OPINIÓN



PACO OBRER 13-Mayo: Cuatro bueyes en contienda electoral

 

II.- MAYOR

En el imaginario colectivo de la España actual, Mayor es el gran guardabosques. Otra cosa es el imaginario vasco, donde a pesar de ser oriundo no se le perdona haber hecho oposiciones a Ministro de España, pues allí sigue flotando la idea de que Madrid corrompe.

Bien es cierto que no hay un imaginario vasco, sino por lo menos dos: Jung tenía que haber hablado del imaginario constitucionalista y del otro, más cercano a Zugarramurdi que a ningún otro sitio, pero muy arraigado en aquellas tierras.

Lo de aquella tierra, tan enamorada de lo propio, digo que es francamente extraño. Por un lado, los nacionalistas dicen que no es para tanto, pero meten quinientos ertzainas a vigilar la boda del hijo de Arzalluz. Por otro, una minoría comprometida va siendo eliminada sistemáticamente por los matarifes de ETA ante una sociedad casi siempre impávida.

Cuando los lloros y sufrimientos de los que no comulgan con el nacionalismo se han dado a conocer (antes se los enterraba a escondidas y sin obispo) la cosa a comenzado a cambiar poco a poco. Creo sinceramente que España llega tarde, y la cosa puede acabar peor de lo que está. Pero en estas circunstancias históricas tenía que surgir un paladín popular y he aquí el fenómeno Mayor. A esa ilustre minoría que nació el siglo pasado con los caballeritos de Azcoitia -los enemigos de don Carlos-, pertenece el gran guardabosques. Un tipo bonachón al que confiaría uno hasta su hija, un grandote valiente y un Cid transgénico a este lado del Ebro. Pero si cruzamos el río, el coloso (que resulta ahora que no es de Goya) se transforma en un gendarme gigantesco y un delegado que a muchos del lugar no place y que los furtivos temen.

Este estrabismo de país esquizo es lo que no quieren ver en Madrid, que ya venden la piel del guardabosques sin haber ganado en las urnas.

Lo del matrimonio de Mayor con Redondo es raro. Buey Redondo da la mano como si fuera un enfermo de colon, y aunque el más lúcido de todos en esta guerra inconfesada, su partido tiene querencia guerracivilista y siempre está pensando en unirse al PNV para volver, una y otra vez, a ser traicionado.

Así que sólo una victoria absoluta de PP Y PSOE podría entregar el poder al buey Mayor. No creo que ello llevara a una intifada, porque la situación de los nacionalistas radicales no es desesperada ni mucho menos, y no van a dejar de comer chuletones con palo en las fiestas ni de fabricar tornillos.

Otra cosa es desterrar la mentalidad caínita revolucionaria de una parte de la juventud quemada y frustrada. Llevan miles de años -Caro Baroja lo explicó- poniéndose capuchas. Tenemos absurda muerte para rato.