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Semanario interactivo universitario

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Opinión

 

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¿PAGANISMO OTRA VEZ?

 

 

El sexo es un lenguaje, la vida es una flor. No hay límites ni formas. La herejía es sólo aquella que conspira contra la vida (al modo nihilista) y por eso algunos rezamos con Millet (Catherine) para que vuelva el paganismo a religar el mundo.

Canta Franco Batiatto, que en la paz de los monasterios o en la orgía de las fiestas de todos los sentidos/ somos sólo sombra de la Luz. Placer y ebriedad son la fina membrana que nos une al todo, que nos devuelve a la vida. A ella accedemos en sueños, en arte, en orgías, en ayunos o simplemente (benditos aquellos) por la Gracia.

No sé si vuelve el paganismo, si viene a cenar Dionisios. Si acaso se fueron alguna vez. Pero Catherine Millet, acaba de publicar un Kamasutra personal y femenino que no tiene desperdicio ni ilustraciones. Estas obras que convulsionan Francia tardan siempre un poco en llegar a España (y a veces lo hacen en forma de ejército napoleónico). Creo que la editorial Anagrama está en ello.

La Catherine es como la Revolución (pansexual) Francesa. Mujer, libre, gimnasta y escritora. Esto de Catherine es más que literatura. Ni porno ni erotismo, sino todo lo contrario: socialización de las fisiologías y, sobre ellas, el alma individualista de una magnifica escritora que nada teme porque sabe que forma parte del amasijo de la materia sensible que somos todos.

El sexo nos trastoca y nos permite acceder a otros mundos.

Los ecos de sociedad, en plena era neovictoriana, acogen el libro parlando de revolución y Mayo del 68, de salvar de la picota a lo libertario, de retomar un discurso de una generación a la que desnudó Houellebecq. Qué más da que lectura hagamos. Lo que importa es a dónde nos lleva Catherine. Lo que importa es a dónde nos lleva la vida.

 

 

 

 

LIBERTAD PARA EL PRÍNCIPE

Carta abierta al Príncipe de Asturias

Alteza:

No puedo dejar de oír, que no de escuchar, opiniones masoquistas e intolerantes sobre vuestra vida privada.

Algo en mí se revuelve contra el linchamiento mediático, verdadero juicio público al que se os está sometiendo. En boca de muchos se palpa una envidia atroz, una hipocresía propia de súbditos frustrados, de cotillas profundos, de meritorios a Corte.

Permitidme deciros que siendo republicano por razón, mi corazón está con vos en estos momentos.

Si es cierto que os habéis enamorado de una bella y libre mujer es asunto vuestro y de nadie más. Si tercio en ello lo hago por amor a vuestra libertad, que en este caso representa la de todos.

Muchos desearían veros unido con uno de esos loros endogámicos que pasean por los museos y cancillerías de Europa. ¿Qué derecho tienen?

No creo, ciertamente, en la institución que representáis; pero sí creo en que vuestros derechos inalienables como persona están por encima de nuestras leyes y tradiciones.

Me consta que vuestra vida ha sido un sacrificio, un protocolo permanente, un papel fijo. Y lo siento. Ahora, esa sombra fea a la que llaman opinión pública os persigue con crueldad para matar el aliento, para convertir a un sueño en pesadilla y a una paloma en un loro.

Sois acaso la primera víctima de aquello que con esmero representáis.

Pero aún sois libre y vuestro humano gesto será inapelable.

Ningún Imperio, interrogaos, vale un corazón.

Vuestro cordialmente,

Ciudadano Javier Esteban

 

 

SEX-SHOPS

 

 

España se ha vuelto tan vulgar y tan morbosa que está irreconocible. El hortera que todos los españoles llevamos dentro –al que aconsejo reprimir-, se rebela como un consumista de sexo fácil de trastienda y supermercado. Los rótulos fluorescentes atraen a las polillas humanas que deambulan en las noches de las ciudades. Dentro, siempre huele a ambientador y a fetichismo punzante.

Estos sex-shops son la pecera de la vida. Felipe II tenía el suyo dentro del cuadro del Bosco El Jardín de las Delicias, que profetizaba el SIDA y otras mucosas. Los críticos discuten dónde acababa el placer y dónde comenzaba el dolor en aquel jardín por el que paseó hasta la extenuación Su Majestad. El infierno y la creación estaban allí.

En este mundo de sucedáneo, sólo los dionisíacos y los románticos prefieren a la mujer comestible de la calle. Preservativo aparte, esa vejiga trasparente entre la vida y la muerte. Las señoritas de Aviñón, ¿corren el serio peligro de extinguirse?

Cada día son más los que prefieren "el producto" congelado, en plástico, sin alma, en cristal; que para eso se han inventado los supermercados que se llaman sex-shops. Allí encuentran, diría Céline, el infinito al alcance de los perros.

 

 

 

 

CEMENTERIO DE AUTOMÓVILES O LA PENÚLTIMA QUEMA DE ARRABAL

 

Si hiciéramos caso de la crítica que Haro-Teglen ha hecho de la obra de Arrabal Cementerio de automóviles en el diario El País, iríamos a verla inmediatamente. No porque Haro ponga bien la obra, sino por todo lo contrario. ¿Cómo así?

Creo sinceramente que Arrabal debería gozar como una Santa de las llamas de esta nueva hoguera: de esta vieja manera, tan española manera de quemar. Ser un perseguido mediático tiene su emoción y muchas veces separa la obra mediocre de la obra de la casa o del grupo editorial, y de eso saben mucho en La Fiera Literaria.

Haro representa la más sectaria de las visiones frente al calidoscopio arrabalesco. Esa crítica, miope y ácida, está envuelta en un sutil manto circunstancial de odio e ideología, tapada con una sarta de mentiras encomiables, pero con patente para destruir. El fenómeno Haro -que no pocas inteligencias del grupo Prisa han criticado desde las mismas páginas de El País- es el de un crítico quemado y resentido, un francotirador dentro de un esquema ortodoxo, lo que le inviste de supuesta seriedad y razón a la hora de agarrotar a sus enemigos, que son todos aquellos que no son de los suyos.

La obra de Arrabal es ingenua, divertida, atroz y original. El montaje no tiene desperdicio pese a la dificultad del mismo (es una obra sin telón y con escenario único). Cementerio de automóviles es sin duda (pese al paso del tiempo) la obra de la temporada. El dramaturgo más representado del mundo va apareciendo cada vez más en su propio país gracias, entre otros, al CDN y al Teatro Abadía (otras termitas se comieron el María Guerrero impidiendo su estreno).

