| PACO OBRER |
Tintín
en el país de los talibanes |
Tintín en el país de los talibanes
JOHNY WALKER ETIQUETA NEGRA
Aunque no se lo crean ustedes, es la noticia más importante
de esta guerra. Resulta que había un yankee escondido entre
las ruinas del matadero de Mazar-i-Sharif.
Uno en cada bando, quiero decir. Uno por la CIA y uno por Al Qaeda.
Esto debe tener muy preocupados a los buenos feligreses americanos.
Un chico de clase media con nombre de whisky que se convierte al Islam
y se enrola con Abén Ladín para luchar contra el Imperio
dejando atrás su wayf of life. Herejía. Dicen que a
los dieciocho años le puso un bozal al póster de Marilín
y tiro por el water los discos de Elvis. Se dedicó a estudiar
el existencialismo para acabar siendo un integrista con afición
al montañismo. Su papá, un buen cristiano; su mamá,
una buena budista. Vaya tridente.
John es un buscador miope, pero un buscador: un hijo del despiste
que preside esta Nueva Era, donde todo se espiritualiza en un supermercado
Spar. Un ser humano sin referentes es una bomba en sí mismo,
y el problema es que el mundo ha perdido la brújula. Esta es
una historia de brújulas y montañas donde no hay buenos
ni malos: estamos en un mundo enfermo que supura.
Jonhy es como aquel personaje de Woody Allen que pasaba de secta a
secta dando saltos de alegría, pero lleno de vértigo.
El problema es el enjambre de monoteos que revoluciona el mundo. Hay
terreno para un integrismo que se alimenta cada vez que explota un
burro-mártir despedazando israelíes, o matan a un pequeño
palestino los terroristas de Estado, que son los legítimos
en esta peli gore que nos han montado los guionistas de Hollywood.
Auguro, sin ser nada original, que llegará el desgraciado día
en que explote una bomba fétida devastando New York. La simiente
de esta explosión está en el alma de un iluminado que
sale como un lemur del fondo de una cueva. Los lemures tienen la curiosa
facultad de explotar cuando se cansan del mundo. En sus ojos hay algo
inquietante y en su corazón hay un vértigo más
terrible que ningún arma. Por eso se quitan de en medio balbuceando
el nombre del todopoderoso.
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