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¿PAGANISMO OTRA VEZ?
El sexo es un lenguaje, la vida es una flor. No hay límites ni formas. La herejía es
sólo aquella que conspira contra la vida (al modo nihilista) y por eso algunos rezamos
con Millet (Catherine) para que vuelva el paganismo a religar el mundo.
Canta Franco Batiatto, que en la paz de los monasterios o en la orgía de las fiestas
de todos los sentidos/ somos sólo sombra de la Luz. Placer y ebriedad son la fina
membrana que nos une al todo, que nos devuelve a la vida. A ella accedemos en sueños, en
arte, en orgías, en ayunos o simplemente (benditos aquellos) por la Gracia.
No sé si vuelve el paganismo, si viene a cenar Dionisios. Si acaso se fueron alguna
vez. Pero Catherine Millet, acaba de publicar un Kamasutra personal y femenino que no
tiene desperdicio ni ilustraciones. Estas obras que convulsionan Francia tardan siempre un
poco en llegar a España (y a veces lo hacen en forma de ejército napoleónico). Creo que
la editorial Anagrama está en ello.
La Catherine es como la Revolución (pansexual) Francesa. Mujer, libre, gimnasta y
escritora. Esto de Catherine es más que literatura. Ni porno ni erotismo, sino todo lo
contrario: socialización de las fisiologías y, sobre ellas, el alma individualista de
una magnifica escritora que nada teme porque sabe que forma parte del amasijo de la
materia sensible que somos todos.
El sexo nos trastoca y nos permite acceder a otros mundos.
Los ecos de sociedad, en plena era neovictoriana, acogen el libro parlando de
revolución y Mayo del 68, de salvar de la picota a lo libertario, de retomar un discurso
de una generación a la que desnudó Houellebecq. Qué más da que lectura hagamos. Lo que
importa es a dónde nos lleva Catherine. Lo que importa es a dónde nos lleva la vida.
LIBERTAD PARA EL PRÍNCIPE
Carta abierta al Príncipe de Asturias
Alteza:
No puedo dejar de oír, que no de escuchar, opiniones masoquistas e intolerantes
sobre vuestra vida privada.
Algo en mí se revuelve contra el linchamiento mediático, verdadero juicio público al
que se os está sometiendo. En boca de muchos se palpa una envidia atroz, una hipocresía
propia de súbditos frustrados, de cotillas profundos, de meritorios a Corte.
Permitidme deciros que siendo republicano por razón, mi corazón está con vos en
estos momentos.
Si es cierto que os habéis enamorado de una bella y libre mujer es asunto vuestro y de
nadie más. Si tercio en ello lo hago por amor a vuestra libertad, que en este caso
representa la de todos.
Muchos desearían veros unido con uno de esos loros endogámicos que pasean por los
museos y cancillerías de Europa. ¿Qué derecho tienen?
No creo, ciertamente, en la institución que representáis; pero sí creo en que
vuestros derechos inalienables como persona están por encima de nuestras leyes y
tradiciones.
Me consta que vuestra vida ha sido un sacrificio, un protocolo permanente, un papel
fijo. Y lo siento. Ahora, esa sombra fea a la que llaman opinión pública os persigue con
crueldad para matar el aliento, para convertir a un sueño en pesadilla y a una paloma en
un loro.
Sois acaso la primera víctima de aquello que con esmero representáis.
Pero aún sois libre y vuestro humano gesto será inapelable.
Ningún Imperio, interrogaos, vale un corazón.
Vuestro cordialmente,
Ciudadano Javier Esteban
SEX-SHOPS
España se ha vuelto tan vulgar y tan morbosa que está irreconocible. El hortera que
todos los españoles llevamos dentro al que aconsejo reprimir-, se rebela como un
consumista de sexo fácil de trastienda y supermercado. Los rótulos fluorescentes atraen
a las polillas humanas que deambulan en las noches de las ciudades. Dentro, siempre huele
a ambientador y a fetichismo punzante.
Estos sex-shops son la pecera de la vida. Felipe II tenía el suyo dentro del cuadro
del Bosco El Jardín de las Delicias, que profetizaba el SIDA y otras mucosas. Los
críticos discuten dónde acababa el placer y dónde comenzaba el dolor en aquel jardín
por el que paseó hasta la extenuación Su Majestad. El infierno y la creación estaban
allí.
En este mundo de sucedáneo, sólo los dionisíacos y los románticos prefieren a la
mujer comestible de la calle. Preservativo aparte, esa vejiga trasparente entre la vida y
la muerte. Las señoritas de Aviñón, ¿corren el serio peligro de extinguirse?
Cada día son más los que prefieren "el producto" congelado, en plástico,
sin alma, en cristal; que para eso se han inventado los supermercados que se llaman
sex-shops. Allí encuentran, diría Céline, el infinito al alcance de los perros.
CEMENTERIO DE AUTOMÓVILES O LA PENÚLTIMA QUEMA DE
ARRABAL
Si hiciéramos caso de la crítica que Haro-Teglen ha
hecho de la obra de Arrabal Cementerio de automóviles en el diario El País,
iríamos a verla inmediatamente. No porque Haro ponga bien la obra, sino por todo lo
contrario. ¿Cómo así?
Creo sinceramente que Arrabal debería gozar como una Santa de las llamas de esta nueva
hoguera: de esta vieja manera, tan española manera de quemar. Ser un perseguido
mediático tiene su emoción y muchas veces separa la obra mediocre de la obra de la casa
o del grupo editorial, y de eso saben mucho en La Fiera Literaria.
Haro representa la más sectaria de las visiones frente al calidoscopio arrabalesco.
Esa crítica, miope y ácida, está envuelta en un sutil manto circunstancial de odio e
ideología, tapada con una sarta de mentiras encomiables, pero con patente para destruir.