Afortunadamente, pese a los nuevos inquisidores y demás hormigueros, quienes vayan a ver Cementerio de automóviles podrán comprobar su magia con emoción y risas.

 

TELEGRAMA DEL DIRECTOR

 

I

Metáfora: Las termitas impidieron que Arrabal estrenase en el María Guerrero de Madrid. Por cortesía del CDN, su Cementerio de automóviles se podrá ver en el Teatro Abadía, a partir del 6 de Abril.

II

¿Lo tangible es perecedero como efímera es la flor o caduca la lata de caracoles?

Eso insinúa el guionista de la película Dragón & Tigre: maravilla asexuada y contribución oriental a la Nueva Era

III

Un calamar se ilumina en el cielo oscuro atando constelaciones lejanas.

¡Virgilio o mescalito, qué más da!

Ambos son arcángeles en sus respectivas civilizaciones. Lean a Javier Manzanera, embajador de ángeles.

IV

Un grupo de artistas e intelectuales de Cataluña se salen del Sistema y montan un tinglado a medio camino entre el Partido Radical italiano y aquel payaso francés que se presentó a las presidenciales.

Amenazan con ir a reírse ¡y pedorrearse! en las conferencias de los políticos y demás pensadores orgánicos.

V

Hegel era un Talibán del pensamiento único. Con su martillo dialéctico destruía divinidades conceptuales.

VI

Mientras la imperturbable mayoría permanecía en la encuesta del CIS, ajena por completo a aquella postal de la ONU, unos estudiantes se encerraron en apoyo de los inmigrantes ¿Volvió nuestra redactora enamorada del chico moreno que le cantó unos boleros...?

 VII

Una niña pequeña me pide siempre que tire del tapón de la bañera.

 

EL SACRIFICIO

 

Las quemas de animales sacrificados levantan columnas de humo por toda Europa. Los media retransmiten intermitentemente estas extrañas y dantescas ceremonias dando vagas explicaciones y creando silencios televisivos que alimentan una morbosa perplejidad. Las imágenes de los sacrificios hablan pos sí mismas; pero nadie interpreta lo que está pasando.

No tenemos hechiceros ni augures, y las iglesias guardan silencio ante el pagano holocausto. Ni siquiera el prestigioso Instituto de Masachussets se pronuncia. La clase política ha dado órdenes de seguir eliminando reses y ha procedido, en algunos países, a retirar las armas a los ganaderos, que han comenzado a ahorcarse.

Un sacrificio de estas dimensiones no puede pasar desapercibido a los nuevos titanes y tiene que tener alguna causa más allá de la política sanitaria, de lo puramente mercantil.

En cualquier otra civilización se habría dado una explicación más o menos trascendente a todo esto. Justo lo que ahora se niega.

Intuyo que los crematorios saludan un cambio de Era que deja atrás al hombre tal y como lo hemos conocido hasta ahora. El ser profiláctico que sucede al viejo humano ya se atisba en los anuncios de alguna compañía aérea o de teléfonos móviles de tercera generación. En algún canal restringido americano se anuncian las clínicas para la clonación. La revolución de las Telecomunicaciones y la biotecnología equivale al descubrimiento del fuego o de la rueda, o eso nos cuentan.

El sacrificio masivo expía la culpa de una forma de vivir que está poniendo el planeta a los pies de los Titanes de la técnica.

Cuando se liberen las cantidades de capital precisas, las comunicaciones habrán revolucionado las sociedad definitivamente. El progreso habrá conquistado el primer mundo y destruido para siempre el tercero.

Marx profetizó que las diferencias entre pobres y ricos aumentarían, pero no hasta este punto. El progreso es hoy patrimonio de unos pocos.

Para que todo esto nos salga bien, andamos, sin saberlo, quemando vacas.

 

 

 

 

 

 

LA INMORTALIDAD

Borges ironizaba sobre la obsesión de inmortalidad que padecía Miguel de Unamuno. Decía que estaba cansado de vivir y no soportaría tener que ser inmortal.

Desde hace algún tiempo, varias universidades y laboratorios del planeta manipulan la llamada mosca del vinagre para mejorar la especie. Los resultados son prometedoramente unamunianos. La mosca ha doblado su esperanza de vida. En el mismo laboratorio, unos hombres con guantes blancos amputan y perforan diversas partes del cuerpo a unos ratones inmunodeprimidos que regeneran milagrosamente las partes heridas o separadas. La cámara rápida da fe de ello.

Lejos de allí, pero bien informado de lo que está pasando, el ciudadano Quarles habla vestido de Tejano desde su Limousine.

Quarles, que pasa los ochenta años, ofrece una multimillonaria recompensa pública a quien le permita seguir viviendo para siempre. A pesar de su edad muestra un rostro jovial y relajado tratando de convencernos de que dentro de algún tiempo se comerá una pastilla para poder vivir 20 o doscientos años más.

Cuando vuelva a ser joven, advierte, buscará una chica y viajará por el mundo hasta que se canse y vuelva a trabajar.

Otro ciudadano americano fue trepanado hace unos días. Los tejidos de su cerebro fueron manipulados y día a día recupera movimiento en el brazo. Esta orgulloso y sus médicos sonríen como en una foto de familia.

Documentos TV asegura que es un cobaya voluntario sobre el que se están ensayando nuevas fórmulas de regeneración.

Existen, por lo demás, treinta casos de progenia o de la cruel enfermedad de los niños viejos en el mundo. Estos pequeños morirán irremediablemente al llegar a la adolescencia, pero los científicos sospechan que en ellos podremos aprender las claves de la inmortalidad.

Hemos descubierto un tipo de células que no dejan de dividirse y auguran una existencia quizá inacabable. Se dan, paradójicamente, también en los llamados cánceres monstruos. Anárquica e inexplicablemente la naturaleza produce estos tumores horrorosos, con pelos y dientes, donde las células recrean distintos órganos que crecen de forma caprichosa e imparable. Creo entender que se trabaja en llegar a descubrir y manipular los códigos para ordenar todo esto.

Ante semejante espectáculo, Quarles asevera desde su limousine que espera poder cambiar algunas de las piezas de su agotado cuerpo.

Con gran aplomo, un profesor de la universidad de Pittsburg vaticina que la inmortalidad la conquistaremos el año 2075.

