Hotel Glam y la fusión de las plataformas
digitales son síntomas. La enfermedad es otra: los medios
de comunicación de masas están muriendo. Y las convulsiones
de su agonía son cada vez más violentas... y cada
vez más patéticas.
Tómbola, Hotel Glam, Crónicas Marcianas, Salsa Rosa...
la lista es interminable; decenas de programas de televisión
en España hablan de lo mismo en un círculo sin fin,
en el que los comentarios en uno de los programas son el tema
de los siguientes. Todos ellos hablan de la misma gente; todos
ellos consisten en un grupo de personas en un plató. Todos
ellos se alimentan de las mismas imágenes de los famosos
que, en su mayoría, están filmadas por agencias.
Todos ellos son muy, muy baratos. Y aunque ninguno de ellos es
líder en su sector, esto los hace muy rentables.
Su equivalente en prensa son las promociones. La publicidad en
los periódicos se ha derrumbado, lo cual supone que el
50% (más o menos) de sus ingresos se ha evaporado. La única
forma de compensar es aumentar las ventas en quioscos; la única
manera de hacer eso es acompañar el diario de CD’s,
videojuegos, cómics, entradas a parques temáticos,
patinetes, parchíses, vaporetas... Lo cual es terriblemente
caro, y la razón de que los periódicos cada vez
tienen más compradores (según las cifras oficiales),
pero cada vez ganan menos dinero.
Simultáneamente a todo esto las empresas de medios de comunicación
se agrupan en una incesante y endogámica orgía de
fusiones financieras. La gente se preocupa de que en el mundo,
o en España, al final los medios de comunicación
estén en manos de un puñado de empresas que tengan
la capacidad de decidir qué es lo que el público
puede o no puede saber.
Ese peligro no existe.
Salsa Rosa, el regalo de la vaporeta de La Razón y la fusión
de las plataformas digitales no son síntomas de fuerza,
sino de debilidad. La imparable asimilación de emisoras
de radio en los EEUU a manos de Clear Channel les permite recortar
costes, pero no aumentar ingresos; la fusión de Vía
Digital y de Canal Satélite Digital no hará a la
empresa más fuerte, sino que le permitiría sobrevivir
reduciendo gastos. Los grupos de medios no se fusionan por ansias
de poder. Se fusionan para intentar sobrevivir.
Están condenados.
Su problema es que nacieron en y para la Era de las Masas; son
los medios del milenio pasado. Su misma supervivencia económica
depende de la existencia de masas que les alimenten; de masas
de gente que los consuma, porque sus costes mínimos son
muy elevados. Poner un periódico en la calle son cientos
de millones de euros; poner una televisión son miles, y
necesita además conexiones políticas por las que
hay que pagar un peaje. La “objetividad” periodística
es un mecanismo para garantizar la supervivencia económica
de los medios; su auto otorgada condición de “abogados
de la sociedad” descansa en las sólidas bases de
la economía. Si 2 millones de personas no ven un programa
de televisión, la emisora pierde cientos de millones. Si
50.000 personas no compran un periódico, la editora se
desangra.
Los medios tradicionales crean masas porque viven de las masas.
Pero las masas se han acabado.
Ya nadie quiere ser masa. Los mecanismos sociales, políticos
y económicos de la sociedad de masas están descomponiéndose.
Ser masa es bueno para producir en masa, es decir, barato; para
viajar, para beber refrescos, para llevar ropa. Siempre que no
te importe viajar donde todo el mundo; beber el mismo refresco,
o llevar la misma ropa. En cuanto el umbral de riqueza sobrepasa
un límite, la cosa cambia. En cuanto la oferta existe la
gente quiere dejar de ser masa. Quiere ser individuo.
Así se viaja a sitios exóticos en viajes de aventura.
O se bebe Mecca-Cola.
O se viste ropa de rastro pasada por un diseñador con fuerte
carácter personal. En el consumo hace tiempo que se sabe
que la era de los rebaños se ha terminado. En los medios
no se han enterado, aún.
Y no se quieren enterar. Porque su negocio depende de esto: que
millones de personas vean el mismo programa, lean la misma noticia,
digieran la misma opinión. Cuando eso no ocurre, los medios
tradicionales se convierten en gigantescos dinosaurios incapaces
de mantener sus pesadas estructuras. Y colapsan. Mientras empiezan
a tropezar, se intentan fusionar unos a otros en la vana esperanza
de que el tamaño les proporcione los ingresos que precisan
para subsistir. Con ello empeoran el problema, haciéndose
aún más caros de mantener y reduciendo la variedad
de opiniones y productos disponibles en nombre del recorte de
costes.
Lo que vemos en Internet es lo contrario. Medios que no van dirigidos
a grandes masas, sino a pequeños grupos. Medios que reflejan
mucho mejor las opiniones de un reducido número de personas
esparcidas por el mundo, y no tienen, por tanto, que traicionar
sus ideas en el nombre de ampliar las ventas o proteger intereses
cruzados. Medios con voces fuertes y opiniones marcadas que pueden
gustarte, o no, pero cuyo número y variedad aseguran que
siempre habrá alguno que se ajuste a tus querencias e intereses
por poco comunes que sean en tu entorno.
Y si no, siempre puedes crear el tuyo.
La fragmentación mediática que esto conlleva es
imposible de digerir por una megacorporación. Cuando ningún
programa lo ven 2 millones de personas todas las televisiones
dejan de tener sentido económico. Cuando no hay periódico
que lean más de 10.000 personas ningún periódico
puede sobrevivir.
Tampoco pueden hacerlo los productos comerciales de masas, que
no tienen dónde anunciarse. Tampoco las políticas
de masas, que no tienen desde dónde manipular la opinión
pública. Ya no hay una “opinión pública”,
sino centenares o miles, de grupos que se organizan para temas
concretos y se desbandan después. Al estilo del movimiento
antiglobalizador. Al estilo de los ecologistas.
Una sociedad sin masas donde los medios de masas no tienen lugar.
Un mundo con 10.000 Generación XXI’s y ningún
El País.
Bienvenidos al futuro. Es hoy.
Enlaces:
The Nation analiza el panorama de los grupos de comunicación
en EEUU en The Big Ten http://www.thenation.com/special/bigten.html
Mapa de medios EEUU http://www.sarahstirland.com/archives/mediacon.htm
El panorama de los medios en España
http://www.lacorrientealterna.com/seccionfija.php?seccion=quienmandaenlosmedios