LA   RED



SOBRE CLONES Y PAYASOS
Antonio Dyaz

Pocos aspectos relacionados con la biotecnología tienen tanto eco y repercusión en Internet como el dilema acerca de la ilegalidad de la clonación humana. Ha llovido mucho desde julio de 1996, cuando la comunidad científica anunció a un mundo incrédulo la clonación de la primera oveja, aquella Dolly que hoy tiene dolencias reumatoides. Fue más espectacular el enunciado que el propio resultado visual, ya que a nosotros todas las ovejas nos parecen iguales, como clónicas ya de nacimiento, es decir que podría haberse tratado de una estafa como la visita del Hombre a la Luna.

Sin embargo, hablar de humanos es otra cosa, porque no todos nos parecen iguales, al menos en cuanto a carcasas se refiere. Clonar humanos choca frontalmente con esos libritos que agitan y rigen el mundo desde hace miles de años, llámense Biblia, Corán, Torah, etc. Y puede ser un nuevo caballo de batalla para justificar más atrocidades...

El dilema parece ocioso, si aplicamos una cierta retrospectiva a la historia de la ciencia. Se cuentan por docenas los avances hoy asumidos normalmente por la sociedad, que en su día soliviantaron a las masas, siempre manejadas en la sombra por los poderes religiosos. Desde la fecundación in vitro hasta los propios métodos contraceptivos, pasando por la amniocentesis para conocer el sexo del bebé.

En el fondo, todos tratan de resumir en un eslogan sus tres batallas principales: el aborto, el condón y por supuesto la clonación humana. La frase elegida es:
"La vida comienza con la eyaculación"

Esta frase, además de ser un despropósito semántico, es biológicamente hablando, totalmente falsa. O me dirán ustedes qué vida comienza con un una buena sesión de onanismo en el peep-show de la esquina.

Una muy divertida digresión sobre el comienzo de la vida en el propio orgasmo, según el portavoz del Vaticano, Arnold Epstein, podemos hallarla en el singular y siempre estimulante sitio http://biblia.com/sex/cloning.htm
Hay un malentendido generalizado, sin duda el cine ha sido el culpable, que nos induce a imaginar un clon de nosotros mismos dedicándose a lo que nos es ingrato, o un clon de nuestra pareja dispuesto/a a satisfacer nuestras necesidades sexuales de tríos y otros juegos sin la sensación de ser infiel ni la culpabilidad que ello acarrea. Pero no hay que olvidar que un clon tardará tanto en crecer como nosotros hemos tardado en tener nuestra edad actual. Sin ir más lejos, la última entrega de Star Wars, el Episode II lleva por subtítulo, El ataque de los clones. Allí, un ejército de clones a imagen y semejanza de un acreditado guerrero está siendo criado de manera acelerada en un remoto planeta, listo para atacar a los enemigos de la Federación. En ese "crecimiento acelerado" es donde incurrimos en la inverosimilitud real que dará al traste con nuestros sueños más lúbricos.

En el caso de los caballos, ampliamente discutido en la bizarra web www.horsemagazine.com/CLINIC/T/TOMKINSON_MAREE/clones.htm, resulta comprensible que el dueño de un campeón que cueste millones de dólares, desee perpetuar su fortuna con clones del mismo, para su disfrute y el de sus generaciones venideras. Es un interés puramente económico, y como son caballos, no parece que haya mucho debate al respecto, superado ya el trauma con la vieja Dolly. También alguien podría robar un pelo de la crin del campeón y realizar la clonación sin permiso del dueño. El vacío legal es absoluto. ¿Sería un robo de material genético? Incluso las boñigas de la cuadra podrían valer para este fin, convirtiendo, literalmente, la mierda en oro, en un inesperado avance alquímico.

Hollywood Jesús (www.hollywoodjesus.com/6th_day.htm) es una web dedicada al análisis del cine y el entretenimiento desde un punto de vista pío. Este es el breve y conservador comentario que ofrecen acerca de El Sexto Día, la película de R. Spottiswoode (con Schwarzenegger de prota): (...) un hombre que conoce un clon de sí mismo, y que descubre una gran conspiración sobre clones que están tomando el mundo. Ya que el primero de ellos lo llamaron Adán (Adam), es fácil suponer de dónde viene el nombre de la película... Adam debe intentar salvar el mundo del movimiento para la clonación ilegal....

La opinión de los americanos respecto a la clonación y sus efectos puede verse reflejada en unas encuestas muy bien realizadas por la cadena ABC News a mediados de 2001. Merece la pena echarles un vistazo en www.pollingreport.com/science.htm

También pueden visitar: el Centro para Bioética y Dignidad Humana en www.cbhd.org o la Human Cloning Foundation en www.humancloning.org. Ambos sitios están bien documentados y respetan un enfoque más plural del asunto.

La Comisión de Consejeros para la Bioética (NBAC) preparó un informe sobre la posible clonación del presidente de los Estados Unidos. Este informe, muy sesudo y redactado en serio (no va de coña, créanme) está fechado en junio de 1997, y está disponible en www.nih.gov/nbac/cloning.pdf. Esto no puede dejar de recordarnos la peripecia de Woody Allen en su genial El dormilón, en la que intentan clonar al presidente (Jefazo) a partir de su nariz, que es lo único que queda a salvo tras un atentado de la resistencia... Allen demuestra ser más que visionario, en una película escrita en el lejano 1972, con Franco aún vivo. Y con nariz.

Para los amantes del debate más detallado aquí van algunos sitios web que relacionan la ética con la clonación:

Centro de Bioética de la Universidad de Pennsylvania www.med.upenn.edu/~bioethic/
Relación de enlaces de Bioética de la Universidad Médica de Wisconsin
www.mcw.edu/bioethics/bioweb.html
Comisión de Consejeros para la Bioética (NBAC)
www.nih.gov/nbac/nbac.htm
La cara luminosa de la clonación http://people.msoe.edu/~tritt/sf/litecloning.html

© Antonio Dyaz
adyaz@hotmail.com