OPINIÓN



PACO OBRER SABINA

 

Pacoobrer@mixmail.com

Su boca últimamente es una fuente oxidada por la que salen palabrotos castizos, chulerías insoportables, pajaritos fritos, rimas facilonas y morcillas sinceras.


Este macho es una mezcla de María Jiménez y Tejero. Anda por ahí perdonando la vida a los votantes en nombre de los artistas, como si éstos fueran un sindicato vertical con derecho a decidir quién tiene su beneplácito para presentarse a unas elecciones democráticas. El bochornoso espectáculo del otro día en Bellas Artes, ha cerrado una temporada en que los actores y famosos han hecho una dura competencia a esos otros artistas cutres, de un solo papel, que son los políticos. El abrevadero de la cultura española es inmenso y hace política de la chunga. No digo yo que no exista otro abrevadero de artistas del otro lado, igual de penoso y casposo, aunque más discreto, pero el abrevadero progre se ha hecho muy notorio en los últimos meses. Después de encabezar justas protestas, querían su parte del botín por adelantado. Creo que Sabina ha ayudado mucho más a la derecha que el señor Mendiluce, que tiene todo el derecho del mundo a intentar sacar la cabeza de un movimiento verde sin que lo linchen los guardianes del establo.


Sabina está últimamente un poco exhibicionista y bastante en crisis. Sus problemas se hacen públicos como si de una cuestión nacional se tratara, sus opiniones parecen relevantes, y bien pensado, no hay para tanto. Es como un vecino con faringitis crónica que se está quejando siempre con toda crudeza y muy poca gracia, a grito pelado en la corrala o en el taxi. De dos años a esta parte todas las canciones de Sabina son iguales o, por lo menos, a mí me suenan muy parecidas. Sabina da la cara por todo ese lobby circense que se han montado los culturetas españoles por el progreso. Ahora resulta que se han hecho nacionalistas porque dicen que la globalización y la basura yanqui del cine y su mafia de distribuidoras van a acabar con nuestra cultura, a la que hay que defender desde el erario. Hasta ahí todo bien, aunque discutible; pero de ahí en adelante, se está equivocando. Hacer política tan directamente y con tan poca gracia solo aumenta las sospechas de que el pesebre y la sumisión en el sector son determinantes. Me comenta Loquillo que desde que apoya a los verdes, varios ayuntamientos "progresistas" han anulado sus conciertos previstos para este verano. Espero que no sea una consigna de Sabina.