Nos dice una voz en off que con ella la especie cerrará un ciclo de evolución basado en la muerte. Entretanto, las moscas del vinagre gozan en su orgía longeva mientras la cola del ratón ha vuelto a crecer milagrosamente como si se tratará de una lagartija.

Cuando llegue mi hora, querido lector, quiero un entierro de los de antes.

 

 

 

DE LOS CIUDADANOS LOCOS

 

Veo a la gente en los atascos, en los tanatorios, en las colas de las discotecas y de las carnicerías; resulta que tú y yo estamos entre ellos como quien no quiere darse por enterado, pero formando parte de esta grotesca geografía humana.

Los hormigueros del trabajo proliferan por la ciudad alimentando un cielo sucio desde sus chimeneas. Miles de hombres viven sometidos sin horario a máquinas informáticas. Millones de llamadas que cuelgan a la gente de sus móviles.

Desde un satélite podemos ver como vienen y van las nubes empujadas por fuerzas invisibles donde antes leíamos dibujos en los que aparecían pintadas borrascas y anticiclones.

El telediario reparte su dosis diaria de felicidad.

Las bolsas de todo el mundo están llenas de brokers que parecen ratas en plena orgía. Hombres gordos del FMI creen que solucionan las cosas mientras el resistente Bové se muestra satisfecho en medio de la batalla perdida contra la globalización.

Nuestra fiesta continúa talando lejanos bosques o anclando barcos llenos de mujeres, niños y piojos en el borde de las playas civilizadas donde se toma el sol usando cremas hechas con restos de nasciturus. Una secta, la mamá y una médico anuncian con todo descaro que clonaran un feto muerto.

A estas alturas, la pregunta se hace inevitable: Papá telediario, ¿es dios un ludópata?

Un sistema político planetario basado en la mentira universal. Un mundo como supermercado sobre el que los ideólogos discuten sin entender nada. La sombra justificadora del progreso es pornografía pura.

¿Qué pensarán de nosotros nuestros escasos descendientes?

No quiero estar aquí para cuando seamos juzgados. Dirán que éramos esclavos de las cosas más ridículas, de los hechos más imbéciles. Nuestras obras aparecerán como ruinas injustificables. Inocentes como átomos, pero culpables como especie. Sí.

Un leve sentimiento de asco generalizado no impide que nos metamos en el fango más y más ¿No creéis?

Y aún tenemos el descaro de decir que las vacas se han vuelto locas. Como si los psiquiátricos y los parlamentos estuvieran llenos de vacas.

 

 

 

 

¿QUÉ SUEÑAN LAS RATAS?

 

 

Llueve trabajo sin que parezca que internet nos viene a liberar de nada. El trabajo tiene sus apologistas y sus propagandistas y ejerce de religión para matar el tiempo y aproximarnos a la muerte. Más allá de la maldición, el trabajo se descubre por todas partes y hasta las estrellas y las amebas trabajan sin cesar... Podemos paragonar afirmando que el trabajo ni se crea ni se destruye; se transforma. Y aún hay más:

El pasado 25 de Enero, un trabajador con bata blanca habló con seriedad en los telediarios de todas las cadenas del mundo anunciando que estamos capacitados para conocer los sueños de las ratas.

Tamaño descubrimiento es fruto de colocar unos electrodos a los animalitos para poder interpretar, observando el comportamiento de sus neuronas, sus mejores pesadillas. Al parecer, de la comparativa con su vida de esclavitud experimental, al observar el comportamiento de sus neuronas, dice el comentarista del telediario que podemos deducir que "las ratas sueñan con norias y otros instrumentos de trabajo que los científicos colocan en sus jaulas".

El mensaje se hace llegar convenientemente a la población.

Hace ya muchos años, nuestras sociedades permitieron colocar los citados electrodos a sus ciudadanos advirtiendo que aquello colaboraría con ese extraño movimiento llamado progreso. Desde mucho tiempo atrás, grandes genios trataban de escrutar el inconsciente sin llegar a ponerse de acuerdo. Ahora ya sabemos lo que el poder insinúa que deben ser nuestros sueños.

Pensar que la rata sueña con los instrumentos de trabajo, evoca algún que otro pasaje de "los grandes libros" de la humanidad, como El Capital y algún libro sagrado que nos muestran, desde esta óptica, inconfesables afinidades de laboratorio.

 

LA FIERA LITERARIA

 

La irrupción en la cultura española de un grupo de críticos independientes causa honda preocupación entre los mandarines y sátrapas de la comunicación y la cultura en España. Un grupo anónimo, que trabaja desde hace años desde el ostracismo, que usa varios seudónimos y del que apenas se conocen una o dos caras, ha saltado a la luz, después de que el diario La Razón decidiera cederles una páginas, haciendo posible con un gesto intrépido de Luis Maria Anson, la desocultación de esta feroz y divertida logia.

El fenómeno de La Fiera supera los márgenes de lo literario, pues abre un espacio de contestación a la dictadura mediática que sostiene el guiñol de la sociedad española ¿Soportaría la España actual la existencia de un diario satírico de verdad, de los que erosionaron la momia franquista en los setenta?

El hecho de que una contraelite se manifieste, aun en forma de sátira, es siempre preocupante para aquellos que ostentan impúdicamente el control de las ideas y opiniones de una sociedad. Por ello La Fiera es un ejemplo a abortar, sea como fuere. Si bien es cierto que la naturaleza de La Fiera es esencialmente criptoliteraria, con conocimiento demostrado y gusto particular, La Fiera transciende lo cultural para entrar en lo político con mayúsculas. Uno de sus aciertos es liberar, mediante la crítica, a un sector de la opinión. Catalizar inteligencia contra la corriente mayoritaria de consenso, aburrimiento y mal gusto de nuestros opinadores oficiales o literatos amaestrados por los grandes grupos mediáticos españoles. La putrefacta relación poder-cultura queda al descubierto en sus páginas.

Las presiones sobre Luis María Anson para que deje de ofrecer un espacio todos los martes en su periódico serán enormes y se comenta que podrían llegar incluso a concretarse en intentar bloquear una inminente ampliación de capital, vital para su joven diario.

Creo que La Fiera tiene su origen en gentes bien preparadas de la enseñanza, y no precisamente universitaria. Quizá me equivoque, pero si la rabia crítica no es aplacada por el éxito o la omertá, ese tragaluz llamado La Fiera va a dar mucho que hablar.

