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Por Frank G. Rubio
frank_ib@yahoo.com
"Soy bella
porque soy negra, hijas de Jerusalén"
Cuando un Ángel, mi ángel, me lo comunicó, apenas
pude ocultar mi incredulidad ni, poco después, mi satisfacción:
¿Así que la Virgen de Montserrat, la venerada "moreneta",
es tan falsa como un duro sevillano?, ¿ni negra, ni nada que se
le parezca?, ¿sólo una capa de pintura pues separa, como
en el poema de Omar Khayyam un cabello, la verdad de la falsificación?
Mi sonrisa era, no obstante, una sonrisa amarga, al contrario que muchos
de mis amigos y conocidos no veo en el creciente interés por la
Espiritualidad o la Nueva Era, otra cosa que un ingente fraude, como lo
son las religiones mayoritarias; una muestra de cobardía e impotencia
intelectual y un proceso inducido de demencia compartida, utilizando las
más variadas tretas de Control Mental, muchas de ellas tan antiguas
como el Paleolítico.
Ya señalaba Marx, que en la Historia los
acontecimientos sólo regresaban como farsa, pero como ocurre en
el relato sobre los Nuevos Ropajes del Emperador, ¡ay de quién
señale la desnudez de tan triste engendro arquetípico y,
más aún, en los ambientes concienciados e implicados en
el revival de marras!
Vivimos en guerra permanente, fría o caliente, desde comienzos
del siglo XX. Nuestro flamante siglo XXI (nada más ridículo
que los pronunciamientos de determinados popes sobre el siglo XX, dándolo
por finiquitado y superado) se inicia con nuevas mortandades y con el
adecuado aroma de mentira sistemática y simulación.
La lucha es, como siempre, por los recursos materiales y el control de
las mentes humanas.
La primera víctima de la guerra es la verdad y en el mundo del
pérfido Terrorismo Internacional (por lo demás tan oportuno),
de Gran Hermano, de Operación Triunfo, del Tercer Templo, del chapapote,
la Madre Teresa de Calcuta, el Imperio del Mal y Lady Di, no es raro que
numerosas personas vinculadas a las capas más cultivadas de las
poblaciones se sumen al espantajo denominado: "espiritualidad".
¿Os acordáis de los avestruces?
Todo en la misma mochila: Ying, Yang, Jung, Junger... Budismo, Cristianismo,
Sufismo, Cábala... ¡Qué más da!, todo es válido
para tratar de legitimar lo que se ha dado en llamar Nuevo Paradigma,
por algunos, o Tradición Unánime, por otros. Una síntesis
inconclusa e intelectualmente insatisfactoria, compuesta de todo tipo
de lugares comunes, vividos como dogmas indubitables; el tipo de "verdades"
universales que las religiones de siempre llevan intentando imbuir en
las poblaciones, mediante la amenaza, la tortura o la propaganda, desde
hace siglos.
Mientras tanto, en el mundo exterior, cuidadosamente denegado en su autonomía
por la mayoría de los vinculados a este movimiento, prosigue la
mutilación de la vida cotidiana en el nombre de consignas como
el bienestar económico de las mayorías, la higiene y la
salud, los Derechos Humanos (implementados, manu militari, urbi et orbi)
y las "sublimes verdades" contenidas en la ética represiva
de las Tres Grandes Religiones y su corolario, la Ciencia Moderna. Esta
última, ya muy alejada de sus orígenes vinculados al librepensamiento
y a la Magia, mero vehículo de la Tecnocracia y vector estratégico
del Gran Capital.
¡Granja a la vista!
Las Tres Grandes Religiones objeto, no sólo en nuestro país
y en las últimas décadas de una reverencia y de una promoción,
realizada desde las más variadas instancias, tanto públicas
como privadas, utilizando para ello todas las reglas del marketing, vuelven
a la palestra con notoria insistencia.