El fenómeno Haro -que no pocas inteligencias del grupo Prisa han criticado desde las
mismas páginas de El País- es el de un crítico quemado y resentido, un
francotirador dentro de un esquema ortodoxo, lo que le inviste de supuesta seriedad y
razón a la hora de agarrotar a sus enemigos, que son todos aquellos que no son de los
suyos.
La obra de Arrabal es ingenua, divertida, atroz y original. El montaje no tiene
desperdicio pese a la dificultad del mismo (es una obra sin telón y con escenario
único). Cementerio de automóviles es sin duda (pese al paso del tiempo) la obra
de la temporada. El dramaturgo más representado del mundo va apareciendo cada vez más en
su propio país gracias, entre otros, al CDN y al Teatro Abadía (otras termitas se
comieron el María Guerrero impidiendo su estreno).
Afortunadamente, pese a los nuevos inquisidores y demás hormigueros, quienes vayan a
ver Cementerio de automóviles podrán comprobar su magia con emoción y risas.
TELEGRAMA DEL DIRECTOR
I
Metáfora: Las termitas impidieron que Arrabal estrenase en el María Guerrero de
Madrid. Por cortesía del CDN, su Cementerio de automóviles se podrá ver en el
Teatro Abadía, a partir del 6 de Abril.
II
¿Lo tangible es perecedero como efímera es la flor o caduca la lata de caracoles?
Eso insinúa el guionista de la película Dragón & Tigre: maravilla
asexuada y contribución oriental a la Nueva Era
III
Un calamar se ilumina en el cielo oscuro atando constelaciones lejanas.
¡Virgilio o mescalito, qué más da!
Ambos son arcángeles en sus respectivas civilizaciones. Lean a Javier Manzanera,
embajador de ángeles.
IV
Un grupo de artistas e intelectuales de Cataluña se salen del Sistema y montan un
tinglado a medio camino entre el Partido Radical italiano y aquel payaso francés que se
presentó a las presidenciales.
Amenazan con ir a reírse ¡y pedorrearse! en las conferencias de los políticos y
demás pensadores orgánicos.
V
Hegel era un Talibán del pensamiento único. Con su martillo dialéctico destruía
divinidades conceptuales.
VI
Mientras la imperturbable mayoría permanecía en la encuesta del CIS, ajena por
completo a aquella postal de la ONU, unos estudiantes se encerraron en apoyo de los
inmigrantes ¿Volvió nuestra redactora enamorada del chico moreno que le cantó unos
boleros...?
VII
Una niña pequeña me pide siempre que tire del tapón de la bañera.
EL SACRIFICIO
Las quemas de animales sacrificados levantan columnas de humo por toda Europa. Los
media retransmiten intermitentemente estas extrañas y dantescas ceremonias dando vagas
explicaciones y creando silencios televisivos que alimentan una morbosa perplejidad. Las
imágenes de los sacrificios hablan pos sí mismas; pero nadie interpreta lo que está
pasando.
No tenemos hechiceros ni augures, y las iglesias guardan silencio ante el pagano
holocausto. Ni siquiera el prestigioso Instituto de Masachussets se pronuncia. La clase
política ha dado órdenes de seguir eliminando reses y ha procedido, en algunos países,
a retirar las armas a los ganaderos, que han comenzado a ahorcarse.
Un sacrificio de estas dimensiones no puede pasar desapercibido a los nuevos titanes y
tiene que tener alguna causa más allá de la política sanitaria, de lo puramente
mercantil.
En cualquier otra civilización se habría dado una explicación más o menos
trascendente a todo esto. Justo lo que ahora se niega.
Intuyo que los crematorios saludan un cambio de Era que deja atrás al hombre tal y
como lo hemos conocido hasta ahora. El ser profiláctico que sucede al viejo humano ya se
atisba en los anuncios de alguna compañía aérea o de teléfonos móviles de tercera
generación. En algún canal restringido americano se anuncian las clínicas para la
clonación. La revolución de las Telecomunicaciones y la biotecnología equivale al
descubrimiento del fuego o de la rueda, o eso nos cuentan.
El sacrificio masivo expía la culpa de una forma de vivir que está poniendo el
planeta a los pies de los Titanes de la técnica.
Cuando se liberen las cantidades de capital precisas, las comunicaciones habrán
revolucionado las sociedad definitivamente. El progreso habrá conquistado el primer mundo
y destruido para siempre el tercero.
Marx profetizó que las diferencias entre pobres y ricos aumentarían, pero no hasta
este punto. El progreso es hoy patrimonio de unos pocos.
Para que todo esto nos salga bien, andamos, sin saberlo, quemando vacas.
LA INMORTALIDAD
Borges ironizaba sobre la obsesión de
inmortalidad que padecía Miguel de Unamuno. Decía que estaba cansado de vivir y no
soportaría tener que ser inmortal.
Desde hace algún tiempo, varias universidades y laboratorios del planeta manipulan la
llamada mosca del vinagre para mejorar la especie. Los resultados son prometedoramente
unamunianos. La mosca ha doblado su esperanza de vida. En el mismo laboratorio, unos
hombres con guantes blancos amputan y perforan diversas partes del cuerpo a unos ratones
inmunodeprimidos que regeneran milagrosamente las partes heridas o separadas. La cámara
rápida da fe de ello.
Lejos de allí, pero bien informado de lo que está pasando, el ciudadano Quarles habla
vestido de Tejano desde su Limousine.
Quarles, que pasa los ochenta años, ofrece una multimillonaria recompensa pública a
quien le permita seguir viviendo para siempre. A pesar de su edad muestra un rostro jovial
y relajado tratando de convencernos de que dentro de algún tiempo se comerá una pastilla
para poder vivir 20 o doscientos años más.
Cuando vuelva a ser joven, advierte, buscará una chica y viajará por el mundo hasta
que se canse y vuelva a trabajar.
Otro ciudadano americano fue trepanado hace unos días. Los tejidos de su cerebro
fueron manipulados y día a día recupera movimiento en el brazo. Esta orgulloso y sus
médicos sonríen como en una foto de familia.