 

 

-TAL COMO SOMOS-

YOU ARE

Sentimientos que penden de un hilo, ambientaciones pluscuamperfectas, rodaje a la antigua, narración lenta pero segura, impoluto blanco y negro, mucha nieve artificial, intimismo suave, sombras de la tragedia civil, secretos tópicos que el espectador debe escrutar, interminable cigarrillo encendido: La última película de Garci va a alimentar una gran polémica.

Muchos pensarán que excepto la ceniza todo es inverosímil en You are the one. Que es la película más cursi de la década. Y puede que no les falte algo de razón. Garci es capaz de recrear un anuncio de turrones durante dos horas sin inmutarse. Vuelve a casa vuelve, que es como debería llamarse esta película, recrea una atmósfera artificial, en el sentido de otra realidad, pero eso precisamente es lo que hace específico al arte. El arte nos permite ser otros y vivir otras realidades. En este sentido, la película de Garci es verdadero arte. Arte con mayúsculas y ambientador.

Otra cosa es el efecto de esta película sobre el espectador. Una película como ésta tiene la virtud de producir reacciones de lo más curioso. Una parte del público quedará encandilada, colgada literalmente de aquella extraña atmósfera; otra, reaccionará violentada por lo que estimará inadmisible. El romanticismo y la intimidad ralentizada se consideran pasadistas y putrefactos en la presente sociedad.

Desde luego, la película no es actual. Puede decirse que es neoclásica y que para algunos, con el tiempo, será un clásico. Garci ha apostado fuerte para conquistar a la Academia, alejada de los gustos más populares.

Yo comprendo que la sociedad española se parece mucho más a El día de la bestia que a You are the one. Pero hay algo más para que esta película se le antoje insoportable a mucha gente. Al carecer de un mínimo de dureza, el guión puede resultar mistificador sin llegar, por otra parte, a ser cine de entretenimiento. Lejos de la tensión cotidiana y el psicokiller de cada día, Garci da lo que no se espera de una película. Y eso está muy mal visto.

 

 

 

LA PRÓXIMA MUERTE

Es como si el viento de otoño se hubiera llevado definitivamente la esperanza. Otro profesor asesinado, homenajeado, enterrado y finalmente olvidado. He dejado pasar unos días para ver cómo se empaña el cristal de la memoria colectiva. El santoral está mudo. Nos acordamos de Lluch vagamente, como nos acordamos del profesor Broseta o de Tomás y Valiente. Todo se nos borra con el paso imparable de las cosas, de las caras, de los tiempos.

Otra manifestación monstruo. Otra ciudad vejada, cabreada, exorcizada y finalmente contrariada. He dejado pasar unos días para ver cómo desaparecen los ecos de las calles y retorna el silencio. Aquella masa anónima somos todos y no es nadie.

El ritual de muerte no tardará en repetirse. No es sólo un rumor. Es una secuencia, una fórmula periódica, una constante. Hay que hacer una lectura mágica de lo que está pasando. El terrorismo es magia negra en estado puro. La última secuencia tiene algo de punto de inflexión. Me temo que este sacrificio no será inútil, y el matarife lo sabe.

El terror ha producido sus frutos: las dudas se han apoderado de esa cierta inteligencia que dirige el país y que se siente amenazada. Otra inteligencia (ETA) se ha manifestado certera sembrando con un solo acto interpretaciones y rumores contradictorios en una sociedad dividida. No son una banda ni unos delincuentes al uso, sino una sofisticada y arraigada red de terror: ancestral, espesa, insatisfecha.

Un libro olvidado que hay que releer para entender lo que está pasando es "Terror y terrorismo" de Julio Caro Baroja. La antropología intuye lo que la razón política no atisba.

El terror es la vanguardia de lo irracional, y alguién en ETA lo ha comprendido hasta sus últimas consecuencias pasando el vídeo y viéndonos en esas ceremonias de exorcismo y vergüenza pública a la que, desde hace unos años, han conseguido acostumbrarnos. Creo sinceramente que el Estado debería jubilar a sus imagólogos... Sospecho que cuando se sale a exorcizar a la calle o a los pasillos de la facultad, estamos perdiendo los papeles y alimentando al hechicero ETA.

La muerte de un ser que nos muestran ejemplar alimenta el sacrificio hasta que el absurdo se insinúa. Colapsada la sociedad mediante una interminable serie se actos de magia negra y roja, amenazados definitivamente los que tienen poder (he aquí lo verdaderamente novedoso de esta situación y de los últimos asesinatos) las cosas empiezan a moverse sin un rumbo y el giroscopio se cae...Para entonces, lo que a unos les parece necesario a otros les resulta imperdonable. El triunfo de la confusión. Es un secreto a voces que desde la última manifestación, los que entienden que hay que pactar (ceder o razonar son sólo dos maneras de enfocar el problema) insinúan que existe una macabra identidad de fines entre los servicios de inteligencia y ETA ; como es un secreto a voces, que los que entienden que no hay que ceder (pactar o rendirse son solo dos maneras de enfocar el problema) insinúan que existe una alianza en ciernes entre uno de los dos grandes partidos del país y quienes apuestan por la sociedad excluyente con limpieza étnica si es necesario. Abracadabrante alimento para ETA.

La guerra con ETA, la gran hacedora de miedo, se va a perder si es una guerra a tres bandas. Lo digo con todas sus consecuencias. Y pienso en las colas de exiliados, las bocas tapadas por las palizas y las aldeas quemadas. Es algo casi inevitable que está sucediendo poco a poco y delante de nuestra narices. Parece fácil y cínico escribir que el miedo sube por las piernas, pero no hay otra razón para su victoria sin alas.

 

ESCLAVOS FELICES

Cuando el profesor y pensador Gustavo Bueno defiende acaloradamente programas basura como El Gran Hermano o El Bus recuerda al mirlo que se alimenta de gusanos. Sorprende el desparpajo con el que asegura que en estos programas televisivos se refleja la realidad de un grupo de jóvenes luchando por abrirse camino en la vida. Lo mejor es que, lo que afirma, transciende los umbrales de la provocación y nos sitúa al otro lado del espejo. Por el contrario, mucho aficionado al pensamiento ha puesto el grito en el cielo. Es como si Aristóteles presentara al Un, dos, tres en sociedad y Valentina se tirara de los pelos.

