LA   RED



25 años más tarde
José Cervera
jcervera@iname.com

Quien recuerda los tiempos inmediatamente anteriores a la Constitución española de 1978 sabe que este texto nos ha servido bien, permitiendo (y encapsulando) la transición desde un régimen totalitario a una monarquía parlamentaria al estilo europeo, con todas sus virtudes. Y, quizá, con todos sus defectos... A los 25 años de edad del texto constitucional, lo que más sorprende no es la férrea resistencia de muchos al cambio de la Constitución, sino el gran número y las curiosas procedencias de las propuestas de reforma.

En su momento fue toda una hazaña política; transformar desde dentro y sin grandes sobresaltos una dictadura de casi medio siglo en una democracia occidental homologable. Los sueños colectivos de los españoles a finales de los 70 no iban más allá de eso; ser un país europeo más o menos normal, como nos habían enseñado los turistas que eran nuestros vecinos del Norte: abierto, con elecciones, próspero, sin detenciones arbitrarias, con capacidad de progreso y cambio, sin represión, con libertad de expresión...

Con numerosos esfuerzos políticos se consiguió pactar un marco estable que ha permitido el cuarto de siglo de avance más espectacular, probablemente, de la historia de todos los pueblos que componen el estado español. Esto es una realidad.

El conjunto de pactos y cesiones que fueron necesarios para crear el edificio legal fue tan complejo, y tan generoso por todas las partes, que se consideró necesario blindarlo. Demasiadas cesiones significaban demasiadas tentaciones; una vez en el gobierno, uno de los “bandos” o partidos podían alterar unilateralmente las reglas de juego en perjuicio de los demás... así que para evitarlo la propia Constitución prevé mecanismos casi heroicos para según qué reformas. Mayorías imposibles y reiteradas, o referendos, o ambas cosas pueden ser necesarios para cambiar elementos de la Carta Magna del 78.

Con ello, y con el buen resultado que ha dado en general, parece que su texto haya sido escrito en piedra. Durante mucho tiempo la Reforma de la Constitución ha sido cosa de radicales extremistas, o algo comentado sotto voce para descartarlo radicalmente por “no ser el momento”, por “no existir una necesidad clara”, por no “abrir ese tema”. Mientras pasaban los años, las autonomías iban afincándose, la economía crecía, había cambios en el gobierno... y todo parecía ir más o menos bien. Y, sin embargo...

En 1992 ya se hizo, conviene recordar, un retoque a la Constitución; para ajustar a la Unión Europea la norma, se hizo necesario reformar el artículo 13 para permitir que ciudadanos de otros países europeos pudiesen votar en las elecciones municipales. No se vino el cielo abajo, aunque los ayuntamientos de algunos pueblos de Mallorca o la Comunidad Valenciana nunca se hayan recuperado del susto. Luego es posible la reforma. La piedra se puede retocar.

Y no sólo posible: durante estos 25 años parece que las tensiones se han debido acumular, porque súbitamente (casi) todo el mundo está hablando de reformar la Carta Magna. Un somero listado puede provocar sorpresas. El PNV, obviamente, desea sacar adelante su Plan Ibarretxe; pero el Príncipe Felipe ha expresado su deseo de cambiar la Constitución, para igualar el acceso de ambos sexos a la Corona... cuya inexistencia le hará Rey. A no pocos republicanos de corazón les gustaría aprovechar para acabar con la monarquía; y el incombustible Fraga, desde Galicia, sorprende contradiciendo la línea inmovilista de su partido y reconoce que hay que tocar el texto, “aunque no ahora”. Los movimientos sociales agrupados bajo el genérico término antiglobalización tendrían, seguro, muchas sugerencias que hacer al marco legal de convivencia; pero es la Unión Europea la que elabora una propuesta de Constitución Europea que modificará (de iure o en la práctica) el texto del 78.

Y eso sin irnos a las más exóticas propuestas, como convertir España en un paraíso de los trabajadores marxista-leninista... Tanto número y variedad de propuestas y necesidades de reforma quizá indiquen que ha llegado el momento; como poco, de echar un buen vistazo a aquel compromiso de hace 25 años, para ver si sigue siendo una herramienta válida para una sociedad que ya no es (gracias sean dadas al cielo) la de Cuéntame cómo pasó, sino la del siglo XXI.

Enlaces:

Constitución española de 1978
http://www.congreso.es/funciones/constitucion/indice.htm

El Príncipe Felipe, a favor de la reforma constitucional
http://iblnews.com/noticias/11/91796.html

¿Ha fracasado la constitución española?
http://www.eurosur.org/rebelion/spain/rleon041202.htm

Plan Ibarretxe
http://www.nuevoestatutodeeuskadi.net/

La reforma del artículo 13
http://constitucion.rediris.es/legis/1992/reformaart13.html

Monarquía contra república
http://www.rebelion.org/spainesp.htm

Fraga defiende la reforma constitucional
http://es.news.yahoo.com/031120/4/3309b.html

Proyecto de Constitución europea
http://european-convention.eu.int/bienvenue.asp?lang=ES

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