Código Alfa, Nivel Naranja,
Alerta Roja, Operación Jaula
El caso es estar en permanente
situación de alerta. Cuando no es la amenaza de un ciego terrorismo,
es una extraña guerra en Eurasia con armas de destrucción
masiva invisibles. O una pandemia exótica fuera de control, un
cataclismo de magnitud cósmica
Si nuestro ex líder
decía que la Guerra era Paz, y el Emperador sentenciaba que los
bosques no son necesarios, y así se acababan los incendios, la
cosa puede que esté de verdad muy malita. Aunque ahora ambos
líderes carismáticos vayan por ahí diciendo que
el Mundo es un lugar mejor.
Por si no tuviera suficiente miedo ya
el ciudadano de a pie, debido al delicado momento que viven sus intereses
petrolíferos en Oriente Medio, o porque le caiga el Hercolubus
en la cabeza, los llamados humorísticamente "medios de comunicación",
cumplen maravillosamente su sagrada misión de alarmar. Masters
de la manipulación como Goebbels, Hearst o El Buzo, demostraron
que meter un poquito de miedo en el cuerpo de las personas, valiéndose
de unas cuantas verdades a medias, puede ser muy beneficioso para lograr
unos objetivos muy concretos. Por ejemplo, no hay que caer en la conspiranoia
para darse cuenta de que el españolísimo Sindicato del
Crimen logró dar un golpe de estado la mar de democrático.
Antenas Amarillas
Pero es en el verano cuando las alarmas, esta tendencia que rompe, se
manifiesta en todo su esplendor. Al carecer de asuntos políticos
o legales, por estar de vacaciones los dos prestigiosos estamentos,
hay que suplir la manipulación informativa tradicional y sus
interpretaciones apocalípticas con unas dosis de gran fantasía,
campos nuevos de interés y un panorama lo suficientemente peliagudo
como para que el padre de familia, de asueto en el pueblo o en el Pantano
de San Juan, se preocupe un poquito con la situación, pero a
nivel mundial, por supuesto, que para eso estamos globalizados. Las
antiguas serpientes de verano, cuando nunca pasaba nada, se limitaban
a inocentes historias sobre Nessie, la falsa Boda de Raphael, un ternero
que nacía con tres cabezas, los caramelos de droga, el suicidio
de Torrebruno, la milagrosa concepción de unos gemelos llamados
a gobernar... Chistes, rellenos, pasatiempos, cualquier cosa era buena
para vender periódicos en verano. Bueno, pues las modernas serpientes
son auténticas bichas. Verdaderas historias de terror antes del
bloque de deportes. Una cosa era que en el Parte dieran datos escalofriantes
sobre la Sábana Santa, el avistamiento de unos ovnis o el descubrimiento
de la huella del Yeti, y otra es que ahora digan que el agua potable
de Londres está siendo contaminada con ampollas de Prozac, como
si el Doctor Muerte hubiera regresado de Latveria. O esa otra, de divulgación
científica, sobre la posibilidad de cambiar la estructura del
ADN dando unas voces
Muy parecida a la de los billetes impregnados
de droga
Leíamos en Mondo Brutto, referente a esta alarmante problemática:
"Como no improvisen algo de aquí a Ferragosto, vamos a tener
que asistir a sofocantes crossovers y remakes de otros grandes éxitos
de temporadas anteriores: Terrorismo de Género sobre Moto de
agua o Perros asesinos y Emigrantes ilegales. De momento, nos contentan
con la Heroína y el Calor, que ya no es la tradicional flama
carpetovetónica, sino una futurista Ola de Calor de consecuencias
insospechadas y atroces para las personas". Parecería una
broma, si no fuera porque estos ojos han visto una campaña institucional
contra, así, directamente, La Canícula. El Sol es ahora
un planeta enemigo que amenaza con abrasar a la ciudadanía. Esperamos
pronto la de los alimentos criminales: una campaña anti ovolácteos,
incluidos los helados y la horchata, que te pueden provocar un espantoso
y lacerante corte de digestión, pero de los cósmicos.