Huxley estaba obsesionado con una ecuación de dos incógnitas: la libertad y la felicidad. El profeta antiutópico sospechaba que el signo de los tiempos pasaba por la desaparición de lo que durante algunos siglos hemos estimado que sea la libertad. Sostenía que muchos renunciarían a la libertad en aras de la felicidad. Y la verdad es que esto viene ocurriendo en las mejores familias, los peores sindicatos y los más sucios municipios (Madrid), al menos desde el neolítico.

Huxley, quien decidiera aprovechar su agonía para reventar con una fuerte dosis de LSD, sostenía que cualquier euforizante sería un instrumento apto para la sumisión política. Por fin, parece ser, ha llegado el día en que el llamado SOMA (sustancia de la sospecha), está siendo ultimado en los laboratorios del Estado norteamericano en competencia con alguna prestigiosa casa centroeuropea. Pronto será una realidad, tan real y seria como El Gran Hermano o El Bus. Unas pastillas que tienen algo de tranquilizante, algo de excitante y bastante de visionario aparecerán pronto en el mercado. Seguramente, su legalización permitirá que el mercado negro deje de envenenar a los incautos, pero también pondrá sobre la mesa la vieja sospecha de Huxley. Si la represión de la TV o del SOMA es estúpida, su liberalización no deja de plantear viejas sombras. De inhibirse a alabar estos procesos hay un salto claro. Los esclavos felices cuentan hoy con brillantes apologetas.

 

99 F

 

¿Quién escribe nuestros sueños? ¿Quién tira de tus hilos, de los míos y de los de Papa Nöel? ¿Quién mueve esta absurda noria que es la vida de los mortales?

El secreto lo revela Beigbeder en su obra 99F: los creativos de publicidad o imagólogos. Kundera, en La inmortalidad, lo había anticipado. Arrabal lo había hecho pánico y carcajada en las páginas de Levitación.

Pero, ¿sabéis ya lo que es un imagólogo?

Beigbeder, el autor de 99F, era uno de ellos: decidía por nosotros aquello que queremos ser y tener. Más que lo que queremos tener, Beigbeder y los suyos, decidían por nosotros lo que queremos vivir, porque la sociedad de tenencia de bienes -como ha explicado Rifkin- ha dado paso a la socialización de las vivencias, imagen y cultura hasta la sepultura.

Los mejores poetas y maestros del lenguaje (en el principio fue la palabra) son hoy imagólogos. El personaje de la novela de Beigbeder es uno de ellos. A través del mismo, Beig destripa, con humor y cinismo autobiográfico, el mundo de la creación publicitaria: alma fálica de nuestra sociedad de consumo y de la carroza de ensueños.

¡Nadie hasta ahora se había atrevido a traicionar a la casta de los imagólogos¡ Beigbeder, el gran traidor, ha conseguido que lo despidan de un gigante de los sueños -quizá la mayor agencia de publicidad de Francia y uno de los tentáculos mundiales de la secta de los imagólogos-. Por si fuera poco, el propio y amado Houellebecq ha entrado en discordia con palabras un poco pesadas en defensa de su amigo. Los cuatro escritores (Arrabal, Kundera, Houellebecq y Beigbeder) son del mismo círculo de amigos y visionarios de París. Si algo les une a la hora de escribir – más allá de sus estilos- es explicar cómo funciona y por qué gira el carrusel de la existencia.

 

javieresteban@wanadoo.es

 

 

 

MONOTEÍSMO

 

Niños reventados, templos derruidos, invocaciones absurdas... Jerusalén maldita. Ante estos hechos me declaro pagano, romano y dogmatófobo. Sospecho que la creencia en la existencia de un dios único puede aproximarse a la única causa de todo cuanto es, pero constato que el ejercicio de esa creencia en forma de religión para andar por el mundo se ha demostrado catastrófico, cainita y grotesco. Antojándosenos justiciero y cruel, los hombres hemos canalizado a través del dios único algunas de las más bajas pasiones de la historia.

La batalla de Jerusalén es uno de sus coletazos. La ciudad tres veces santa está llena de víboras. Es significativa la violencia que respira ese lugar teniendo en cuanta la densidad de santones, sacerdotes, ulemas y rabinos que allí moran. Las religiones están llenas de trampas que a su vez están llenas de corazones de fieles ensartados. Ello no quita ni añade valor o certeza a sus postulados, pero sí obliga a tomarlos con distancia, prudencia, ironía y escepticismo. Una vía para la realización del hombre se puede convertir en un pozo ciego. El amor, por lo demás, anida dentro y fuera de las religiones. El amor, en boca de los místicos, no precisa de moral.

La imagen que nos han trasmitido del paganismo (el gran perdedor) es caprichosa y cruel, pero el conocimiento metafórico de la existencia de limitaciones en los dioses, su profunda carga desmitificadora, es fundamental para coexistir y entender la vida. Y necesaria para acabar de librarse de nuestros contemporáneos, los titanes.

La sangría por la verdad que estos días ha vivido Jerusalén recuerda más aquel cuadro de Munch en el que dos esqueletos peleaban por un arenque que al Jerusalén Celeste de los preutópicos.

Otro día, cuando cese el sacrificio, podemos hablar de Atenas.

javieresteban@wanadoo.es

La batalla de Praga

 

No creo que ésta sea una lucha entre diversos tipos de hombres. Entre el famélico condenado al exterminio por la decisión de no condonar una deuda y el gran manager del banco mundial no hay un conflicto de libres sino una relación de guiñoles humanos sometidos a los dictados de la técnica.

Entre el antidisturbio y el saboteador, percibo una inconsciente camaradería de figurantes.

Parece una lucha entre aquellos que sueñan con librarse del dominio de la técnica y aquellos que tienen que vivir y aprovecharse de ella. Lo vivido en Praga tiene un regusto a batalla galáctica que se ha perdido de antemano por necesidades del guión. A la dictadura mundial se opone un ejercito ético y temeroso que solo puede simular resistencia, pero que no puede huir de este mundo. Mientras tanto, los burócratas del FMI se convencen de que están arreglando el mundo.

Por las calles de Praga, la primera línea de los italianos avanzaba con sus cascos en formación de combate cuando alguien grito: nuestra es la razón, son los asesinos, no tenemos miedo: Necesitamos un mundo nuevo. Las bolas de humo caían y el campo iba siendo de los rebeldes. Las otras dos columnas iban cediendo, aunque por unos momentos los burócratas creyeron estar rodeados. Una incógnita se apoderó de la ciudad parando el progreso. Un Ayatolá fue avistado en los cielos.