Documentos TV asegura que es un cobaya voluntario sobre el que se están ensayando
nuevas fórmulas de regeneración.
Existen, por lo demás, treinta casos de progenia o de la cruel enfermedad de los
niños viejos en el mundo. Estos pequeños morirán irremediablemente al llegar a la
adolescencia, pero los científicos sospechan que en ellos podremos aprender las claves de
la inmortalidad.
Hemos descubierto un tipo de células que no dejan de dividirse y auguran una
existencia quizá inacabable. Se dan, paradójicamente, también en los llamados cánceres
monstruos. Anárquica e inexplicablemente la naturaleza produce estos tumores horrorosos,
con pelos y dientes, donde las células recrean distintos órganos que crecen de forma
caprichosa e imparable. Creo entender que se trabaja en llegar a descubrir y manipular los
códigos para ordenar todo esto.
Ante semejante espectáculo, Quarles asevera desde su limousine que espera poder
cambiar algunas de las piezas de su agotado cuerpo.
Con gran aplomo, un profesor de la universidad de Pittsburg vaticina que la
inmortalidad la conquistaremos el año 2075.
Nos dice una voz en off que con ella la especie cerrará un ciclo de evolución basado
en la muerte. Entretanto, las moscas del vinagre gozan en su orgía longeva mientras la
cola del ratón ha vuelto a crecer milagrosamente como si se tratará de una lagartija.
Cuando llegue mi hora, querido lector, quiero un entierro de los de antes.
DE LOS CIUDADANOS LOCOS
Veo a la gente en los atascos, en los tanatorios, en las colas de las discotecas y de
las carnicerías; resulta que tú y yo estamos entre ellos como quien no quiere darse por
enterado, pero formando parte de esta grotesca geografía humana.
Los hormigueros del trabajo proliferan por la ciudad alimentando un cielo sucio desde
sus chimeneas. Miles de hombres viven sometidos sin horario a máquinas informáticas.
Millones de llamadas que cuelgan a la gente de sus móviles.
Desde un satélite podemos ver como vienen y van las nubes empujadas por fuerzas
invisibles donde antes leíamos dibujos en los que aparecían pintadas borrascas y
anticiclones.
El telediario reparte su dosis diaria de felicidad.
Las bolsas de todo el mundo están llenas de brokers que parecen ratas en plena orgía.
Hombres gordos del FMI creen que solucionan las cosas mientras el resistente Bové se
muestra satisfecho en medio de la batalla perdida contra la globalización.
Nuestra fiesta continúa talando lejanos bosques o anclando barcos llenos de mujeres,
niños y piojos en el borde de las playas civilizadas donde se toma el sol usando cremas
hechas con restos de nasciturus. Una secta, la mamá y una médico anuncian con todo
descaro que clonaran un feto muerto.
A estas alturas, la pregunta se hace inevitable: Papá telediario, ¿es dios un
ludópata?
Un sistema político planetario basado en la mentira universal. Un mundo como
supermercado sobre el que los ideólogos discuten sin entender nada. La sombra
justificadora del progreso es pornografía pura.
¿Qué pensarán de nosotros nuestros escasos descendientes?
No quiero estar aquí para cuando seamos juzgados. Dirán que éramos esclavos de las
cosas más ridículas, de los hechos más imbéciles. Nuestras obras aparecerán como
ruinas injustificables. Inocentes como átomos, pero culpables como especie. Sí.
Un leve sentimiento de asco generalizado no impide que nos metamos en el fango más y
más ¿No creéis?
Y aún tenemos el descaro de decir que las vacas se han vuelto locas. Como si los
psiquiátricos y los parlamentos estuvieran llenos de vacas.
¿QUÉ SUEÑAN LAS RATAS?
Llueve trabajo sin que parezca que internet nos viene a liberar de nada. El trabajo
tiene sus apologistas y sus propagandistas y ejerce de religión para matar el tiempo y
aproximarnos a la muerte. Más allá de la maldición, el trabajo se descubre por todas
partes y hasta las estrellas y las amebas trabajan sin cesar... Podemos paragonar
afirmando que el trabajo ni se crea ni se destruye; se transforma. Y aún hay más:
El pasado 25 de Enero, un trabajador con bata blanca habló con seriedad en los
telediarios de todas las cadenas del mundo anunciando que estamos capacitados para conocer
los sueños de las ratas.
Tamaño descubrimiento es fruto de colocar unos electrodos a los animalitos para poder
interpretar, observando el comportamiento de sus neuronas, sus mejores pesadillas. Al
parecer, de la comparativa con su vida de esclavitud experimental, al observar el
comportamiento de sus neuronas, dice el comentarista del telediario que podemos deducir
que "las ratas sueñan con norias y otros instrumentos de trabajo que los
científicos colocan en sus jaulas".
El mensaje se hace llegar convenientemente a la población.
Hace ya muchos años, nuestras sociedades permitieron colocar los citados electrodos a
sus ciudadanos advirtiendo que aquello colaboraría con ese extraño movimiento llamado
progreso. Desde mucho tiempo atrás, grandes genios trataban de escrutar el inconsciente
sin llegar a ponerse de acuerdo. Ahora ya sabemos lo que el poder insinúa que deben ser
nuestros sueños.
Pensar que la rata sueña con los instrumentos de trabajo, evoca algún que otro pasaje
de "los grandes libros" de la humanidad, como El Capital y algún libro
sagrado que nos muestran, desde esta óptica, inconfesables afinidades de laboratorio.
LA FIERA LITERARIA
La irrupción en la cultura española de un grupo de
críticos independientes causa honda preocupación entre los mandarines y sátrapas de la
comunicación y la cultura en España. Un grupo anónimo, que trabaja desde hace años
desde el ostracismo, que usa varios seudónimos y del que apenas se conocen una o dos
caras, ha saltado a la luz, después de que el diario La Razón decidiera cederles una
páginas, haciendo posible con un gesto intrépido de Luis Maria Anson, la desocultación
de esta feroz y divertida logia.
