roja... y supo que tendría que luchar contra quien, mañana, él mismo sería.
Y tragó la sangre.
Le dolió el grito desgarrado del ayer, que era un viajero perdido en el desierto. Ciegos los ojos del sol; las mejillas, secas y arrugadas, que las fértiles lágrimas extrañaban; despellejados sus labios huérfanos de besos; el cuerpo, el desnudo harapo del cuerpo, amortajado en polvo –negra nieve de años difuntos. Pasó, sin embargo, la noche oscura del alma. Entonces le subyugó la visión de ciudades orientales que montaban a pelo colosales montañas, y desparramaban desde la punta de sus torres oraciones que sabían a sedas y exóticos frutos; sintió el perfume de las mujeres gráciles como hadas y amorosas ninfas tenían de corazones sus mejillas. El ayer era un sueño de Alejandría y el hoy tenía entre las manos racimos de uvas maduras, que ofrecía con sonrisa de marfil... En la mañana, brillaron dos estrellas: nada había cambiado.
Bebió sangre.
El hombre había sufrido el tormento de los párpados cosidos, de los cigarrillos apagados en la lengua, el rostro o los lóbulos de las orejas, de la gota en la cabeza, y en las mejillas, de la electricidad y el arrepentimiento. El fuego le hervía en las venas, y le ennegrecía la carne mientras el público gritaba y gritaba, extasiado por la pasión del auto de fe. Por un momento, no obstante, el hombre lo había olvidado todo.
El índigo se tornó lágrimas secas, y sangre el vino. Mañana moriría a manos del tiempo: nada había cambiado.

LA UTOPÍA HUIRTE
Por Lucía Garrido Madero
Hoy, sentada a la orilla del mar, ese "Mare Nostrum" de aparentes aguas inmóviles, el velero de las preguntas vuelve a navegar contracorriente hasta detenerse a un escaso ayer de aquí. Y es que son tres las respuestas verdes que lo alejan de mí.
Porque cuando el mar muerda a la Luna los mejores sueños desaparecerán, quedarán ocultos tras la bruma, y querrás saber si el viento, que siempre corre, podrá algún día huir del viento surcando libremente más allá del fuego, el ahogado fuego que se resiste a extinguir su extenuada e invisible llama convencido de que en cualquier momento volverá a alcanzar todo su esplendor, porque la esperanza le ha hecho olvidar que el que vive de ilusiones muere de engaños.
¿Ha caído alguna nube?.- Preguntas, niño, detrás de mí.
Cierra los ojos y verás que estas nubes no se asustan como las de antaño, pues al igual que nosotros entienden el Lenguaje Crepuscular. Sin embargo, cuando el mar muerda a la Luna y los mejores sueños se asemejen a la pesada ligera pluma, te interesará averiguar si alguna vez podrá el agua abandonar el agua para habitar en la morada de la Promesa Sideral.

Mas aunque el mar no muerda a la Luna aún habrá una duda que nos distanciará del espejo abisal, y es porque la sombra a permanecer unida al cuerpo condenada está.


OBSESIÓN
Por SICO
Aún recuerdo tu sonrisa, tu oscura mirada, tus rizos de punta, tu arilla en el pezón. Aún recuerdo tu excéntrico humor.
A veces creo oír tu voz ronca, y te busco entre la gente, pero nunca eres tú.
A veces me sobrecoge esa vaga ilusión de perfección que emanan justo aquellos a los que no puedes poseer. Es una frustración, esa sensación de fracaso, ese maldito vacío.
Hace años que no duermo bien. Hace años ya que me jodiste la vida. Fue el mismito día en que entré en esa habitación por última vez, y caminé a tientas hacia ti, y me desnudé rápidamente porque aquel jodido invierno hacía frío, y me metí en la cama para abrazarte. Y, pase que tu helador silencio siempre me haya desagradado, pero estabas realmente frío esa noche. Y comencé a hablarte alto, a balancearte, y descubrí nauseabundo olor del hierro rojo, y me movía histriónicamente. Alargué la mano y encendí la luz; y entonces me levanté precipitadamente y corrí hacia un rincón de la habitación. Miré mis manos. Estaban llenas de sangre al igual que tu cuerpo, al igual que tu cama. Y te odié, mi pequeño humorista había logrado su broma más siniestra...!!!


