OPINIÓN



PACO OBRER MATRIMONIADAS

 

Por Paco Obrer
elobrer@hotmail.es

MATRIMONIADAS
(O escenas matrimoniales)

 

Este programa feo, soez y hediondo que echan por la tele llamado Escenas Matrimoniales es un significado en sí mismo. Que las miserias conyugales se hayan convertido en la corrala de seis millones de celtíberos una noche sí y otra también es sintomático del mal gusto nacional y del agostamiento de la raza.

San Pablo, que nunca se casó, estableció que el matrimonio era para toda la vida cuando la vida era muy corta (30 años de media). Un par de lustros de amor y uno en las cruzadas hacían posible una convivencia biológicamente testada, dominio del macho aparte.

Ahora que podemos vivir ochenta años tranquilamente, en ocasiones el amor se va pudriendo y los cuerpos van cediendo con el ánimo, convirtiéndose en colgajos llenos de rencor y de reproches. ¿Por qué no se divorcian las parejas que se odian? Pues porque la serie de tv y la vida de muchos es pura ficción.
Es obvio que hay parejas que no se aman (obviedad que explota ese productor ventrílocuo siniestro llamado José Luis Moreno) otras muchas sí lo hacen.  Escenas Matrimoniales es parte de la contraeducación para la ciudadanía que nos sirven todas las noches en la tele,  frente a la que nada pueden los sermones de Marina o el buenismo gubernamental. ¿Qué sentido tiene gastarse millones en publicidad contra los malos tratos y que la gente se reboce en mierda cada noche, divirtiéndose con el mal trato de unos “seres queridos” a otros?

-Eso es cosa de la gente, y el pueblo es soberano- contestan los responsables del programa. No lo dudo, pero también pienso que ese mal gusto viene servido por productores de bajezas y dinero a cualquier precio. La masa puede  llegar a ser  miserable, pero la elite que explota esas miserias es mucho peor (nazismo). Si la persona que nos acompaña de por vida y que concreta el amor en la pareja se convierte en un ser odioso y cruel y de ello hacemos humor, norma universal y escarnio público es que estamos muy enfermitos. Ahora que se ha descubierto que la monogamia entre los animales es una anécdota, ahora que los célibes curas siguen dando lecciones sobre el matrimonio sin haber mojado nunca, ahora viene ese tío raro de Moreno a cagarse en la cosa romántica, destrozando con humor grueso y sanguinario la pareja y el amor. Creo  llegado el momento de decir a grito pelado que seis millones de moscas no pueden equivocarse.