*En USA hoy, la religión católica es la mayoritaria entre
las numerosas confesiones a las que son proclives los ciudadanos de la
mayor "democracia" del mundo.
*El Islam religioso, hábilmente fomentado por las potencias occidentales
con la finalidad de debilitar a los movimientos laicos antiimperialistas
del mundo árabe y combatir a la URSS, retorna como farsa para permitir
la gestión implacable de los recursos energéticos y multiplicar
las posibilidades de supervivencia del estado de Israel. También
sirve, en determinados desarrollos vinculados a las cloacas de nuestro
evolucionado sistema político y social, para legitimar en Occidente
un golpe de estado encubierto (11-S) auspiciado por el pánico sugerido
por esa entelequia denominada "terrorismo internacional".
Vuelven, pues, los Tres Impostores de los que hablaba lúcidamente
Federico II en el siglo XIII, para mayor gloria de los Grandes Consorcios.
Del mismo modo en el pasado con la Inquisición, las Cruzadas y
su dinámica comunicacional unívoca y sectaria, la Iglesia
Católica estuvo a punto de apoderarse del mundo conocido; a golpe
de prédica, progrom y pira.
*En Israel, se va produciendo a pasos agigantados la transformación
de una sociedad originariamente laica en una teocracia.
La involución es generalizada y su ámbito planetario, el
horizonte del Gran Inquisidor, es ya nuestro horizonte.
*Más horas de trabajo y menos salarios. "Lo importante no
es tener sino ser"; "en el Tercer Mundo lo pasan muy mal y es
por nuestra sociedad consumista", etc.
*Confusión de la democracia con actos censales sistemáticos
fraudulentos.
*Asumir, vía Mass Media, el horror de una vida cotidiana absolutamente
deshumanizada y mezquina, aboliendo la memoria personal e histórica,
como medio para insertar a las poblaciones en una realidad vital alienada
y unívoca, extirpando cualquier deseo o posibilidad de transformar
las condiciones de vida, tanto individuales como colectivas, salvo en
la dirección sugerida mediante el imperio de lo Políticamente
Correcto por las elites. Para ello hace falta fomentar una Nueva Conciencia,
ignorante de la realidad, acrítica, pasiva, blanda, sumisa y sectaria.
El retorno de lo sagrado y de viejos trucos, como la inteligencia emocional,
se inscribe en esta dinámica de esclavización generalizada.
*Postular la aculturación sistemática, mediante el discurso
del multiculturalismo y la implementación tecnocrática de
una sociedad de vigilancia y control, mediante mitos como la interactividad,
la globalización de los Derechos Humanos, la solidaridad o la religiosidad
"inmanente a la criatura humana".
En fin, la esclavitud como activo.
¡Embruteceos!
Falsas oposiciones cuidadosamente diseñadas ("izquierda"
y "derecha"), retorno de lo más arcaico (tanto en el
plano psicológico, como social), vigilancia pertinaz y, para coronar
el pastel, para uso de las elites, el engendro seudo intelectual llamado
"espiritualidad".
¡Eleusis para Nosotros; Mamá Automática para el
resto!
Hay muchas otras cuestiones que, como podéis suponer, tanto el
espacio como el tiempo, restringen su plena exposición. Sólo
quería terminar, mencionando el poema al que hacía referencia
al comenzar, debido a la pluma de un antiguo poeta y escéptico
persa, Omar Khayyam. No tiene desperdicio:
Quizá solo el grosor de un cabello separe lo falso de lo cierto,
Si, y un simple Alif sea la clave que lleve
(Si sabes descubrirlo) a la casa del tesoro,
Y acaso también al propio Maestro.
Esto es todo. Benditas (y benditos) seáis.
NOTA: Según
mi amigo Enrique Freire, la Virgen de Monserrat era negra originariamente,
solo que la hostilidad de la Iglesia de la Orden del Temple la habría
impelido a colorearla.
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