OPINIÓN



PACO OBRER VIVAN LOS NOVIOS

 

Por Paco Obrer
pacoobrer@yahoo.es

Dicen que es una historia bonita, aunque creo que se trata de una historia más bien cursi y empalagosa con un final dudoso. Ya saben los lectores que soy republicano, pero ello no obsta para que uno tenga su corazoncito y pueda reconocer que las primeras víctimas de la monarquía son los príncipes de Asturias. Me explicaré. La monarquía es hoy virtual, y nadie en su sano juicio puede considerarla sino ornamento cañí en un estado en descomposición. Sacrificar una vida por dicha institución es como hacerlo por una secta o por una raza de bípedos en vías de extinción. ¿Qué creen ustedes que dirá la futura Constitución Europea de las monarquías? Poca cosa.

En estas circunstancias, ser príncipe es una cosa de locos, que tiene su morbo, pero que no deja de ser un adiestramiento atemporal con pedigrí y escolta, con barra y escape libre. Lo que ha sufrido Felipe Vi por las nenas que quería, no tiene precio. En serio. Me consta que estaba a punto de tirar la toalla cuando apareció esta descendiente de don Pelayo -que así quieren llamar al heredero- a salvar España y a impedir que Felipe se fugara haciendo un corte de mangas, huyendo de esa humilde morada que pagamos todos. Si se hubiera casado con una menina habría sido una desgracia monárquica, pero dicen con orgullo que Letizia es una mujer del siglo XXI; menos mal. Si Felipe empieza a borbonear le va a pegar dos tortas y se va a divorciar. No creo tampoco que, a la larga, lleve muy bien eso de abandonar su carrera, otro inútil sacrificio muy del siglo XXI. Pero si hay un dato de su biografía que llama la atención sobremanera, es que el día de su cumpleaños invitó a los vecinos de su escalera a tomar una copa colocando una foto en el ascensor. Esta chica, o tiene un preceptor del CESID o está más colgada que Nadiuska.

El poder se nos escapa a todos como un globo, del Rey para abajo. Además de un Gobierno oculto mundial, existe una burocracia europea que es un nido de arañas. Eso hace del republicanismo español una melancolía civilizada.

¿El futuro de nuestras monarquías será un parque temático con el Castillo de Disneylandia y Berlusconi de presentador? ¿Acaso creemos que los paparazzis no harán la vida imposible a los nuevos famosos?

Por eso, y por respeto a la dignidad humana, no creo que tenga precio ni justificación alguna tener que salir a dar explicaciones sobre la pedida, el amor o la vida privada de nadie. Repugnante espectáculo de antropofagia de almas para los mierdas y babosas que se han apoderado del periodismo en España. El enjambre de imagólogos que ha convertido a la familia Real en famosos, en aras de la vídeocracia es uno de los más venenosos.
Dicho esto, las demás incongruencias de la institución pondrán en peligro lo que parece una historia de amor de barbies y madelmanes por la que brindo, como por todo el género humano. No creo que sea fácil ser príncipe. No se lo deseo a nadie. Vivir a escondidas de los media en plena vídeocracia con cámara oculta, debe ser espantoso. Tener que asistir a miles de recepciones absurdas, llevar una vida marcada por el destino hasta ese punto. Ver la calva a los militarotes y oler el aliento a los políticos, es un horror…

Creo que en el gesto de algún monárquico de toda la vida que dirige un medio y que explotó un cenicero de cristal contra la pared, resume perfectamente lo que piensan del amor esos obsesos de la estética monárquica, porque sólo se puede ser monárquico por pura estética, como Dante o Dalí. Pero lo que les molesta a nuestras modistillas es que esta boda no se ajuste a los cánones. Detrás de cada peatón monárquico se esconde un fetichista con zanahoria, una modistilla, un despistado o un enfermo mental.

La monarquía electiva de los godos, amigos flechas y pelayos, es hoy república presidencialista y democrática de nuestros vecinos, que nunca tendremos porque somos un pueblo menor de edad.
Larga vida al amor, respeto a las personas y entierro a las instituciones.