El granjero nacionalista o el activista libertario habían hermanado en la pequeña cervecería: los dos tienen miedo a lo que se nos viene encima y quieren despertar a los durmientes del mundo.

El problema es que el hombre perdió el control de la situación hace ya algunos siglos. Cada vez que intenta recuperarlo, una feroz dictadura se abate sobre algún lugar del planeta. Los dioses nos han abandonado.

 

 

UTOPIE MON AMOUR!

En la ciclópea biblioteca Nacional de París el visitante se siente como en un cómic de Moebius. Somos hormigas frente a la enormidad de la nueva arquitectura como somos hormigas en un diseño ideal de lo humano.

Los centenares de peldaños de escaleras acompañan nuestro paso hasta la colosal entrada de una biblioteca kilométrica. Cuatro torres que se pierden en el cielo con forma de libro abierto y albergan un terrario gigante al centro, donde los enormes abetos centenarios parecen bonsais prisioneros del genio de la grandeur.

Dentro de la sala de exposiciones se encuentra la muestra más importante de los últimos años.

 

Utopie: la quête de la societé idéale en Occident.

La Edad de oro, El Paraíso, Las Islas afortunadas, La República platónica.

Bellísimas obras de arte persiguiendo el modelo. Observo un libro con ilustraciones de la Isla de San Borondón y un mapa de la Jerusalén Celeste.

Hay en lo humano una necesidad de modelo que se pierde en los tiempos.

El medievo fue un largo viaje iniciático (a menudo una pesadilla) hacia aquellos lugares, literalmente hacia ninguna parte.

En el Renacimiento se alzaron los planos de la ciudad ideal de referencias Leonardescas, extrañas geometrías y juegos de fractales que guardaban secretas proporciones con la creación: espejos y maqueta de un orden nuevo que nos acompañó antes de que llegara Manzano. Tomás Moro inventa la literatura utópica al tiempo que se descubre, como por causalidad, el Nuevo Mundo. Allí germinarán sucesivas utopías religiosas que aún hoy están presentes en los Estados Unidos..., ¿Debemos renunciar a Eldorado?

El viaje a la luna y al centro de la tierra, los globos y otros engendros voladores. Maravillosos abortos de la Técnica, reina y señora de nuestro tiempo. De Campanella y su ciudad el sol hemos pasado a Fourier (granjero del alma) y a sus palacetes falansteriales, y a los adosados que vendía Owen, a la obsesión impúdica de los santsimonianos por el trabajo organizado. ¡Aquel cuadro que contiene el diseño del familiasterio es sorprendentemente idéntico a la cárcel de carabanchel!

El trabajo es la utopía de los insectos.

¿Después? Ya lo conocemos. Después el siglo de los titanes: reverso de Utopía: totalitarismo comunista y plebe racista nacionalsocialista. Canto porno-futurista. Antiutopías en marcha y primeras señales en la literatura de la luminosa e incandescente de la distopía. La que pone las cosas en su sitio con el genial Orwell, el perplejo Jünger (creo que temía a su obra de El Trabajador) y el fanático Huxley.

Ímbecil de mí: ahora caigo en que la biblioteca Nacional de París no se ha construido para los hombres, sino para los titanes.

Es curiosa esta exposición universal. Al final de los tiempos (es decir, ahora) no habla para nada de la gran utopía científica que se está construyendo: clonación, internet. ¿Por qué?

No hay más que ver un anuncio para entender lo que se nos viene encima. Supongo que eso no interesa. Es mejor acabar con un disco de Jonh Lenon y unas cuantas margaritas en la boca. Y eso que la contracultura fue bastante tecnófoba. En fin, lo dejo, que hay que bajar doscientos peldaños y estoy borracho de utopía.

© Javier Esteban

 

 

 

EN EL NOMBRE DE LA PATAFÍSICA

15/4/2000.- Arrabal, en la tercera de ABC y a propósito de la desocultación del Colegio Patafísico, escribe: "No olvidemos que (sin que los propios interesados lo supieran) entraron en el Colegio, por simple transubstanciación, Camilo José Cela, Luis Alberto de Cuenca, Antonio Férnandez Molina, Pere Gimferrer, GeneraciónXXI y el SNP de Madrid"

20/4/2000. 11.30h.- En el café que se encuentra frente al Moulin Rouge de París hago tiempo hasta el mediodía, momento en que, tras veinticinco años de actividad secreta será desocultado "urbi et orbi" el Colegio Patafísico.

11.40h.-Como aparición cae del cielo un hombre volador envuelto en una capa salmantina que se empeña en agitar frente a la vidriera que tengo delante. La imagen se va concretando...¡Por Dios del cielo!, es Arrabal. El genio trae consigo a su inseparable Luce y a su archinietzscheana hija.

Arrabal va a ser nombrado (como lo fueron Ionesco, Jarry o Boris Vian) sátrapa del citado Colegio.

12.00h.-Urbi et Orbi: En la terraza de la fundación Boris Vian se procede a desocultar al Colegio de la Patafísica. Abracadabrante.

Patafisica, leo asombrado, "es el término satírico que inventó Alfred Jarry para designar la ciencia de las soluciones imaginarias que otorga simbólicamente a las delineaciones de los cuerpos las propiedades de los objetos descritas por su virtualidad "

En la práctica esto significa que pariendo este concepto y otros muchos, en las antípodas del conocimiento ubuesco, se ha estructurado una extraña sociedad de investigaciones inútiles y sabias que por mucho tiempo ha portado máscara y que va a seguir riéndose del mundo con sus ridículos títulos y sus locos diplomas y cocodrilos fundadores (enseñan, incluso, una foto de la bestia).

Los patafísicos tienen un calendario propio y muy elaborado. Portan espirales de colores (acordes con su rango y jerarquía) y producen una ingente literatura científica y filosófica. Más de cien talleres de bellas artes, de pensamiento, varias editoriales gloriosamente panfletarias, exposiciones en marcha y retromarcha, etc. ( Interesados: escribir a NOVUM ORGANUM, Philipe Catché, 32 rue de Tillancourt, 02400 Chateau-Thierry France)

Ciertamente todo muy raro, pero no más que el Universo.

En aquella terraza ríen como dioses. Se recita en latín. Diploma por aquí y nombramiento allá... van desfilando los ilustrísimos: sátrapa, epifánico comendador, doce papas y un archivescovo, supercomisario, qué más da...

