LA   RED



la televisión basura y el fin de una era
José Cervera

Hotel Glam y la fusión de las plataformas digitales son síntomas. La enfermedad es otra: los medios de comunicación de masas están muriendo. Y las convulsiones de su agonía son cada vez más violentas... y cada vez más patéticas.


Tómbola, Hotel Glam, Crónicas Marcianas, Salsa Rosa... la lista es interminable; decenas de programas de televisión en España hablan de lo mismo en un círculo sin fin, en el que los comentarios en uno de los programas son el tema de los siguientes. Todos ellos hablan de la misma gente; todos ellos consisten en un grupo de personas en un plató. Todos ellos se alimentan de las mismas imágenes de los famosos que, en su mayoría, están filmadas por agencias.


Todos ellos son muy, muy baratos. Y aunque ninguno de ellos es líder en su sector, esto los hace muy rentables.


Su equivalente en prensa son las promociones. La publicidad en los periódicos se ha derrumbado, lo cual supone que el 50% (más o menos) de sus ingresos se ha evaporado. La única forma de compensar es aumentar las ventas en quioscos; la única manera de hacer eso es acompañar el diario de CD’s, videojuegos, cómics, entradas a parques temáticos, patinetes, parchíses, vaporetas... Lo cual es terriblemente caro, y la razón de que los periódicos cada vez tienen más compradores (según las cifras oficiales), pero cada vez ganan menos dinero.


Simultáneamente a todo esto las empresas de medios de comunicación se agrupan en una incesante y endogámica orgía de fusiones financieras. La gente se preocupa de que en el mundo, o en España, al final los medios de comunicación estén en manos de un puñado de empresas que tengan la capacidad de decidir qué es lo que el público puede o no puede saber.


Ese peligro no existe.
Salsa Rosa, el regalo de la vaporeta de La Razón y la fusión de las plataformas digitales no son síntomas de fuerza, sino de debilidad. La imparable asimilación de emisoras de radio en los EEUU a manos de Clear Channel les permite recortar costes, pero no aumentar ingresos; la fusión de Vía Digital y de Canal Satélite Digital no hará a la empresa más fuerte, sino que le permitiría sobrevivir reduciendo gastos. Los grupos de medios no se fusionan por ansias de poder. Se fusionan para intentar sobrevivir.
Están condenados.


Su problema es que nacieron en y para la Era de las Masas; son los medios del milenio pasado. Su misma supervivencia económica depende de la existencia de masas que les alimenten; de masas de gente que los consuma, porque sus costes mínimos son muy elevados. Poner un periódico en la calle son cientos de millones de euros; poner una televisión son miles, y necesita además conexiones políticas por las que hay que pagar un peaje. La “objetividad” periodística es un mecanismo para garantizar la supervivencia económica de los medios; su auto otorgada condición de “abogados de la sociedad” descansa en las sólidas bases de la economía. Si 2 millones de personas no ven un programa de televisión, la emisora pierde cientos de millones. Si 50.000 personas no compran un periódico, la editora se desangra.


Los medios tradicionales crean masas porque viven de las masas.
Pero las masas se han acabado.


Ya nadie quiere ser masa. Los mecanismos sociales, políticos y económicos de la sociedad de masas están descomponiéndose. Ser masa es bueno para producir en masa, es decir, barato; para viajar, para beber refrescos, para llevar ropa. Siempre que no te importe viajar donde todo el mundo; beber el mismo refresco, o llevar la misma ropa. En cuanto el umbral de riqueza sobrepasa un límite, la cosa cambia. En cuanto la oferta existe la gente quiere dejar de ser masa. Quiere ser individuo.


Así se viaja a sitios exóticos en viajes de aventura. O se bebe Mecca-Cola.


O se viste ropa de rastro pasada por un diseñador con fuerte carácter personal. En el consumo hace tiempo que se sabe que la era de los rebaños se ha terminado. En los medios no se han enterado, aún.


Y no se quieren enterar. Porque su negocio depende de esto: que millones de personas vean el mismo programa, lean la misma noticia, digieran la misma opinión. Cuando eso no ocurre, los medios tradicionales se convierten en gigantescos dinosaurios incapaces de mantener sus pesadas estructuras. Y colapsan. Mientras empiezan a tropezar, se intentan fusionar unos a otros en la vana esperanza de que el tamaño les proporcione los ingresos que precisan para subsistir. Con ello empeoran el problema, haciéndose aún más caros de mantener y reduciendo la variedad de opiniones y productos disponibles en nombre del recorte de costes.


Lo que vemos en Internet es lo contrario. Medios que no van dirigidos a grandes masas, sino a pequeños grupos. Medios que reflejan mucho mejor las opiniones de un reducido número de personas esparcidas por el mundo, y no tienen, por tanto, que traicionar sus ideas en el nombre de ampliar las ventas o proteger intereses cruzados. Medios con voces fuertes y opiniones marcadas que pueden gustarte, o no, pero cuyo número y variedad aseguran que siempre habrá alguno que se ajuste a tus querencias e intereses por poco comunes que sean en tu entorno.


Y si no, siempre puedes crear el tuyo.
La fragmentación mediática que esto conlleva es imposible de digerir por una megacorporación. Cuando ningún programa lo ven 2 millones de personas todas las televisiones dejan de tener sentido económico. Cuando no hay periódico que lean más de 10.000 personas ningún periódico puede sobrevivir.


Tampoco pueden hacerlo los productos comerciales de masas, que no tienen dónde anunciarse. Tampoco las políticas de masas, que no tienen desde dónde manipular la opinión pública. Ya no hay una “opinión pública”, sino centenares o miles, de grupos que se organizan para temas concretos y se desbandan después. Al estilo del movimiento antiglobalizador. Al estilo de los ecologistas.


Una sociedad sin masas donde los medios de masas no tienen lugar.
Un mundo con 10.000 Generación XXI’s y ningún El País.
Bienvenidos al futuro. Es hoy.

Enlaces:

The Nation analiza el panorama de los grupos de comunicación en EEUU en The Big Ten http://www.thenation.com/special/bigten.html

Mapa de medios EEUU http://www.sarahstirland.com/archives/mediacon.htm

El panorama de los medios en España
http://www.lacorrientealterna.com/seccionfija.php?seccion=quienmandaenlosmedios