El fenómeno de La Fiera supera los márgenes de lo literario, pues abre un
espacio de contestación a la dictadura mediática que sostiene el guiñol de la sociedad
española ¿Soportaría la España actual la existencia de un diario satírico de verdad,
de los que erosionaron la momia franquista en los setenta?
El hecho de que una contraelite se manifieste, aun en forma de sátira, es siempre
preocupante para aquellos que ostentan impúdicamente el control de las ideas y opiniones
de una sociedad. Por ello La Fiera es un ejemplo a abortar, sea como fuere. Si bien
es cierto que la naturaleza de La Fiera es esencialmente criptoliteraria, con
conocimiento demostrado y gusto particular, La Fiera transciende lo cultural para
entrar en lo político con mayúsculas. Uno de sus aciertos es liberar, mediante la
crítica, a un sector de la opinión. Catalizar inteligencia contra la corriente
mayoritaria de consenso, aburrimiento y mal gusto de nuestros opinadores oficiales o
literatos amaestrados por los grandes grupos mediáticos españoles. La putrefacta
relación poder-cultura queda al descubierto en sus páginas.
Las presiones sobre Luis María Anson para que deje de ofrecer un espacio todos los
martes en su periódico serán enormes y se comenta que podrían llegar incluso a
concretarse en intentar bloquear una inminente ampliación de capital, vital para su joven
diario.
Creo que La Fiera tiene su origen en gentes bien preparadas de la enseñanza, y
no precisamente universitaria. Quizá me equivoque, pero si la rabia crítica no es
aplacada por el éxito o la omertá, ese tragaluz llamado La Fiera va a dar mucho
que hablar.
-TAL COMO SOMOS-
YOU ARE
Sentimientos que penden de un hilo, ambientaciones
pluscuamperfectas, rodaje a la antigua, narración lenta pero segura, impoluto blanco y
negro, mucha nieve artificial, intimismo suave, sombras de la tragedia civil, secretos
tópicos que el espectador debe escrutar, interminable cigarrillo encendido: La última
película de Garci va a alimentar una gran polémica.
Muchos pensarán que excepto la ceniza todo es inverosímil en You are the one. Que
es la película más cursi de la década. Y puede que no les falte algo de razón. Garci
es capaz de recrear un anuncio de turrones durante dos horas sin inmutarse. Vuelve a
casa vuelve, que es como debería llamarse esta película, recrea una atmósfera
artificial, en el sentido de otra realidad, pero eso precisamente es lo que hace
específico al arte. El arte nos permite ser otros y vivir otras realidades. En este
sentido, la película de Garci es verdadero arte. Arte con mayúsculas y ambientador.
Otra cosa es el efecto de esta película sobre el espectador. Una película como ésta
tiene la virtud de producir reacciones de lo más curioso. Una parte del público quedará
encandilada, colgada literalmente de aquella extraña atmósfera; otra, reaccionará
violentada por lo que estimará inadmisible. El romanticismo y la intimidad ralentizada se
consideran pasadistas y putrefactos en la presente sociedad.
Desde luego, la película no es actual. Puede decirse que es neoclásica y que para
algunos, con el tiempo, será un clásico. Garci ha apostado fuerte para conquistar a la
Academia, alejada de los gustos más populares.
Yo comprendo que la sociedad española se parece mucho más a El día de la bestia que
a You are the one. Pero hay algo más para que esta película se le antoje
insoportable a mucha gente. Al carecer de un mínimo de dureza, el guión puede resultar
mistificador sin llegar, por otra parte, a ser cine de entretenimiento. Lejos de la
tensión cotidiana y el psicokiller de cada día, Garci da lo que no se espera de una
película. Y eso está muy mal visto.
LA PRÓXIMA MUERTE
Es como si el viento de otoño se hubiera llevado
definitivamente la esperanza. Otro profesor asesinado, homenajeado, enterrado y finalmente
olvidado. He dejado pasar unos días para ver cómo se empaña el cristal de la memoria
colectiva. El santoral está mudo. Nos acordamos de Lluch vagamente, como nos acordamos
del profesor Broseta o de Tomás y Valiente. Todo se nos borra con el paso imparable de
las cosas, de las caras, de los tiempos.
Otra manifestación monstruo. Otra ciudad vejada, cabreada, exorcizada y finalmente
contrariada. He dejado pasar unos días para ver cómo desaparecen los ecos de las calles
y retorna el silencio. Aquella masa anónima somos todos y no es nadie.
El ritual de muerte no tardará en repetirse. No es sólo un rumor. Es una secuencia,
una fórmula periódica, una constante. Hay que hacer una lectura mágica de lo que está
pasando. El terrorismo es magia negra en estado puro. La última secuencia tiene algo de
punto de inflexión. Me temo que este sacrificio no será inútil, y el matarife lo sabe.
El terror ha producido sus frutos: las dudas se han apoderado de esa cierta
inteligencia que dirige el país y que se siente amenazada. Otra inteligencia (ETA) se ha
manifestado certera sembrando con un solo acto interpretaciones y rumores contradictorios
en una sociedad dividida. No son una banda ni unos delincuentes al uso, sino una
sofisticada y arraigada red de terror: ancestral, espesa, insatisfecha.
Un libro olvidado que hay que releer para entender lo que está pasando es "Terror
y terrorismo" de Julio Caro Baroja. La antropología intuye lo que la razón
política no atisba.
El terror es la vanguardia de lo irracional, y alguién en ETA lo ha comprendido hasta
sus últimas consecuencias pasando el vídeo y viéndonos en esas ceremonias de exorcismo
y vergüenza pública a la que, desde hace unos años, han conseguido acostumbrarnos. Creo
sinceramente que el Estado debería jubilar a sus imagólogos... Sospecho que cuando se
sale a exorcizar a la calle o a los pasillos de la facultad, estamos perdiendo los papeles
y alimentando al hechicero ETA.
