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Ahora resulta que éste es el hombre más poderoso de España. El
último homínido de la península es bajito y tiene cara de foxterrier,
pero manda huevos porque tiene un cerebro privilegiado y una habilidad
pasmosa que ha consistido en que el destino lo colocó en el lugar
apropiado en el momento preciso. Su última aventura era comprar
Canal Plus Francia, y eso significaba convertir en editor de papel
a Polanco, que es ya de otro régimen... Pero la artillería mediática
de Prisa no alcanza a Juanito. A Miami no llega la mangarriega.
Juan Villalonga es la demostración de muchas cosas. Cuentan que
el Padre Serafín, mi querido visionario navarro, puso un día sus
ojos en él en aquel patio maravilloso del Colegio del Pilar donde
nos vendían gusanos de seda y nos ponían ceniza en la frente para
recordarnos que somos mortales. El Colegio del Pilar no ha dado
santos, pero sí businessmen y burros del nuevo capitalismo español
que han olvidado que son mortales.
Villalonga ha demostrado a Aznar que el poder financiero es universal
y, en consecuencia, se lleva "el centro de decisiones"
a Miami, que es donde reluce la nueva España, con sus piratas y
arcabuceros mediáticos que doran sus días entre aves zancudas. Miami,
es verdad, sería imposible sin la sangre de tanto indígena y conquistador
hispano, y es que Villalonga recoge y multiplica un fabuloso imperio
mediático que es obra de un Estado y hasta de una comunidad política.
La CNT y Ledesma (el jonsista) lucharon para nacionalizar telefónica
allá por los agitados años treinta, lo que acabaría haciendo Franco.
Los liberales, que siempre vuelven, han acabado vendiendo esa cosa
abstracta, transnacional y humana -demasiado humana, se pongan como
se pongan los rebeldes de Seattle- que es el capital. Dicen que
el funcionario Aznar (verdadero heredero del poder ordenancista
vallisoletano) le tiene echado el ojo, pero no sabe qué hacer con
los nuevos poderes intangibles del capital, que son los que mandan.
Los políticos son conscientes de que ganan demasiado poco y por
eso suelen robar, los pobres.
Una Nueva Era y una nueva dama. La ex del poderosísimo Azcárraga
acompaña el sol de Villalonga. Esa musa -que un día se llevará los
secretos de la masonería mejicana escondidos en un tampón- es envidiada
por casi todos los hombres de la península. Villalonga es el hombre.
El hombre libre del atapuerca capitalista español. Un astro de la
especie que lógicamente no quiere saber nada de la Corte que un
día le puso y que hoy ya no puede controlarlo. Hace bien, de lo
contrario se equivocaría de escenario y de época sin tener madera
de héroe. El primado de la economía sobre lo político resulta tan
invencible como el de la técnica sobre la economía.
Juanito ahora huye de España alejándose de la constitutiva envidia
española, que puede acabar con la estrella más lejana; se retira
atacado por los demagogos de la Iglesia, su parroquia de hombres
a pie y los viejos poderes mediáticos, pero defendido por una inmensa
cuenta de resultados, que es la sangre del porvenir, simple y desgraciadamente.
Mientras tanto, querido lector, a usted y a mí se nos sigue tragando
la moneda la cabina, cortando el Internet interruptus. Y la vida
sigue
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