Abajo se prepara un festín por el que desfilan los que han salido de las catacumbas: flor y nata de inteligencia absurda y de la verde candela. El conocimento, que no teosofía, ni cultura oficial, ni secta con buenas o malas intenciones, ni masonería política, produce estas extrañas agregaciones. Una rara colonia de medusas incandescentes se hace presente. Gloria el fundador, gloria al Docteur Faustroll. La patafísica solo se ocupa de la única cosa seria, me dice el comisario...

Al salir de allí, algo colocado, el aire de París se empeña en envolverme con sus remolinos, raras espirales descritas sobre lo invisible.

© Javier Esteban

 

AUTÓMATAS

javieresteban@wanadoo.es

Fieles a las consignas del presente, ningún medio, hasta el momento, ha reflejado la historia que a continuación paso a narraros.

Si habéis estado atentos, tampoco hará falta que os lo cuente, sino que podréis verlo, pues ante todo se trata de un fenómeno cada día más normal en el ágora, y la primavera es tiempo propicio para la aparición.

Pocos mendigos quedan en nuestras calles, pero seguro que – haced memoria- alguna vez en vuestras vidas os habréis cruzado con el derviche mendicante o loco. En la primavera gusta atravesar los campus girando sobre sí mismo a gran velocidad y presentándose ante nosotros con una sonrisa y un tetrabric de don Simón en la mano:

-No soy un padre de familia, ni necesito dinero. Yo vengo a daros miel.

Gira durante unos segundos canturreando.

-Colmenas, hormigueros, utopías: ciudadanos, sabed del pecado que contra la libertad representa vuestra manera de vivir.

La mayoría de los transeúntes suele huir en este momento... antes de que el derviche siga con su rollo y extienda su mano, sobre la que podréis ver un perfecto agujero.

-Si te atreves a mirar a través de este agujero vas a viajar y ya no volverás a ser el mismo.

Cuentan que al otro lado de ese agujero hay un gran mercado de esclavos desnudos convertidos en confitura deshuesada, que la mano de obra se vende por tarros y entre los restos humanos pueden distinguirse algunos grandes crustáceos atados por las pinzas, babeando suplicantes fuera del tiempo.

Si superas la repulsión, dicen que incluso podrás visitar la fábrica de las ideas.

-A esto lo llaman explicaciones, cosmovisiones, grandes causas y otras milongas.

Unos inmensos depósitos trasparentes de fermentos con un terminal informático en forma de calamar incandescente emiten señales incomprensibles mientras echan humo en forma de arcoiris.

-Platón, Lenin, Santo Tomás... todos fueron narradores de borracheras y vendedores de la casa.

Más allá del horizonte cuentan que está la fabrica de autómatas, donde en las granjas escuelas enseñan a los maniquíes a simular una ordenada existencia bajo fabulosas ideas igualitarias.

-A esto llaman sociedad...

Poco más se recuerda de aquel viaje.

El mendigo derviche suele desaparecer de improviso dejando un rastro de flores de almendro.

El otro día lo echaron a pedradas de un supermercado de la libertad, y ayer, uno de los veinte millones de miembros de la española Mesta le descerrajó un certero tiro en la nuca.

© Javier Esteban

 

 

 

AJOBLANCO

Llevaba unos días buscando la publicación. Pensé que algún problema de distribución retrasaba la aparición de Ajoblanco. Posiblemente la mejor publicación del mercado y desde luego la más manoseada en nuestras bibliotecas universitarias. Ayer he sabido, por una amable carta de su director Pepe Ribas, que la publicación ha dejado de aparecer. Tras dos épocas y veinticinco años de lucha, la más prestigiosa de las cabeceras culturales desaparece. Personalmente no creo en la muerte de Ajoblanco. Son muchos años y demasiado buen periodismo artesano para que pueda desaparecer sin dejar rastro. Prefiero pensar que el Ajo está en barbecho, esperando mejores momentos que a buen seguro llegarán en forma de explosión de flores. Creo que una red de solidaridad podría fácilmente salvar al Ajo, pero sospecho que Pepe Ribas y los demás se van a tomar un tiempo, por lo que dice en la carta. Ojalá sea así y volvamos a ver el Ajo aclarándonos qué está pasando aquí. Lo más importante del contenido de la carta de Pepe Ribas se resume en estas líneas:

 

"Ajoblanco pretendía un relevo generacional. No ha sido posible, por lo que hemos decidido tomarnos un tiempo de reflexión para volver con un nuevo proyecto más vivo y más acorde con la época que nos ha tocado vivir"

Creo que Ajoblanco deja un hueco que las nuevas generaciones acabarán llenando, y lo creo porque la dignidad periodística es más necesaria que nunca y una generación tras otra la reclama y necesita. Nuestra sociedad precisa inteligencia desveladora, ejercicio de ensayo, prensa fresca; humanismo libertario que contrapese un mundo cada día más sutilmente controlado y totalitario. El Ajo de los últimos tiempos, tras tantos cambios, quiso recuperar el espíritu de lo mejor de su segunda época. Creo que les ha faltado tiempo y ayuda en un mundo editorial cada día más partidista, fétido y siniestro. Pero también creo que el Ajo debería volver aún a la primera época, puramente vocacional, sin presunciones periodísticas, como luciérnaga en medio del oscuro jardín de las ideas que abren el mundo nuevo.

La gran sorpresa de la carta de Pepe Ribas es que pronto, en dos meses, podremos encontrar el Ajo en una web: http//: www.ajoblanco.com

Estaremos atentos y ya os informaremos de lo que nos va llegando.

Hasta el tercer Ajo, que será el vuestro.

© Javier Esteban

 

 

Sueño Invernal

Sueño con Notre-Dame arrasada, sin techo y semiderruida. A su lado, sumamente inclinada, se encuentra la estatua del Cid.

El Sena fluye removido de tonos ocres, frío y silencioso. Yo llevo un cachorro enfermo de algo inconfesable. En la casa en la que me refugio no logro colocarme unos zapatos, por lo que entiendo que no soy bien recibido en ella. Llegan unos señores que me acompañan amablemente hasta la puerta y me despiden con excusas. Mi cachorro me preocupa... y trato de comunicar con unas gentes que parecen sumamente atareadas y que llevan puertas y ventanas de un lado para otro disfrazados con gabardinas tristes. Ni caso. Es noche. Consigo ubicar a mi cachorro sobre los restos de la camioneta de unos hippies que fornican dentro produciendo un movimiento acompasado de la misma. Me asomo. Veo dos caretas que son Craxi y Kohl.