La muerte de un ser que nos muestran ejemplar alimenta el sacrificio hasta que el
absurdo se insinúa. Colapsada la sociedad mediante una interminable serie se actos de
magia negra y roja, amenazados definitivamente los que tienen poder (he aquí lo
verdaderamente novedoso de esta situación y de los últimos asesinatos) las cosas
empiezan a moverse sin un rumbo y el giroscopio se cae...Para entonces, lo que a unos les
parece necesario a otros les resulta imperdonable. El triunfo de la confusión. Es un
secreto a voces que desde la última manifestación, los que entienden que hay que pactar
(ceder o razonar son sólo dos maneras de enfocar el problema) insinúan que existe una
macabra identidad de fines entre los servicios de inteligencia y ETA ; como es un secreto
a voces, que los que entienden que no hay que ceder (pactar o rendirse son solo dos
maneras de enfocar el problema) insinúan que existe una alianza en ciernes entre uno de
los dos grandes partidos del país y quienes apuestan por la sociedad excluyente con
limpieza étnica si es necesario. Abracadabrante alimento para ETA.
La guerra con ETA, la gran hacedora de miedo, se va a perder si es una guerra a tres
bandas. Lo digo con todas sus consecuencias. Y pienso en las colas de exiliados, las bocas
tapadas por las palizas y las aldeas quemadas. Es algo casi inevitable que está
sucediendo poco a poco y delante de nuestra narices. Parece fácil y cínico escribir que
el miedo sube por las piernas, pero no hay otra razón para su victoria sin alas.
ESCLAVOS FELICES
Cuando el profesor y pensador Gustavo Bueno defiende acaloradamente
programas basura como El Gran Hermano o El Bus recuerda al mirlo que se alimenta de
gusanos. Sorprende el desparpajo con el que asegura que en estos programas televisivos se
refleja la realidad de un grupo de jóvenes luchando por abrirse camino en la vida. Lo
mejor es que, lo que afirma, transciende los umbrales de la provocación y nos sitúa al
otro lado del espejo. Por el contrario, mucho aficionado al pensamiento ha puesto el grito
en el cielo. Es como si Aristóteles presentara al Un, dos, tres en sociedad y
Valentina se tirara de los pelos.
Huxley estaba obsesionado con una ecuación de dos incógnitas: la
libertad y la felicidad. El profeta antiutópico sospechaba que el signo de los tiempos
pasaba por la desaparición de lo que durante algunos siglos hemos estimado que sea la
libertad. Sostenía que muchos renunciarían a la libertad en aras de la felicidad. Y la
verdad es que esto viene ocurriendo en las mejores familias, los peores sindicatos y los
más sucios municipios (Madrid), al menos desde el neolítico.
Huxley, quien decidiera aprovechar su agonía para reventar con una
fuerte dosis de LSD, sostenía que cualquier euforizante sería un instrumento apto para
la sumisión política. Por fin, parece ser, ha llegado el día en que el llamado SOMA
(sustancia de la sospecha), está siendo ultimado en los laboratorios del Estado
norteamericano en competencia con alguna prestigiosa casa centroeuropea. Pronto será una
realidad, tan real y seria como El Gran Hermano o El Bus. Unas pastillas que tienen
algo de tranquilizante, algo de excitante y bastante de visionario aparecerán pronto en
el mercado. Seguramente, su legalización permitirá que el mercado negro deje de
envenenar a los incautos, pero también pondrá sobre la mesa la vieja sospecha de Huxley.
Si la represión de la TV o del SOMA es estúpida, su liberalización no deja de plantear
viejas sombras. De inhibirse a alabar estos procesos hay un salto claro. Los esclavos
felices cuentan hoy con brillantes apologetas.
99 F
¿Quién escribe nuestros sueños? ¿Quién tira de tus
hilos, de los míos y de los de Papa Nöel? ¿Quién mueve esta absurda noria que es la
vida de los mortales?
El secreto lo revela Beigbeder en su obra 99F: los creativos de publicidad o
imagólogos. Kundera, en La inmortalidad, lo había anticipado. Arrabal lo había
hecho pánico y carcajada en las páginas de Levitación.
Pero, ¿sabéis ya lo que es un imagólogo?
Beigbeder, el autor de 99F, era uno de ellos: decidía por nosotros aquello que
queremos ser y tener. Más que lo que queremos tener, Beigbeder y los suyos, decidían por
nosotros lo que queremos vivir, porque la sociedad de tenencia de bienes -como ha
explicado Rifkin- ha dado paso a la socialización de las vivencias, imagen y cultura
hasta la sepultura.
Los mejores poetas y maestros del lenguaje (en el principio fue la palabra) son hoy
imagólogos. El personaje de la novela de Beigbeder es uno de ellos. A través del mismo,
Beig destripa, con humor y cinismo autobiográfico, el mundo de la creación publicitaria:
alma fálica de nuestra sociedad de consumo y de la carroza de ensueños.
¡Nadie hasta ahora se había atrevido a traicionar a la casta de los imagólogos¡
Beigbeder, el gran traidor, ha conseguido que lo despidan de un gigante de los sueños
-quizá la mayor agencia de publicidad de Francia y uno de los tentáculos mundiales de la
secta de los imagólogos-. Por si fuera poco, el propio y amado Houellebecq ha entrado en
discordia con palabras un poco pesadas en defensa de su amigo. Los cuatro escritores
(Arrabal, Kundera, Houellebecq y Beigbeder) son del mismo círculo de amigos y visionarios
de París. Si algo les une a la hora de escribir más allá de sus estilos- es
explicar cómo funciona y por qué gira el carrusel de la existencia.
javieresteban@wanadoo.es
MONOTEÍSMO
Niños reventados, templos derruidos, invocaciones
absurdas... Jerusalén maldita. Ante estos hechos me declaro pagano, romano y
dogmatófobo. Sospecho que la creencia en la existencia de un dios único puede
aproximarse a la única causa de todo cuanto es, pero constato que el ejercicio de esa
creencia en forma de religión para andar por el mundo se ha demostrado catastrófico,
cainita y grotesco. Antojándosenos justiciero y cruel, los hombres hemos canalizado a
través del dios único algunas de las más bajas pasiones de la historia.
