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GUERRA EN LA RED
Raúl Duque
"¡Más madera!
¡Es la guerra!" gritaba Groucho montado en un tren
en Los hermanos Marx en el Oeste. En la red también se pide
más madera, porque parece que ya no se puede vivir a costa
de la inversión sin cuento. Y menos los medios de comunicación
tradicionales, que no se pueden permitir cerrar y que los reemplacen
los Terra y Ya de turno..
Así
que El País y El Mundo en Internet se podrán
ver sólo previo pago. Se creen los propietarios de los principales
periódicos españoles que van a conseguir lo que sólo
han logrado el Wall Street Journal y el Private: cobrar porque los
usuarios accedan a sus contenidos en Internet, y sacar un beneficio.
Porque lo primero es fácil, basta con poner un precio, un
mecanismo de cobro, y un acceso mediante contraseña. Pero
lo segundo no es tan fácil, como sabe cualquiera que haya
vendido algo alguna vez. El público tiene sus idiosincrasias,
y lo que más vende es el dinero y el sexo. Si tan sólo
alguien supiera cómo mezclarlos en una sola publicación...
Wall Street Journal: http://www.wsj.com/
Private: http://www.private.com/
Pero por mucho que se declare el final de lo gratis desde las ruinas
de la Nueva Economía de Internet, la verdad es que los que
han intentado sistemas de suscripción para sus contenidos
se están dando de bruces con ese muro infranqueable llamado
realidad. La revista Online Slate tuvo que dar marcha atrás
y pasar de un sistema de suscripción a ser gratuita (e intentar
mantenerse con anuncios). Puede permitirse aguantar porque está
financiada por Microsoft, que tiene cash en el banco de sobra. No
está en el mismo caso Salon, llevada a las tesituras
de la suscripción por contenido Premium a causa de los elevados
gastos, y que está tirando mal que bien con un índice
de suscripciones paupérrimo.
El final de lo gratis: http://www.theendoffree.com/
Slate: http://www.slate.com/
Salon: http://www.salon.com/
No lo llevan mejor los periódicos de toda la vida. El venerable
diario inglés The Times decidió este año
cobrar por parte de sus contenidos (como el tradicional y dificilísimo
crucigrama), y el Financial Times también empezó
a poner barrera de peaje, imitando al Wall Street Journal.
Sus objetivos de rentabilidad son modestos, pero aun así
es difícil que los lectores, que siguen teniendo una gran
gama de opciones alternativas gratuitas, se dejen las perras por
lo que casi eufemísticamente llaman los editores "contenidos",
por muy exclusivos que estos sean.
The Times: http://www.baquia.com/com/20010719/not00012.html
Financial Times: http://www.baquia.com/com/20020430/not00011.html
Fue El País, por medio de su Consejero Delegado Juan
Luis Cebrián, el primero en anunciar que su edición
online será de pago antes de finales de año, porque
"no es justo que los lectores que compran el diario en papel
tengan que costear a los que lo leen en el ordenador". ¿Y
qué tendrá que ver la justicia en todo esto? Muchos
de los lectores del ordenador ya compran el diario en papel. Y además
la edición de papel se financia, en gran medida, por los
anuncios. El precio del kiosko apenas cubre un 30% de los gastos
de la publicación. Es el fracaso del modelo publicitario
en Internet (cuando se puede medir la eficacia de la publicidad,
resulta que ésta es poco eficaz) lo que ha obligado a los
editores, sean Salon o El País, a cobrar por sus servicios
online. No sabemos qué augurarle, en un país donde
la prensa diaria gratuita está empezando a minarles los lectores
a los diarios de pago... en el mismo kiosko.
El País: http://www.elpais.es
La envidia es muy mala consejera, y si no que se lo digan a Pedro
Jota. Mi madre, cuando le pedía permiso para hacer algo y
argumentaba que mis amigos también lo hacían, me decía:
"¿Y si se tiran por la ventana, tú también
lo haces?". Pedro Jota sí. En un claro ejemplo de "yo
primero". El Mundo ha anunciado que comenzará
a cobrar por la versión online de su edición impresa.
Antes que El País, parecen decir los anuncios públicos,
frotándose las manos (si es que el papel impreso puede frotarse
las manos).
El Mundo: http://www.elmundo.es
Ambos periódicos tienen toda nuestra simpatía, pero
a sus gestores no les firmaríamos un certificado de salud
mental. Nos gustaría saber cuántos suscriptores tiene
El Mundo en su actual edición de tarde en formato PDF, y
si los números son tan halagüeños que casi incitan
a cobrar por encender el ordenador. Nos tememos que no. Y que la
lectura de El País y El Mundo en línea
bajará tanto que les será aún más imposible
vender publicidad. Porque tienen competencia gratis, y la información,
que decía Stewart Brand, quiere ser libre.
Y porque también compiten con ¡Hola!, revista que no
sólo cobra menos por su suscripción, sino que ha conseguido
unir, adecentándolos para el consumo familiar, los contenidos
del WSJ y Private: millonarios y mozas. Y así, en esta guerra,
no hay quien les gane.
¡Hola!: http//www.hola.com
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