Por Paco Obrer
elobrer@hotmail.es
El País me sorprendió la otra mañana –mientras estaba en la peluquería- con la siguiente portada: “Brote xenófobo en Alcorcón”. Toma ya. No creo que en Alcorcón sepan qué es eso de la xenofobia, ni tampoco que lo sepan en la redacción de El País. Semejante noticia me ha llenado de ironía y de escepticismo.
No dudo que la xenofobia sea una enfermedad del alma, lo que no me creo es que haya que poner penicilina a todos los jóvenes de Alcorcón ni que los sucesos de aquella localidad tengan nada que ver con la ideología racista del doctor Gobineau. ¿A qué viene entonces la noticia en primera página de El País? Como siempre, lo que interesa es lo que no se dice.
Si el Estado ejerce el monopolio de la violencia no debería haber permitido el vacío de autoridad que ha hecho posible que unos tíos bajitos y horteras como los Latin King y cía se hagan con el control de las canchas de baloncesto y apuñalen a los chavales del pueblo. Este incidente y las posteriores manifestaciones son fruto de la incapacidad de los poderes públicos: hay incapacidad educativa, hay incapacidad integradora, hay incapacidad para mantener el orden público y hay incapacidad para contarnos lo que pasa. Las tres Administraciones y los periodistas fallan y eso permite que se construyan guetos, y que en ellos surja la violencia estilo festival de la OTI, pero en chungo. Latinoamérica viene a ayudarnos y no sabemos integrar ni a los prójimos hispanos.
Nos necesitamos y nos necesitan pero no lo estamos sabiendo hacer. Es más fácil echar la culpa al pueblo, como hace la prensa. Resulta que todo es culpa del pueblo y nada es responsabilidad de los gobernantes. En Italia hay un dicho genial: ¡Llueve, la culpa es del Gobierno! Aquí podríamos decir: ¡ Llueve, la culpa es Somos incapaces de integrar las mutaciones de la inmigración. Ese es el fracaso que padecemos y lo que nos pasa, y eso no tiene nada de xenofobia, nombre de señora rubia con la uñas largas tras el que se esconde muchas mentiras. El único comportamiento xenófobo que padecemos, bien mirado, es el de los líderes políticos y directores de medios respecto al pueblo que los sustenta y nombra, pero eso no da para un titular del El País. Destacado: Las tres Administraciones y los periodistas fallan y eso permite que se construyan guetos, y que en ellos surja la violencia .
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