La batalla de Jerusalén es uno de sus coletazos. La ciudad tres veces santa está
llena de víboras. Es significativa la violencia que respira ese lugar teniendo en cuanta
la densidad de santones, sacerdotes, ulemas y rabinos que allí moran. Las religiones
están llenas de trampas que a su vez están llenas de corazones de fieles ensartados.
Ello no quita ni añade valor o certeza a sus postulados, pero sí obliga a tomarlos con
distancia, prudencia, ironía y escepticismo. Una vía para la realización del hombre se
puede convertir en un pozo ciego. El amor, por lo demás, anida dentro y fuera de las
religiones. El amor, en boca de los místicos, no precisa de moral.
La imagen que nos han trasmitido del paganismo (el gran perdedor) es caprichosa y
cruel, pero el conocimiento metafórico de la existencia de limitaciones en los dioses, su
profunda carga desmitificadora, es fundamental para coexistir y entender la vida. Y
necesaria para acabar de librarse de nuestros contemporáneos, los titanes.
La sangría por la verdad que estos días ha vivido Jerusalén recuerda más aquel
cuadro de Munch en el que dos esqueletos peleaban por un arenque que al Jerusalén Celeste
de los preutópicos.
Otro día, cuando cese el sacrificio, podemos hablar de Atenas.
javieresteban@wanadoo.es
La batalla de Praga
No creo que ésta sea una lucha entre diversos tipos de hombres.
Entre el famélico condenado al exterminio por la decisión de no condonar una deuda y el
gran manager del banco mundial no hay un conflicto de libres sino una relación de
guiñoles humanos sometidos a los dictados de la técnica.
Entre el antidisturbio y el saboteador, percibo una inconsciente
camaradería de figurantes.
Parece una lucha entre aquellos que sueñan con librarse del dominio de
la técnica y aquellos que tienen que vivir y aprovecharse de ella. Lo vivido en Praga
tiene un regusto a batalla galáctica que se ha perdido de antemano por necesidades del
guión. A la dictadura mundial se opone un ejercito ético y temeroso que solo puede
simular resistencia, pero que no puede huir de este mundo. Mientras tanto, los burócratas
del FMI se convencen de que están arreglando el mundo.
Por las calles de Praga, la primera línea de los italianos avanzaba con
sus cascos en formación de combate cuando alguien grito: nuestra es la razón, son los
asesinos, no tenemos miedo: Necesitamos un mundo nuevo. Las bolas de humo caían y el
campo iba siendo de los rebeldes. Las otras dos columnas iban cediendo, aunque por unos
momentos los burócratas creyeron estar rodeados. Una incógnita se apoderó de la ciudad
parando el progreso. Un Ayatolá fue avistado en los cielos.
El granjero nacionalista o el activista libertario habían hermanado en
la pequeña cervecería: los dos tienen miedo a lo que se nos viene encima y quieren
despertar a los durmientes del mundo.
El problema es que el hombre perdió el control de la situación hace ya
algunos siglos. Cada vez que intenta recuperarlo, una feroz dictadura se abate sobre
algún lugar del planeta. Los dioses nos han abandonado.
UTOPIE MON AMOUR!
En la ciclópea biblioteca Nacional
de París el visitante se siente como en un cómic de Moebius. Somos hormigas frente a la
enormidad de la nueva arquitectura como somos hormigas en un diseño ideal de lo humano.
Los centenares de peldaños de escaleras acompañan
nuestro paso hasta la colosal entrada de una biblioteca kilométrica. Cuatro torres que se
pierden en el cielo con forma de libro abierto y albergan un terrario gigante al centro,
donde los enormes abetos centenarios parecen bonsais prisioneros del genio de la grandeur.
Dentro de la sala de exposiciones se encuentra la muestra
más importante de los últimos años.
Utopie: la quête de la societé idéale en Occident.
La Edad de oro, El Paraíso, Las Islas afortunadas, La
República platónica.
Bellísimas obras de arte persiguiendo el modelo. Observo
un libro con ilustraciones de la Isla de San Borondón y un mapa de la Jerusalén Celeste.
Hay en lo humano una necesidad de modelo que se pierde en
los tiempos.
El medievo fue un largo viaje iniciático (a menudo una
pesadilla) hacia aquellos lugares, literalmente hacia ninguna parte.
En el Renacimiento se alzaron los planos de la ciudad
ideal de referencias Leonardescas, extrañas geometrías y juegos de fractales que
guardaban secretas proporciones con la creación: espejos y maqueta de un orden nuevo que
nos acompañó antes de que llegara Manzano. Tomás Moro inventa la literatura utópica al
tiempo que se descubre, como por causalidad, el Nuevo Mundo. Allí germinarán sucesivas
utopías religiosas que aún hoy están presentes en los Estados Unidos..., ¿Debemos
renunciar a Eldorado?
El viaje a la luna y al centro de la tierra, los globos y
otros engendros voladores. Maravillosos abortos de la Técnica, reina y señora de nuestro
tiempo. De Campanella y su ciudad el sol hemos pasado a Fourier (granjero del alma) y a
sus palacetes falansteriales, y a los adosados que vendía Owen, a la obsesión impúdica
de los santsimonianos por el trabajo organizado. ¡Aquel cuadro que contiene el diseño
del familiasterio es sorprendentemente idéntico a la cárcel de carabanchel!
El trabajo es la utopía de los insectos.
¿Después? Ya lo conocemos. Después el siglo de los
titanes: reverso de Utopía: totalitarismo comunista y plebe racista nacionalsocialista.
Canto porno-futurista. Antiutopías en marcha y primeras señales en la literatura de la
luminosa e incandescente de la distopía. La que pone las cosas en su sitio con el genial
Orwell, el perplejo Jünger (creo que temía a su obra de El Trabajador) y el fanático
Huxley.
