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Este tío es la mismísima piel de toro con dos huevos peludos.
Se ha hecho famoso contando billetes y mordiendo
bragas en el imaginario colectivo. Es un arquetipo del duro madurito
que se hace cargo de la chica de la calle hasta que llega otra más
famosa y cambia de culete.
La pobre Malena Gracia -gran pagana-, ha
dicho que tiene un micropene; pero eso da igual en la España de
los nuevos botejaras que está planificando Aznar. Él asevera
que la tiene corta, pero dura y juguetona, como la vida misma, según
apostilla el gran Frank G. Rubio.
Siempre con la chica más sexy, como un amante protector,
un mafioso del coito, un camionero del sexo con calzoncillos de
Calvin Klein y pañuelos YSL. Sus fazañas le han hecho pasar de ser
un mafiosón de Ley a un play-boy irrefrenable.
Su mayor salto al imaginario popular lo dio cuando
intentó liquidarlo aquella señorita que vivía con él porque no aguantaba
su olor corporal y quiso desplumarlo con una banda armada. La bala
quedo presa en la gruesa piel y en la compacta grasa de este hombre,
que es duro como un morcón. Cuentan que otra vez lo encontraron
medio desnudo y sangrando en la carretera de La Coruña, huyendo
de un familiar político que quería pasarlo a cuchillo. En fin, colaboró
a fondo en el ignominioso vídeo contra Pedro J., y aún ha tenido
tiempo para hacerse un nombre entre los famosos de España a base
de televisión y portada. Abogado, editor, amante... el romano es
un prodigio. Su casa es un verdadero zoológico con leones y tigresas
de alterne, monos y guardaespaldas tartamudos, papagayos y periodistas
mercenarios, lumpen y ex jerarcas del PSOE .
Media España es universitaria y hasta Roldán y
Menéndez van de licenciados. Dicen las malas lenguas que el sátiro
ejerce el derecho desde antes de tener el título, y es que Emilio
es un hombre práctico y listo. A las pasantes -me cuenta un estrecho
colaborador suyo- las quería hacer posar en pelotas y las metía
en una bañera si se dejaban. Muy legal todo ello, muy tonificante
para los deseos más buñuelescos del español medio.
En realidad,. Emilio es la demostración de que
un tío con voluntad es el amo en este parque temático en que han
convertido España. Emilio es el Roldán de la empresa privada, con
sus orgías de Simago y su aire de oso cantábrico en extinción, siempre
echando mano al panal de las señoritas, rodeado de moscas-paparazzi,
el muy goloso.
Duro e inteligente debe ser, porque esto que nos
cuentan de su vida parece una de esas autobiografías de los españoles
del Siglo de Oro, de las que refríe con impostura Pérez-Reverte
y nos vende como novedades propias. Un gobernador en Flandes, un
sátrapa hispano.
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