La música del corazón
Por Ester García Caro
Ella vivió una vida mediocre y derrotada. Una vida de infelicidad que aceptó para sí misma.
Huyó de los sueños y de la ilusión, y creó para ella una habitación llena de oscuridad en las que la miseria y la incredulidad formaban sus columnas.
Hubo un momento en mis días, en el que decidí parar el tiempo, crear un cuadro y ocultarlo en mi corazón.
Oculto de los que ignoran, oculto de los que cambiaron los sueños en somnolencia por la vigilia, oculto de los que no creen, de los que no entienden y de ti.
Mas lo que antaño había estado escondido por el temor, era lo que hoy salía a la luz en esplendor, pues la esperanza no avergüenza.
Decidí luchar para ser aquello que quisiera, decidí ser feliz en todo momento para ofrecer mi sonrisa a aquellos que no creían en nada, y demostrar que ésa era la única actitud fallida.
Y si aún así, convencerlos no pudiera, libraría mi alma de ese negror y esa angustia que en sus vidas reflejaban y que en determinados momentos habían comenzado a despertar en mí.
Ya no más. Algo así, ya nunca permitiría más en mí.
La miseria del alma, entra a medida de cómo uno se conforme a ella, y yo acababa de descubrir su secreto.
El amor todo lo puede, y éste es solo para aquellos que lo esperan con una sonrisa, en convicción de que ya lo tienen.
Solo aquellos que sueñan tienen una oportunidad más de ser felices.


Demasiado Activa
Por M» Luisa Piernas
"¡¿Pero cómo ha podido llegar esto hasta aquí?!"- preguntaba espantado el cirujano jefe.
"Limítese a hacer su trabajo"- respondió la bella y agresiva ejecutiva de largas piernas, antes de que los vapores de la anestesia empezaran a nublarle la vista y a hacerle olvidar como un pesado sueño lo ocurrido aquella tarde.
Lo había conocido en el gimnasio donde ambos se dedicaban a cultivar su cuerpo con sudor y esfuerzo. Las miradas cruzadas desde los bancos de ejercicios habían ido subiendo de tono, y a ella no le extrañó lo más mínimo que fuera él quien la abordara a la salida para devolverle su móvil, que había dejado caer del bolso.
"Olvidaste esto", y tras un intercambio de galantes frases ella le pasó un papel con el número de su apreciado aparato, última generación ultraligera. "Llámame", le dijo.
Y allí estaba ella, sola en casa, agarrada a su móvil a espera de la ansiada llamada, con aquel calor y el recuerdo aún ardiente y húmedo de los fornidos músculos masculinos. Todo empezó jugueteando con la antenita por las piernas: la llamada no llegaba y el ultraligero móvil ultramoderno se convirtió en la única cosa dura con la que gozar...
El cirujano jefe extrajo con pericia el dichoso aparato de la caverna humana y casi le salta de las manos cuando aquello empezó a sonar histérico, con música de barras y estrellas.
Al otro lado pudo ella oír su nombre pronunciado por la varonil voz de su compañero de gimnasio...


¡Que noche!
De algún lugar que no recuerdo con precisión, creo que un concierto de R.E.M., regresaba con mi amada japonesa bicíclica a la urbanización, a las afueras de una gran ciudad. Era ya muy tarde bien entrada la madrugada, y un esplendido sol de verano lucía en lo más alto de la bóveda celestial.
De repente veo tirarse a dos jovenes desconocidos de lo alto de una casa. Asombrado compruebo que nada les ha pasado. ¡Han movido la piscina de sitio!, comento a la chica de mis sueños, con la que estaba en ese momento. Ella asiente y sin prestarle mayor atención acaricia mis labios con los suyos.
Que sensación tan extraña. Un hormigueo de placer recorría todo mi cuerpo. La chica con la que tantas noches había soñado estaba allí, sin más. Conmigo.
La piscina de la urbanización estaba repleta de gente lanzandose de los tejados adyacentes, como actores secundarios de la película que protagonizabamos los dos.
No cabía mayor pasión ni lujuria en nuestros cuerpos. No quedó resquicio de su cuerpo que no caminase con mis manos, excepto las tremendas cumbres que ocultaba su escueto biquini. Tanto intente quitarselo que perdí las falanges de los dedos y una terrible sensación de impotencia desplazó el placer que en mi cuerpo había.
Fijo la vista en las manos y cuando la vuelvo a levantar, ¡ella ya no esta!. Con un horrible pitido se despide.
Efectivamente venía de un concierto de R.E.M., el tercero o cuarto de la noche imagino, y efectivamente era la chica de mis sueños.