Ímbecil de mí: ahora caigo en que la biblioteca Nacional
de París no se ha construido para los hombres, sino para los titanes.
Es curiosa esta exposición universal. Al final de los
tiempos (es decir, ahora) no habla para nada de la gran utopía científica que se está
construyendo: clonación, internet. ¿Por qué?
No hay más que ver un anuncio para entender lo que se nos
viene encima. Supongo que eso no interesa. Es mejor acabar con un disco de Jonh Lenon y
unas cuantas margaritas en la boca. Y eso que la contracultura fue bastante tecnófoba. En
fin, lo dejo, que hay que bajar doscientos peldaños y estoy borracho de utopía.
© Javier Esteban
EN EL NOMBRE DE LA PATAFÍSICA
15/4/2000.- Arrabal, en la tercera de ABC y a propósito de la desocultación del
Colegio Patafísico, escribe: "No olvidemos que (sin que los propios interesados lo
supieran) entraron en el Colegio, por simple transubstanciación, Camilo José Cela, Luis
Alberto de Cuenca, Antonio Férnandez Molina, Pere Gimferrer, GeneraciónXXI y el SNP de
Madrid"
20/4/2000. 11.30h.- En el café que se encuentra frente al Moulin Rouge de París hago
tiempo hasta el mediodía, momento en que, tras veinticinco años de actividad secreta
será desocultado "urbi et orbi" el Colegio Patafísico.
11.40h.-Como aparición cae del cielo un hombre volador envuelto en una capa salmantina
que se empeña en agitar frente a la vidriera que tengo delante. La imagen se va
concretando...¡Por Dios del cielo!, es Arrabal. El genio trae consigo a su inseparable
Luce y a su archinietzscheana hija.
Arrabal va a ser nombrado (como lo fueron Ionesco, Jarry o Boris Vian) sátrapa del
citado Colegio.
12.00h.-Urbi et Orbi: En la terraza de la fundación Boris Vian se procede a desocultar
al Colegio de la Patafísica. Abracadabrante.
Patafisica, leo asombrado, "es el término satírico que inventó Alfred Jarry
para designar la ciencia de las soluciones imaginarias que otorga simbólicamente a las
delineaciones de los cuerpos las propiedades de los objetos descritas por su virtualidad
"
En la práctica esto significa que pariendo este concepto y otros muchos, en las
antípodas del conocimiento ubuesco, se ha estructurado una extraña sociedad de
investigaciones inútiles y sabias que por mucho tiempo ha portado máscara y que va a
seguir riéndose del mundo con sus ridículos títulos y sus locos diplomas y cocodrilos
fundadores (enseñan, incluso, una foto de la bestia).
Los patafísicos tienen un calendario propio y muy elaborado. Portan espirales de
colores (acordes con su rango y jerarquía) y producen una ingente literatura científica
y filosófica. Más de cien talleres de bellas artes, de pensamiento, varias editoriales
gloriosamente panfletarias, exposiciones en marcha y retromarcha, etc. ( Interesados:
escribir a NOVUM ORGANUM, Philipe Catché, 32 rue de Tillancourt, 02400 Chateau-Thierry
France)
Ciertamente todo muy raro, pero no más que el Universo.
En aquella terraza ríen como dioses. Se recita en latín. Diploma por aquí y
nombramiento allá... van desfilando los ilustrísimos: sátrapa, epifánico comendador,
doce papas y un archivescovo, supercomisario, qué más da...
Abajo se prepara un festín por el que desfilan los que han salido de las catacumbas:
flor y nata de inteligencia absurda y de la verde candela. El conocimento, que no
teosofía, ni cultura oficial, ni secta con buenas o malas intenciones, ni masonería
política, produce estas extrañas agregaciones. Una rara colonia de medusas
incandescentes se hace presente. Gloria el fundador, gloria al Docteur Faustroll. La
patafísica solo se ocupa de la única cosa seria, me dice el comisario...
Al salir de allí, algo colocado, el aire de París se empeña en envolverme con sus
remolinos, raras espirales descritas sobre lo invisible.
© Javier Esteban
AUTÓMATAS
javieresteban@wanadoo.es
Fieles a las consignas del presente, ningún medio, hasta el momento, ha reflejado la
historia que a continuación paso a narraros.
Si habéis estado atentos, tampoco hará falta que os lo cuente, sino que podréis
verlo, pues ante todo se trata de un fenómeno cada día más normal en el ágora, y la
primavera es tiempo propicio para la aparición.
Pocos mendigos quedan en nuestras calles, pero seguro que haced memoria- alguna
vez en vuestras vidas os habréis cruzado con el derviche mendicante o loco. En la
primavera gusta atravesar los campus girando sobre sí mismo a gran velocidad y
presentándose ante nosotros con una sonrisa y un tetrabric de don Simón en la mano:
-No soy un padre de familia, ni necesito dinero. Yo vengo a daros miel.
Gira durante unos segundos canturreando.
-Colmenas, hormigueros, utopías: ciudadanos, sabed del pecado que contra la libertad
representa vuestra manera de vivir.
La mayoría de los transeúntes suele huir en este momento... antes de que el derviche
siga con su rollo y extienda su mano, sobre la que podréis ver un perfecto agujero.
-Si te atreves a mirar a través de este agujero vas a viajar y ya no volverás a ser
el mismo.
Cuentan que al otro lado de ese agujero hay un gran mercado de esclavos desnudos
convertidos en confitura deshuesada, que la mano de obra se vende por tarros y entre los
restos humanos pueden distinguirse algunos grandes crustáceos atados por las pinzas,
babeando suplicantes fuera del tiempo.
Si superas la repulsión, dicen que incluso podrás visitar la fábrica de las ideas.
-A esto lo llaman explicaciones, cosmovisiones, grandes causas y otras milongas.
