Quien recuerda los tiempos
inmediatamente anteriores a la Constitución española
de 1978 sabe que este texto nos ha servido bien, permitiendo (y
encapsulando) la transición desde un régimen totalitario
a una monarquía parlamentaria al estilo europeo, con todas
sus virtudes. Y, quizá, con todos sus defectos... A los
25 años de edad del texto constitucional, lo que más
sorprende no es la férrea resistencia de muchos al cambio
de la Constitución, sino el gran número y las curiosas
procedencias de las propuestas de reforma.
En su momento fue toda una hazaña política; transformar
desde dentro y sin grandes sobresaltos una dictadura de casi medio
siglo en una democracia occidental homologable. Los sueños
colectivos de los españoles a finales de los 70 no iban
más allá de eso; ser un país europeo más
o menos normal, como nos habían enseñado los turistas
que eran nuestros vecinos del Norte: abierto, con elecciones,
próspero, sin detenciones arbitrarias, con capacidad de
progreso y cambio, sin represión, con libertad de expresión...
Con numerosos esfuerzos políticos se consiguió
pactar un marco estable que ha permitido el cuarto de siglo de
avance más espectacular, probablemente, de la historia
de todos los pueblos que componen el estado español. Esto
es una realidad.
El conjunto de pactos y cesiones que fueron necesarios para
crear el edificio legal fue tan complejo, y tan generoso por todas
las partes, que se consideró necesario blindarlo. Demasiadas
cesiones significaban demasiadas tentaciones; una vez en el gobierno,
uno de los “bandos” o partidos podían alterar
unilateralmente las reglas de juego en perjuicio de los demás...
así que para evitarlo la propia Constitución prevé
mecanismos casi heroicos para según qué reformas.
Mayorías imposibles y reiteradas, o referendos, o ambas
cosas pueden ser necesarios para cambiar elementos de la Carta
Magna del 78.
Con ello, y con el buen resultado que ha dado en general, parece
que su texto haya sido escrito en piedra. Durante mucho tiempo
la Reforma de la Constitución ha sido cosa de radicales
extremistas, o algo comentado sotto voce para descartarlo radicalmente
por “no ser el momento”, por “no existir una
necesidad clara”, por no “abrir ese tema”. Mientras
pasaban los años, las autonomías iban afincándose,
la economía crecía, había cambios en el gobierno...
y todo parecía ir más o menos bien. Y, sin embargo...
En 1992 ya se hizo, conviene recordar, un retoque a la Constitución;
para ajustar a la Unión Europea la norma, se hizo necesario
reformar el artículo 13 para permitir que ciudadanos de
otros países europeos pudiesen votar en las elecciones
municipales. No se vino el cielo abajo, aunque los ayuntamientos
de algunos pueblos de Mallorca o la Comunidad Valenciana nunca
se hayan recuperado del susto. Luego es posible la reforma. La
piedra se puede retocar.
Y no sólo posible: durante estos 25 años parece
que las tensiones se han debido acumular, porque súbitamente
(casi) todo el mundo está hablando de reformar la Carta
Magna. Un somero listado puede provocar sorpresas. El PNV, obviamente,
desea sacar adelante su Plan Ibarretxe; pero el Príncipe
Felipe ha expresado su deseo de cambiar la Constitución,
para igualar el acceso de ambos sexos a la Corona... cuya inexistencia
le hará Rey. A no pocos republicanos de corazón
les gustaría aprovechar para acabar con la monarquía;
y el incombustible Fraga, desde Galicia, sorprende contradiciendo
la línea inmovilista de su partido y reconoce que hay que
tocar el texto, “aunque no ahora”. Los movimientos
sociales agrupados bajo el genérico término antiglobalización
tendrían, seguro, muchas sugerencias que hacer al marco
legal de convivencia; pero es la Unión Europea la que elabora
una propuesta de Constitución Europea que modificará
(de iure o en la práctica) el texto del 78.
Y eso sin irnos a las más exóticas propuestas,
como convertir España en un paraíso de los trabajadores
marxista-leninista... Tanto número y variedad de propuestas
y necesidades de reforma quizá indiquen que ha llegado
el momento; como poco, de echar un buen vistazo a aquel compromiso
de hace 25 años, para ver si sigue siendo una herramienta
válida para una sociedad que ya no es (gracias sean dadas
al cielo) la de Cuéntame cómo pasó, sino
la del siglo XXI.
Enlaces:
Constitución española de 1978
http://www.congreso.es/funciones/constitucion/indice.htm
El Príncipe Felipe, a favor de la reforma constitucional
http://iblnews.com/noticias/11/91796.html
¿Ha fracasado la constitución española?
http://www.eurosur.org/rebelion/spain/rleon041202.htm
Plan Ibarretxe
http://www.nuevoestatutodeeuskadi.net/
La reforma del artículo 13
http://constitucion.rediris.es/legis/1992/reformaart13.html
Monarquía contra república
http://www.rebelion.org/spainesp.htm
Fraga defiende la reforma constitucional
http://es.news.yahoo.com/031120/4/3309b.html
Proyecto de Constitución europea
http://european-convention.eu.int/bienvenue.asp?lang=ES
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