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pacoobrer@mixmail.com
Es uno de los ilustres profetas que lideran la alternativa al imperio.
Ya casi nos habíamos olvidado de él, porque está
dando más caña y más metralleta su vecino cubano,
don Fidel Castro. Lo que pasa es que Chávez se ha sabido
camuflar y ha sabido controlar la situación con un poco de
mimetismo, como colgado de un árbol, cogiendo un coco, mientras
pasa la vida y bombardean lejanas tiranías. Ha sabido usar
su petróleo y por eso se mantiene.
Este profeta televisado es un esperpento full time. Un niño
hormonado con porra y chirigota. Si los estandartes de la revolución
son así, el imperio tiene las de ganar por criterios meramente
estéticos. No digo yo aquello de Baroja de que deba gobernar
una dictadura de los inteligentes o acaso de los bellos, pero esto
es demasiado. Creo que hay en Venezuela miles de personas más
dotadas que nuestro personaje. Lo que pasa es que mirando lo que
ha sucedido en Argentina, donde la tríada Perón, Maradona
y Psicoanálisis es imbatible, uno pierde la poca fe que le
quedaba en el festival de la OTI y en los valores hispánicos.
Ahora tenemos como alternativa geopolítica la de los finolis
franceses y los paquidermos teutones, que debería ser la
nuestra, Aznar mediante. Sin hacer demasiadas concesiones al imperio,
deberíamos proteger lo que se pueda salvar de las garras
del gigante sajón. Ello nos permitiría jugar otras
políticas en Latinoamérica.
Lo malo de Chávez no es que reparta mucha tela entre las
barriadas de los pobres, sino que gobierna con locura, valleinclanismo
y carnaval absoluto. No digo yo que ciertas sociedades no deban
pasar, como hemos hecho en Europa o incluso en Estados Unidos, en
un estadio medio de desarrollo por un cierto intervencionismo, una
nacionalización moderada, pero lo de Chávez es otra
cosa. Es un populismo catastrófico, lejos de cualquier coordenada
racional o socializante. Una máquina de demagogias y bandas
callejeras con inteligencia cubana.
Esa puñetera manía que tenemos los españoles
de apoyar al caudillismo porque sea anti-norteamericano, es delirante
y un poco imperial toledana. Cosa de potencia rencorosa.
Chávez representa un modelo sin salida y una experiencia
de guerra civil. Apoyado en las masas y en los desesperados (que
son más) hace de Mesías caribeño, con los problemas
que ello atañe. Sólo la moderación y un gran
pacto nacional puede librar a Venezuela de esta situación.
Los individualistas liberales radicalizados tampoco son una solución,
desconocedores de la situación de miseria en la que viven
muchos de sus conciudadanos. Algo como la UCD, pero sin democristianos,
es lo que van a necesitar en aquel polvorín. Y en lugar de
Martín Villa, algún psiquiatra que otro.
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