Fabito G.R.
U.A.B. Mis semejantes y yo
Mis semejantes dijo: lo nuestro es curioso (refiriéndose a su relación conmigo), y después púsose a reír de una extraña manera. Desde la misma mañana de aquel día, ya había notado yo una inusual propensión a la
carcajada; por lo demás, Mis semejantes siempre había sido sensato y metódico, y la risa sin objeto de aquel día al pensar en mí y en él, añadida a la melancolía de sus ojillos me hacían sentir pena por él. 
Él es gordo como un buey y desde muy pequeño ha estado tarado por culpa de la orfandad que le regalaron sus padres. Yo no sé cómo vino él a mí: si fue la mano mía que le tendí, o la mano suya que me tendió. Quiso ser poeta, de corazón, para ser libre. Yo le explique: no puedes ser poeta, de corazón, por tu sensatez y metodismo; entonces pidió perdón. Quiso al fin ser gordo como un buey y haber sido tarado por culpa de sus padres, y lo consiguió. Por esta razón no entendí aquel día su melancolía y la risa triste. 
Amó de su mujer su propio amor y de sus hijos lo mismo, y lo mismo de su quehacer diario, que consistía en permanecer sentado sin hablar. Yo ahora lo frecuento muy de tarde en tarde, y hablamos de los viejos tiempos durante un rato, no más de media hora, después callamos.
Todavía pienso en aquel día sin continuación, que no volvió a suceder. Pienso en como gastaba su risa a borbotones. Su día aquel. Su día aquel que me dura a mí toda la vida. Y me derrumbo en el recuerdo del día aquel y de la risa aquella de Mis semejantes.
© Iosu Gomez. Filosofía. Bilbao

Sangre
Por Luis Pérez Martín
Si mueves la cabeza no sientes nada, movimiento pero no cambio. Si cierro los ojos cuando los abro soy otro; nuevo no, sólo otro, diferente tal vez, en cada momento te sientes cambiado. La sangre que va por tu brazo, mis dedos y tras tus párpados es sangre, es uno mismo. La dulce sangre que corre, vive como nosotros siempre acabando en lo mismo, el corazón que nos mueve, que empuja, nos echa muy lejos, hacia afuera siempre, sin límites que nos frenen. Aparta, soy sangre, sangre amarga, sangre fiel, sangre, sangre. Sangre viva, muerta está quieta, cansada del mismo camino. Toma un descanso y se para, no fluye, no tiembla, no sangra por poros infinitos, no duele, está muerta. Sangre de sangre alimento. ¿Es una parte o es todo? Sangre bebemos, comemos, es la esencia que tragamos, siempre queremos sangre. respiramos sangre, el aire es sangre, ríos, mares de sangre, rubíes, ojos, estrellas, sangre de muchos colores. Hay noches en que sorprendo a mis ojos volviéndose sangre, sangre indómita y voluble, burbujas de sangre y sangre de sueños, hambre de vida. La sangre palpita, mi sangre oscura.

