The Wall Street Journal online:
La plaga de cobrar
Con la incorporación de Microsoft y Terra Lycos a la procesión,
ya puede hablarse oficialmente de plaga: el concepto de exigir un
pago por contenidos y servicios de Internet ha alcanzado proporciones
epidémicas. Ante el desplome del mercado publicitario y la
progresiva dispersión de los internautas en sitios cada vez
más remotos y peculiares, la Gran Industria ha encontrado una
solución para tranquilizar a sus (comprensiblemente nerviosos)
inversores: vamos a cobrarle al usuario. Todos los grandes están
de acuerdo, hasta el paladín de la Internet gratis, Yahoo ¿Significa
eso que acabaremos pagando por cada paso que demos en la Red?
José Cervera, jcervera@iname.com
El razonamiento parece impecable: fabricar cosas que la gente quiera
leer cuesta dinero. Los escritores, diseñadores, técnicos
y ejecutivos implicados quieren comer (vicio que suele adquirirse
a temprana edad y raras veces se abandona), a ser posible, caviar.
Los inversores, que han adelantado el dinero para crear el medio de
comunicación, quieren rendimiento para su capital. Los medios,
para ser independientes (explican los teóricos), deben ser
rentables.
Llega Internet, y la tesis se sigue aplicando tal cual. Con una diferencia:
desde el principio el usuario no paga un duro. La publicidad y los
inversores se encargan de mantener el asunto en marcha. Mal que bien
las empresas van renqueando en la Red, creándose sus pequeños
o grandes huecos, gastando dinero. De repente, entre finales del 2000
y principios del presente año, la fe e el movimiento cibernauta
se desploma entre los sabios ejecutivos que toman decisiones. La publicidad
en la Red no funciona, dicen. El asunto está mal; retirémonos
antes de que sea tarde. Los inversores ven el panorama y deciden no
adelantar más dinero. Sin publicidad, ni dinero de inversión,
los medios empiezan a sudar tinta china.
Entonces, miles de ocultos genios se despiertan entre los rangos intermedios
de ejecutivos, proclamando el Fin de la Red Gratis. "Ya va siendo
hora de que los lectores, esa panda de aprovechados, pongan la cartera
donde ponen sus ojos". "Nuestro (noble y sacrificado) trabajo
cuesta dinero, y la única manera de ganarlo (y con ello nuestra
dignidad) es cobrándole al lector, como han hecho los medios
toda la vida?
¿De verdad? Entonces, ¿cómo es posible que esta
revista se distribuya gratuitamente?
Quienes defienden el modelo pretenden tranquilizar a sus inversores
al grito de "algún día ganaremos dinero, de esta
manera". Caen en el mismo error que provocó la Gran Burbuja
de Internet: escuchar a la gente del dinero, en lugar de escuchar
a sus clientes y analizar el medio donde se mueven. Cobrar a los lectores
por la inmensa mayoría del contenido de la Red es imposible;
siempre lo ha sido, y lo seguirá siendo mucho tiempo. El modelo
de la Red es esta revista; que es hacia donde se mueven los medios
tradicionales de papel. No al revés.
Ya se ha intentado, y no funciona. Slate, de Microsoft, lo intentó
hace nos años: fracasó. Wall Street Journal Online dice
ser rentable, pero no es del todo cierto: jamás amortizará
su inversión. The Street lo intentó, y no logró
ser rentable. Salon lo intenta hoy (en parte), y es extremadamente
difícil que lo consiga. Mientras haya sitios de enorme calidad
gratis, cobrarle al lector seguirá siendo una entelequia. No
se puede cobrar lo que al lado dan gratis, y en la Red todo está
al lado. El mejor periodismo actual se está haciendo en medios
de papel gratuitos; ver en España Shangay Express, In Madrid,
The Broadsheet, Madrid (y Barcelona) y M@s; y en los extranjeros la
progresión salvaje del sueco Metro, extendido por toda Europa
y EUU como mancha de aceite.
Además las grandes empresas parten de una idea falsa de la
Red. Creen estar compitiendo entre ellas, como lo hacen en el kiosko
o en la pantalla de televisión; piensan que, en el fondo, cuando
el panorama se aclare un poco, esto volverá a ser lo que siempre
fue: un oligopolio comodón donde ellos tienen el poder de decidir
el funcionamiento del mercado, por el puro peso de sus dineros. No
se enteran de que los mejores, más dinámicos e interesantes
contenidos están fuera de los grandes grupos; son nodos personales,
o creados por empresas diminutas que poco a poco les van robando el
público con sus diferentes estructuras de costes, erosionando
la teoría misma en la que se basa la idea del cobro. En España
cada vez hay más navegantes, pero los principales portales
cada vez obtienen menos cuota de sus visitas. Es una tendencia natural
y razonable, que va a seguir.
Claro que la inestimable ayuda de los Grandes va a ayudar a estos
nodos. En cuanto empiecen a cobrar por sus servicios, nadie les visitará...
¿Quién paga por lo que puede encontrar gratis? Así
que, tranquilos; esta nueva y estulta moda no es más que otro
paso en el camino de los Dinosaurios hacia su extinción.
José Cervera trabaja en Baquía.com, un nodo de información
y datos sobre economía de la Red.
Enlaces:
Iron Minds
http://www.ironminds.com/index.shtml
Salon:
http://www.ironminds.com/index.shtml
Slate:
http://slate.msn.com/
Netslaves:
http://www.netslaves.com/
MediaNews:
http://www.poynter.org/medianews/
InternetContent:
http://www.internetcontent.net/
http://public.wsj.com/home.html
The Street:
http://www.thestreet.com/
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