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De poeta y obrero patriota a constructor de puentes (pontífice).
Ha llegado muy alto, mas todavía piensa que le espera una ascensión
mayor, si cabe. Me contó Puente Ojea que es uno de los pocos que
se creen dios en el Vaticano. JP2 está, con la edad, un poco falto
de reflejos. En sus horas libres, el sumo pontífice echa exorcismos
al primer epiléptico que se le acerca, y eso no da muy bien en la
tele. Ahora dice que las mayores amenazas que padecemos son el hedonismo
y las drogas, cuando lo que sucede es que aquí se folla poquísimo
y se revienta a güisquis cada fin de semana por no tener nada mejor
que hacer. No se a qué se refiere el Papa con esto del hedonismo,
como no entiendo lo de su obsesión por las relaciones prematrimoniales,
casi siempre fruto del amor, cuando tiene la iglesia llena de salidos
y curas liados y hasta casados por lo civil, frutos de la caca.
Durante el último jubileo, JP2 bailó en esa especie
de festival de la OTI a manotazos, de una manera que producía estupor
y dejaba ver su enfermedad y sufrimiento. Patético. Su imagen revelaba
que tiene enemigos poderosos dentro y fuera del Vaticano y que alguien
quiere que le veamos como a un guiñol que echa exorcismos, lo que
deslegitima mucho en estos tiempos satánicos. Los buitres sobrevuelan
al gran pontífice y le pasan factura por sus obras. JP2 ha dicho
"que no queda tiempo" y se ha sacado un apocalipsis de
la manga, y la peña sin enterarse.
En eso y lo dicho más arriba consiste la psicofonía
de Fátima.
Durante años, JP2 fue el mejor estratega católico:
derrotó a la dictadura socialista y liberó a millones de ciudadanos
del Este de la cartilla de racionamiento, de la humillación bolchevique
del Gulag, del hambre y de la falta de libertad. Por eso fue tildado
de Papa de derechas, como si los hubiera de izquierdas. Cuando lo
que de verdad sorprende es que el Papa es un obrero de derechas.
Esto de clasificar los Papas es bastante absurdo, como cuando dicen
que Juan XXIII fue el Papa bueno, y digo yo que habrá que ver qué
eran los demás. JP2, como venía contando, enterró el sueño de Lenin
con alguna ayuda de la CIA, que nunca viene mal, y desbarató la
dictadura polaca del siniestro y torturador Jaruzelski. Por eso
Juan Pablo es odiado por nuestros intelectuales del partido, los
muy incrédulos. Luego el Papa empezó a meterse con el capitalismo,
verdadero demonio de nuestra era, y eso ya le salió peor. Contra
"esto" no cabe exorcismo alguno, porque es lo que hay.
Me aseguran los reaccionarios que una masonería quiere jubilar a
JP2 para colocar a un progre más cercano al anticristo en el trono
de Roma y que no le dejan hablar de Fátima. Qué cosas. Houellebecq,
sin embargo, dice que el Papa le cae bien. Mientras tanto, JP2 pontifica
contra el condón como si fuera un sibarita.
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