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PACO OBRER
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EL HEREJE DRAGÓ
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Al Papa le ha dado un soponcio al conocer el descarrío de ese
cordero soriano que es Fernando Sánchez-Dragó, que era
además uno de sus preferidos. Dicen que la mismísima
Paloma Gómez Borrego se puede cortar las venas, si se las encuentra,
claro. Una vez Dragó rezaba padrenuestros en la tele contra
Puente-Ojea, que después visionaban en el Vaticano en clases
privadas de agit-prop los cardenales, pero el polemista es hombre
inquieto, y buscador de la verdad, amén de saber encontrar
las oportunidades. Casi se carga al Papa.
La carta de Jesús al Papa, que ha escrito por encargo del Espíritu
Santo Fernando Sánchez-Dragó, ha escandalizado en el
Vaticano; lo que se ha traducido en miles de ventas de manera instantánea.
Si quiere usted matar a su tía abuela la beatorra, regálele
este genial libelo.
Lo que tiene de ingerencia esta carta bomba no hace falta que lo destaquemos,
y es proporcional a las continuas, impertinentes y seculares ingerencias
de la iglesia en las pajas del prójimo.
Fernando se ha pasado la vida buscando, y ahora protesta por las mentiras
que le han contado. Ha desenmarañado las trampas que toda religión
instituida conlleva. Su librito viene a resolver sus dudas y peleas
espirituales de toda una existencia, que son las de un descubridor
español con la iberia plus, cien tripis por banda y ocho mil
libros leídos. Dragó da el tipo de un play-boy del espíritu,
pero en realidad es un play-boy campechano.
Dice Fernando que si en algo ha pecado ha sido por lujuria, y yo creo
que no es para tanto, que es pecado menor y que con este libro gana
el cielo.
Si los obispos fueran astutos y pánicos (y tuvieran los cojones
cuan fresones de Huelva) responderían a Dragó con un
libro que se llamara "Carta de Jesús a Fernando Sánchez-Dragó";
un libro en blanco con una sola frase: Yo paso.
La gloriosa vuelta del paganismo la ha olfateado muy bien Fernando,
el español mágico. No en vano es un hereje con pedigrí
que ha pasado por todo y dice lo que piensa, que ya vale.
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