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FRANCISCO ALVARES,
CASCO(S).
Político español de la segunda Restauración, de marcado talante
autoritario, prepucial y ágrafo. Hombrecillo de partido de fisionomía
Fernandina y hasta farolera, conocido popularmente como casquete
por sus acometidas en limousine a horas punta por la Gran Vía, acompañado
por escolta, motoristas y manceba. A derribar por el felipismo resucitado.
Acepciones: 1. Entre pollinos populares (PP), uña del pie o de
la mano, que se corta y alisa para asentar la herradura del poder.
2. Pieza y armadura que defiende la cabeza del partido, llamado
ariete. 3. Armazón de silla de montar a la Sociedad que usa la nueva
clase política. 4. Cabeza de carnero o vaca, quitados los sesos
y la lengua (ésta todavía no). 5. Especie de molusco que se ventorrea
en la popular soberanía...
Otras expresiones de la imaginería po-pular son:
// abajar el casco. Cortar mucho el casco del centauro popular.
// cortar a casco. Podar de modo que el corte queda raso y limpión,
forma de acabar con la disensión en el Partido Popular.// de cascos
lucios o alegre de cascos, aplicable al feliz condón de la política
española. // meter a alguien en los cascos alguna cosa, o metérsela
en la cabeza, forma de hacer ver de cualquier forma las mentiras
y encantamientos del poder al pueblo soberano. // cascote, o conjunto
de escombros usados para realizar la obra política nueva de la derecha
de siempre.// tener casco de calabaza, que significa ser poco dado
a la reflexión.
Compréndese así el concepto vivo de Don Francisco Alvares Cascos;
heredero-puntillero de Martín Villa y de las Jons, a quien las almorranas
que produjo el coche oficial que medio siglo disfruta han forzado
un merecido reposo.
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