LA   RED



LA NOSTALGIA NO ES LO QUE ERA
José Cervera
jcervera@iname.com

Por un breve período allá por los años 80 la capital y rompeolas de las Españas sufrió una breve indigestión de libertad que dio lugar a una edad de bronce de las artes nacionales. O eso dice la leyenda; en aquellos días gigantes poblaban la Tierra (Almodóvar, Alaska, Berlanga, Vega, Banderas, los Auserón, etc, etc, etc y etc). Colocados ya en el panteón los supervivientes, La Movida está demostrando ser más fértil como veta de nostalgia que jamás lo fue como época creativa.

La dictadura acababa de terminar y en Madrid era alcalde “el que no esté colocado, que se coloque” Tierno Galván, y una generación entera de provincianos que en el mejor sentido del término se emborracharon de libertad, alcohol (y otras golosinas) y noche. Al término de lo que se dio en llamar La Movida Madrileña había un puñado de canciones de mérito, algún que otro cineasta camino del polioscar o actor camino del olimpo hollywoodiense, miles de exposiciones de “yo estuve allí” y un generalizado aroma a nostalgia. Por no citar decenas de cadáveres, algunos más o menos exquisitos y otros anónimos; los guerreros de la noche que emplearon su talento más en las fiestas que en ninguna manifestación artística perecedera.

Ciertamente una búsqueda en Google de “movida madrileña” nos garantiza que tal cosa existió; una encuesta en Popes80 arroja el resultado de que el 79,49% de 260 votantes está convencido de ello. Aunque habría que cualificar las respuestas, porque: ¿lo creen?, ¿estaban allí? o ¿simplemente se dejan llevar por la periódica marea de libros/discos/exposiciones/ciclos de conferencias en las que los supervivientes de aquellas fiestas nos cuentan una y otra vez lo jóvenes y creativos que eran?

Afrontémoslo; hoy La Movida ha pasado a ser el negocio de la nostalgia. Quienes éramos jóvenes entonces escribimos ahora en lo periódicos o dirigimos (dirigen) televisiones o emporios de moda. El recuerdo de nuestras alocadas juventudes puede, previa transformación en mito, transformarse en rentable origen de innúmeros productos de agradable consumo. Además de poder ser utilizado para golpear en la cabeza a las sucesivas (y actualmente jóvenes) generaciones, al grito de “esto ya no es lo que era” y “cuando yo era joven sí sabíamos divertirnos...”.

Véase si no: Carlos Berlanga en Teacuerdas.com, una página web especializada en los tiempos de Cuéntame como pasó que poco a poco extiende su emporio nostálgico hacia territorio movida. Otros artículos son críticas de libros, dudando del concepto (la crítica, no el libro) o soflamas modelo abuelito cebolleta en las que sólo falta el “si me hubiéseis visto entonces”.

Creativamente nos quedan algunas películas de Almodóvar, algunas canciones de los Secretos, Antonio Vega y Radio Futura, las fotografías (y los fotógrafos) de aquellas espléndidas fiestas... y el decadente y sofisticado aroma de la nostalgia al por mayor.

Internet, el campo más fértil para la creación en el día de hoy, está lamentablemente vacío de influencias “movideñas”. Hora de mirar al frente.

Enlaces:
Teacuerdas.com, Carlos Berlanga
http://www.teacuerdas.com/nostalgia-musica-berlanga.htm

Alaska, Reina de la movida
http://www.satiria.com/libros/anus_2002/sumario/sumario_musica_alaska.htm

Entre la nostalgia y la duda en Terra
http://www.terra.es/joven/articulo/html/jov1880.htm

Nostalgia sin paliativos
http://inicia.es/de/todolomalo/MovidaMadrid.htm

¿Realmente existió la Movida Madrileña?
http://www.popes80.com/opinion7.htm