Nada de entrañables diarreas por comerse tres melones al sol,
sino una cosa muy mala que termina en -ella o en -itis, que la provoca
una máquina de aire acondicionado, y que además es contagiosa.
Los incendios no son incendios, no, son catástrofes de proporciones
gigantescas, que se dan a la vez en varios puntos geográficos,
con unas imágenes que ni en Cuando los mundos chocan. El apartado
de consejos de perogrullo para no morir en la carretera, en la piscina
o en el chiringuito de la playa, incluso para que no te desvalijen el
piso, es una constante alarmista en todo informativo que se precie.
¿Y las enfermedades tropicales que pueden atacar a toda una ciudad
si el turista que viene de la jungla no se ha dado cuenta del lobanillo
repleto de larvas radioactivas que anidan en su párpado?
El horrendo caso de las motos de agua
En las motos terrestres las víctimas se cuentan por miles, esto
no es noticia, pero, ¿recuerdan el horrible verano de los accidentes
con motos acuáticas? Según la televisión, aquello
era un no parar de sucesos playeros que se saldaban siempre con lesiones
incompatibles con la vida, verbigracia: en un ferragosto se mataron
dos o tres pobres bañistas en encontronazos con sus motos de
alquiler. Un suceso desgraciadísimo que hizo que todos los españoles
nos preocupáramos por el enorme peligro que entrañaba
este tonto divertimento. Afortunadamente, con el pago de un canon extra
y una legislación más severa en materia de explotación,
el asunto quedó en agua de borrajas. O por lo menos las muertes
y las motos dejaron de ser noticia.
¿Qué pasó con aquellas jaurías de perros
asesinos que sembraron el terror? Esto sí que resulta un misterio
en toda regla. ¿Desaparecieron todos los perros malos, encontraron
una vacuna o algún hipnotizador de animales diabólicos?
Lo mismo, el virus estival se propagó a otras especies. Como
si se tratase de un "El Caso" catódico, Antena Amarilla
se adelantó a mediados de junio con un apocalíptico informe
de dos minutos sobre las Abejas Asesinas, que en un momento dado hasta
podían matar a veraneantes y a familias enteras en su segunda
residencia. Vacas locas, pollos contaminados, y ahora, "El Enjambre"
Con qué envidia daban los telediarios esas noticias de millones
y millones de langostas arrasando África Central, con lo bien
que hubieran venido, pongamos, en Extremadura
A falta de langostas,
buenos son esos mosquitos que invadieron una localidad costera hace
unos días y que casi los presentan como una de las siete plagas
de Egipto, quién sabe si con conexiones con el terrorismo islámico
¿Quiere esto decir, tal vez, que el buque insignia de los informativos
basura a escala nacional es el único culpable de tanta y tanta
víbora de verano? Indudablemente no, este Ente no sería
más que otro vocero del Ministerio de la Verdad y de sus distintas
agencias de propaganda repartidas por el orbe. Vivimos dentro de aquella
"Jaula de Hierro" de Max Weber, pero en edición digital:
según el pensamiento reaccionario (perdón, liberal), cuanto
más progresamos, más malos nos volvemos y los peligros
se multiplican: destruimos el planeta, llegan nuevas y horripilantes
lacras
Lástima que, como dirían en los programas
de la tele, eso es incierto: los riesgos se reducen, pero no así
el contagio cultural de los miedos que desarrollan las redes de comunicación:
los memes se extienden a través de las noticias, que da un poco
igual que sean verdad o que se las hayan inventado, a la misma velocidad
que el ébola desintegra a un simio. Te lo cuentan como una película
de miedo, y ya tenemos la serpiente, pero en plan mamba negra. Porque
todo depende de cómo te lo cuenten, así, con cara de susto,
la color enmudecida y voz de ultratumba, como cualquier busto parlante,
y lo que te cuenten: tú ves unas imágenes impactantes,
pongamos por caso, de tres personas muy poco agraciadas físicamente,
en una situación sexual comprometida, y es que te entran los
sudores fríos. Aunque haya sido trucada "con potentes herramientas
de Internet", como ese horrible escándalo de Tele Mérida,
mismamente