OPINIÓN



PACO OBRER 13-Mayo: Cuatro bueyes en contienda electoral

 

III.- IBARRETXE: EL RARO

Ibarreche o mejor dicho el señor Ibarretxe, es el hecho diferencial personificado. Todo un marciano alavés. Un tipo rarísimo que da el pego y que simula que gobierna -o ha gobernado- mientras envía señales acústicas a otro planeta, el planeta nacionalista.

Baroja -otro vasco- solía practicar la figsionómica con animales y se preguntaba por qué las personas tienen cara de animales y no ocurre lo contrario. Baroja era un pagano nietzscheano y no tenía claro que eso del antropocentrismo sea nada serio ni definitivo. Bien por Baroja.

Creo que Ibarreche habría parecido a don Pío Baroja un mustélido trufado de capitán Spoken con cráneo de jesuita transgénico.

La tonsura del lendakari (o la de Pedro J.) no es rara en quien anda de corros todo el día, hablando en voz baja como si estuviera en el internado o el manicomio, pero siempre vigilado. En este caso, vigilado por ese pope vasco que quiere ser Arzalluz, verdadero carisma de la tierra, gran homínido blanco protector, deidad de norte, mula clerical, etc.

Ibarreche tiene buena voluntad, y por eso fue a Jaca a recibir gorrazos y a jugar, sin pretenderlo, a hacer de víctima. Lo del funeral de Jaca es como la pintura aquella de Dalí, una premonición de la Guerra Civil. En serio...

Que tanto vasco vote a este señor es tan legítimo como sintomático. Algo no marcha en lo más profundo de la libido colectiva que se manifiesta en las urnas. Esta noche he soñado que unos hechiceros secuestraban a unas ovejas para fabricar chorizos en las lejanas montañas de hiperbórea.

Sr. Ibarretxe, en medio de toda esta locura, sabe dar un aire de ingenua modernidad a esa cosa primitiva que dignificó Sabino Arana, madre de todos los nacionalismos en España. Cuando pare una nación, la vecina se queda embarazada quizá por envidia.

Sin ir más lejos, en la iglesia de Zegama, corazón de Euskalherria donde se encuentra enterrado el héroe Zumalacárregui compusó Juan de Tellería la musiquita del Cara al Sol, al tiempo que Sánchez Mazas traducía al castellano el grito nacionalista de ¡Gora Euzkadi! por ¡Arriba España!

Nacionalistas sin fronteras, que dice Arrabal.