Si voy a vivir en el futuro,
me gustaría que me gobernase alguien que lo conozca.
¿Qué es un sabio? Alguien que rebosa sabiduría,
podría responderse. Pero ¿qué clase de sabiduría?
Muchas personas piensan que los científicos reputados,
avezados navegantes en las entrañas de la naturaleza, poseen
sabiduría. Gente como el físico Stephen Hawking
o como Andrew John Wiles, demostrador del Último Teorema
de Fermat. Aunque lo cierto es que el término sabiduría
uno lo asocia con algo más que el conocimiento de los misterios
del cosmos; también exige conocimiento de la humanidad
para ser llevado con dignidad. Conocimientos por los que los físicos
y matemáticos no son precisamente famosos.
¿Los científicos de la vida, entonces? Podríamos
asignar sabiduría a los investigadores que saben cómo
funciona el mecanismo de la evolución; como los descubridores
del ADN, Watson y Crick, los creadores de la teoría de
Gaia, Lovelock y Margulis, los desanudadores de la evolución
como Richard Dawkins, los estudiosos de nuestros primos más
cercanos como Jane Goodall.
Pero los científicos son humanos. La mayoría no
son mejores entendiendo a sus semejantes y a sí mismos
que el común de los mortales. Nadie que conozca la ciencia
por dentro cometería el error de creer en la teoría
de que las batas blancas albergan personas empáticas y
sabias. No necesariamente, aunque a veces ocurre.
Científicos como Stephen Jay Gould o Carl Sagan, que supieron
no sólo hacer ciencia, sino comunicarla y extender su atractivo
a millones de personas, sí suenan a sabios. Como el neurólogo
Oliver Sacks, cuyos libros contribuyen no sólo a que uno
aprenda neurología, sino a que conozca mejor cómo
funciona el ser humano.
Y luego están los escritores, cuya profesión es
disecar el alma humana y explicarla, y que en ocasiones hasta
se atreven a pensar sobre el futuro. Lo cual exige entender el
presente, y reflexionar sobre el pasado. Por eso, para mi gusto,
el plantel de sabios de hoy estaría repleto de escritores
de ciencia ficción. Desde Arthur C. Clarke, que demostró
que la ciencia puede ser divertida, hasta Neal Stephenson, que
nos explica la historia alterando el futuro, pasando por Charles
Stross o Cory Doctorow, que escriben desde pasado mañana.
O maestros de la ciencia, la ficción y la sabiduría
como el polaco Stanislaw Lem o el americano Ray Bradbury, cuyos
relatos educan mientras entretienen sin que uno se dé cuenta...
Éstos son los sabios en los que creo. A ellos deberíamos
escuchar para gobernarnos en el futuro. Porque como dijo Arthur
C. Clarke, los políticos deberían leer ciencia ficción,
y no novelas de detectives o del oeste. Otro gallo nos cantaría.
Enlaces
Stephen Hawking
http://ciencia.astroseti.org/hawking/
http://www.hawking.org.uk/
Andrew John Wiles
http://www-gap.dcs.st-and.ac.uk/~history/Mathematicians/Wiles.html
Richard Dawkins
http://www.world-of-dawkins.com
Lynn Margulis
http://en2.wikipedia.org/wiki/Lynn_Margulis
James Lovelock
http://www.ecolo.org/lovelock/
Jane Goodall
http://www.janegoodall.org/
James Watson
http://www.cshl.org/public/SCIENCE/Watson.html
Francis Crick
http://www.nobel.se/medicine/laureates/1962/crick-bio.html
Stephen Jay Gould
http://www.stephenjaygould.org/
Carl Sagan
http://www.carlsagan.com/
Oliver Sacks
http://www.oliversacks.com/
Stanislaw Lem
http://www.themodernword.com/scriptorium/lem.html
http://www.cyberiad.info/english/main.htm
Ray Bradbury
http://www.raybradbury.com/
Arthur C Clarke
http://www.lsi.usp.br/~rbianchi/clarke/
http://clarkeinstitute.com/
Neal Stephenson
http://www.nealstephenson.com/
Charles Stross
http://www.antipope.org/charlie/
Cory Doctorow
http://www.craphound.com/