AGO EL MIMO (Relatos de Persec)

Por Manuel Reyes
...Cruel, terrible, esperpŽntico! Cuando le vi salir, postrado e inm—vil empecŽ a gritar violentamente, injuriando, calumniando. ƒl me mir— con expresi—n de disculpa por lo evidente; y tal algo que me fuera habitual y de derecho, empecŽ a acariciarlo cuidadosamente, tiernamente. BesŽ sus ojos posados, diciŽndole: ÁquŽ te hacen, amor, quŽ doloroso es todo esto! No volver‡s jam‡s al escaparate. Yo cuidarŽ de ti; amenizarŽ tus horas para que te sientas feliz y en tu vida no haya un solo instante de tr‡gica vacilaci—n. - He de decirle, se–or comisario, y agraviada estoy en lo m‡s profundo de mi alma, que no era ni mucho menos lo que yo pensŽ. Su t’o Teo (se gir— hacia Žl), es el hombre m‡s bueno del mundo. - No ten’amos hijos Ðsigui— Teo-, y desde que naci— volcamos en Ago (de onomatopeya "agooo" con que nos gust— llamarle), todo nuestro cari–o. El bien que nos hac’a: sus risas, su jerga de tomillos, su llanto infantil de obstinaciones. Ni un segundo ha dejado de reconocerme aquel fat’dico accidente. Ahora, hecho un hombre, no soporto verle inm—vil y me maldigo, me repudio, me desprecio. A pesar de todo sus padres otorgaron que le tuviŽramos y cuid‡ramos los fines de semana. Una noche me acerquŽ a besarle como acostumbraba y Ago sujet— mi mano: "Tienes que ayudarme a morir Ðdijo secamente-. Cre’ volverme loco; el aire no entraba en m’; frenŽtico el azoramiento. Mi pensamiento deambul— por la oscuridad inmensa del cielo creyŽndolo el adecuado huello a la impotencia. DespuŽs de un rato, cre’ tener un atisbo de soluci—n. Volv’ a su habitaci—n (aœn estaba desvelado): ÀQuieres trabajar conmigo? Ðdije sin ambigŸedad- (Debi— de pensar que me hab’a vuelto loco). La caracterizaci—n de mimo era perfecta. En el centro del escaparate entre sedas y gasas suntuosas (que al tiempo disimulaban los tentemozos y aparataje de sujeci—n), untado el cabello, pinturas, maquillajes... Le daban el m‡s gal‡n aspecto. La gente se deten’a s—lo por contemplarle. Desde el primer momento (mir— a la chica), ella no se apart— del escaparate; en muchas ocasiones advert’ sonrisas y gestos de complicidad. De aquel modo cre’ haberlo hecho todo lo feliz que cab’a. El d’a que encolerizada vino a denunciar el hecho (la mir— de nuevo), se hab’a dado cuenta que el cuerpo no descansaba en los pies y que estos parec’an como embutidos en los zapatos, sin firmeza en la tarima.



LOS SUEÑOS DE SUÉ

Sué estuvo casi diez horas consecutivas recordando a su último amado. Ninguno de estos recuerdos de ahora o de siempre le atormentó tanto como el que estaba por ocurrir. Su último amado había marchado en una barcaza que carecía de velas y brújula. Tal vez le acompañaban unos antiguos remos y dos marineros salidos del viejo bar que sobrevivía en el muelle.

A él ni a ellos les preocupó nunca la falta de vientos fuertes en aquellas costas, menos el azul intrincado de profundas y lejanas aguas.

En el sueño de anoche, Sué lanzaba desesperados gritos para que alguien rescatara a su amado de las voraces fauces de un tiburón que había partido en dos la barcaza.

Sué despertó cansada. Su lucha entre querer despertar rápidamente y no poder y salvar a su amado del infernal océano la tenía exhausta. No obstante pudo estirar un brazo hacia su izquierda para tocarlo y no estaba. Infeliz descubrimiento. Su amado había marchado hacia otros continentes. Recorría otros mares, menos turbulentos. Mirando otros cielos, menos tormentosos.

En cada estrella matutina se dibujaba la esperanza del pronto regreso. Pero no fue así. Él regresó un triste día de invierno cuando Sué ya no le esperaba.

La estrella matutina titilaba en el fondo de un mar muerto y los sueños de Sué se escondían entre templadas sábanas doradas.

Ramón Evelio Molina
Estudiante del 3er Ciclo de la UVA.

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