A lo lejos unos cuantos conocidos que como yo buscan algo sin saber muy bien de que se trata. Tal vez, me digo, se trate de un antídoto o tal vez de un ansiolítico. Me uno a ellos en cortejo, y llego a la conclusión de que nadie nos ayudará en la tarea. Tiramos nuestra pancarta, abandonamos. Nadie nos ayudará... excepto los pescadores del Sena. Lo intuyo.

Dentro de la camioneta hay ahora dos esqueletos. Recojo a mi perro y me alejo del lugar del crimen. Avanzamos por las calles hasta que encontramos una gran pescadería. Allí trabajan sin descanso unos cuantos hombres y unas cuantas mujeres, trato de comunicarme con ellos. Uno se quita la boina. Les pregunto en la lengua primordial por la fórmula de aquel antídoto. Gestos de asombro acompañan su silencio mientras uno de ellos dibuja logaritmos sobre el asfalto. Alguno levanta el brazo, pero ninguno de nosotros puede oír nada por mucho que nos afanemos. Sus labios están sellados y sólo emiten onomatopeyas y pedorretas. Nos miramos. El cachorro sigue ahí, con su enfermedad inconfesable. Huele a pulpo y los mejillones son extrañamente rojos. Una estrella de mar amarilla se arrastra hacia la orilla.

No hay cielo, sino una oscura cartulina azul que tapa las estrellas.

Poco a poco, un ojo se insinúa en el firmamento. Su boca aspira y vomita lejanos planetas. La barca ladeada se mece con las pequeñas olas. Avanzamos por Paris, siempre sin rumbo. Nos disolvemos en pequeños grupo. Los árboles, juraría, son enormes huesos.

© Javier Esteban

 

 

EL COMPROMISO

La realidad es positiva, así reza el eslogan de un conocido grupo postulante en nuestras universidades. Ave María Purísima. Por debajo del aparente optimismo de este asombroso lema asoma el espíritu de una época universitaria. No digo que toda una generación esté tocada por semejante varita mágica, propia de un conocido y prosaico cuento donde todo va bien. Tampoco que la normalidad pública de un período sea mala o buena. Pero no deja de ser sorprendente el cambio en la percepción del mundo si lo miramos a través del mito estudiantil. Los estudiantes en su mayoría -la minoría comprometida es hoy más minoritaria que nunca- se desentienden de lo que les rodea si no tiene para ellos un interés estrictamente personal. Ello es síntoma, entre otras cosas, de que los universitarios saben que la enseñanza superior ha dejado de formar, mecánicamente, una elite social.

El reproche de los integrados a los apocalípticos de antaño dice así: vosotros no os teníais que buscar la vida: con vuestros estudios pasabais a situaros objetivamente en la vanguardia, clase dirigente de la sociedad, y ello pese a que fuerais perseguidos hasta el cruel absurdo. El compromiso es un lujo que no podemos permitirnos. Ahora la competencia es atroz, y a quien pierde el tiempo con las movidas políticas le pasa factura la vida.

Las ideas, que antaño parecían destinadas a cambiar el mundo, se derriten hoy como putrefactos presagios dalinianos. Asistimos al ocaso de un siglo donde las religiones dieron paso a las ideologías y donde éstas levantaron con esqueletos sus sacrificios. El hombre futuro se estremecerá al leer sus últimas gestas. Pensará, desde la cómoda poltrona de la esclavitud, que la realidad es positiva.

El instinto de la libertad política seguirá siendo, no obstante, un fascinante misterio.

(c) Javier Esteban

 

 

 

 

HOUELLEBECQ Y LA REACCION

Houellebecq, joven poeta y novelista francés, autor de Las Partículas elementales desideologiza y desmitifica la sociedad terminal europea y occidental de nuestro tiempo.

Por tan científico trabajo, a Hou le ha caído el gordo de la crítica. Pero a fuerza de escándalo han creado una gran polémica en Francia con su última obra. Buscara o no Hou la polémica, ésta tenía que producirse: narrar un mundo sin filtros ni florituras y apuntar el recambio tiene que poner nerviosas a las gallinas del viejo orden.

Es posible que el efecto Hou tarde años en germinar en España, -país pobre en bosques, ideas y bebés-, entre otras cosas porque aquí la inquisición (ayer reaccionaria, hoy progresista) está más viva que nunca y el silencio es siempre el mejor arma contra quien pone en cuestión la metafísica en que se sustenta al putrefacto y viejo hombre occidental. Los españoles tenemos la piel muy gruesa y soñamos poco, demasiado poco.

Dicen sus detractores que Hou es reaccionario, y lo cacarean superficialmente porque constatan que demuele su mundo: el mito pantuflario del 68, el psicoanálisis de la mujer trabajadora, el ideal de la felicidad y del placer, la liberación sexual, la impotencia racista, el dogma absoluto del individuo feliz en desapegado y otras grandes verdades del presente inmejorable, progresivo e individualista. Hou, he leído en Ajoblanco, se define como un comunista no marxista. Joder. Cree en lo colectivo, lo que se intuye en sus páginas tras la nueva física, la biogenética, la etología y la vieja sociología comntiana.

Ensayo, poesía, fantaciencia y novela forman un todo de estilo sencillo y conmovedor que a través de algunos arquetipos contemporáneos señalan, afortunada y sinceramente, a un final de una época. Es lógico que los mandarines y sátrapas de nuestro tiempo se resistan a morir de un modo –ellos sí lo son- reaccionario.

Hou establece en el final de su segunda novela un nuevo horizonte poshumanista y científico, lo que, por cierto, ya es creer en la evolución y el progreso.

Hou no mira para atrás, como haría un reaccionario, a las viejas religiones, que serán superadas a la luz de los nuevos acontecimientos científicos, incluso en su versión aromático-escatológica de la Nueva Era.

Hou intuye, con apoyos en el ensayo científico y político, el fin de un tiempo y demuestra la crueldad del presente, lo cual parece más revolucionario que reaccionario.

La gran cloaca del mundo con su agencia de propaganda está en agonía. Nuestra sociedad y las aristas invisibles de las creencias de la física secular y el dualismo en las que se sustenta están vacías.

La consigna es vacunarse contra Hou.

 

(c) Javier Esteban