Unos inmensos depósitos trasparentes de fermentos con un terminal informático en
forma de calamar incandescente emiten señales incomprensibles mientras echan humo en
forma de arcoiris.
-Platón, Lenin, Santo Tomás... todos fueron narradores de borracheras y vendedores de
la casa.
Más allá del horizonte cuentan que está la fabrica de autómatas, donde en las
granjas escuelas enseñan a los maniquíes a simular una ordenada existencia bajo
fabulosas ideas igualitarias.
-A esto llaman sociedad...
Poco más se recuerda de aquel viaje.
El mendigo derviche suele desaparecer de improviso dejando un rastro de flores de
almendro.
El otro día lo echaron a pedradas de un supermercado de la libertad, y ayer, uno de
los veinte millones de miembros de la española Mesta le descerrajó un certero tiro en la
nuca.
© Javier Esteban
AJOBLANCO
Llevaba unos días buscando la publicación. Pensé que algún problema de
distribución retrasaba la aparición de Ajoblanco. Posiblemente la mejor
publicación del mercado y desde luego la más manoseada en nuestras bibliotecas
universitarias. Ayer he sabido, por una amable carta de su director Pepe Ribas, que la
publicación ha dejado de aparecer. Tras dos épocas y veinticinco años de lucha, la más
prestigiosa de las cabeceras culturales desaparece. Personalmente no creo en la muerte de Ajoblanco.
Son muchos años y demasiado buen periodismo artesano para que pueda desaparecer sin dejar
rastro. Prefiero pensar que el Ajo está en barbecho, esperando mejores momentos que a
buen seguro llegarán en forma de explosión de flores. Creo que una red de solidaridad
podría fácilmente salvar al Ajo, pero sospecho que Pepe Ribas y los demás se van a
tomar un tiempo, por lo que dice en la carta. Ojalá sea así y volvamos a ver el Ajo
aclarándonos qué está pasando aquí. Lo más importante del contenido de la carta de
Pepe Ribas se resume en estas líneas:
"Ajoblanco pretendía un relevo generacional. No ha sido posible, por lo que hemos
decidido tomarnos un tiempo de reflexión para volver con un nuevo proyecto más vivo y
más acorde con la época que nos ha tocado vivir"
Creo que Ajoblanco deja un hueco que las nuevas generaciones acabarán llenando,
y lo creo porque la dignidad periodística es más necesaria que nunca y una generación
tras otra la reclama y necesita. Nuestra sociedad precisa inteligencia desveladora,
ejercicio de ensayo, prensa fresca; humanismo libertario que contrapese un mundo cada día
más sutilmente controlado y totalitario. El Ajo de los últimos tiempos, tras tantos
cambios, quiso recuperar el espíritu de lo mejor de su segunda época. Creo que les ha
faltado tiempo y ayuda en un mundo editorial cada día más partidista, fétido y
siniestro. Pero también creo que el Ajo debería volver aún a la primera época,
puramente vocacional, sin presunciones periodísticas, como luciérnaga en medio del
oscuro jardín de las ideas que abren el mundo nuevo.
La gran sorpresa de la carta de Pepe Ribas es que pronto, en dos meses, podremos
encontrar el Ajo en una web: http//: www.ajoblanco.com
Estaremos atentos y ya os informaremos de lo que nos va llegando.
Hasta el tercer Ajo, que será el vuestro.
© Javier Esteban
Sueño Invernal
Sueño con Notre-Dame arrasada, sin techo y semiderruida. A su lado, sumamente
inclinada, se encuentra la estatua del Cid.
El Sena fluye removido de tonos ocres, frío y silencioso. Yo llevo un cachorro enfermo
de algo inconfesable. En la casa en la que me refugio no logro colocarme unos zapatos, por
lo que entiendo que no soy bien recibido en ella. Llegan unos señores que me acompañan
amablemente hasta la puerta y me despiden con excusas. Mi cachorro me preocupa... y trato
de comunicar con unas gentes que parecen sumamente atareadas y que llevan puertas y
ventanas de un lado para otro disfrazados con gabardinas tristes. Ni caso. Es noche.
Consigo ubicar a mi cachorro sobre los restos de la camioneta de unos hippies que fornican
dentro produciendo un movimiento acompasado de la misma. Me asomo. Veo dos caretas que son
Craxi y Kohl.
A lo lejos unos cuantos conocidos que como yo buscan algo sin saber muy bien de que se
trata. Tal vez, me digo, se trate de un antídoto o tal vez de un ansiolítico. Me uno a
ellos en cortejo, y llego a la conclusión de que nadie nos ayudará en la tarea. Tiramos
nuestra pancarta, abandonamos. Nadie nos ayudará... excepto los pescadores del Sena. Lo
intuyo.
Dentro de la camioneta hay ahora dos esqueletos. Recojo a mi perro y me alejo del lugar
del crimen. Avanzamos por las calles hasta que encontramos una gran pescadería. Allí
trabajan sin descanso unos cuantos hombres y unas cuantas mujeres, trato de comunicarme
con ellos. Uno se quita la boina. Les pregunto en la lengua primordial por la fórmula de
aquel antídoto. Gestos de asombro acompañan su silencio mientras uno de ellos dibuja
logaritmos sobre el asfalto. Alguno levanta el brazo, pero ninguno de nosotros puede oír
nada por mucho que nos afanemos. Sus labios están sellados y sólo emiten onomatopeyas y
pedorretas. Nos miramos. El cachorro sigue ahí, con su enfermedad inconfesable. Huele a
pulpo y los mejillones son extrañamente rojos. Una estrella de mar amarilla se arrastra
hacia la orilla.
No hay cielo, sino una oscura cartulina azul que tapa las estrellas.
Poco a poco, un ojo se insinúa en el firmamento. Su boca aspira y vomita lejanos
planetas. La barca ladeada se mece con las pequeñas olas. Avanzamos por Paris, siempre
sin rumbo. Nos disolvemos en pequeños grupo. Los árboles, juraría, son enormes huesos.
© Javier Esteban
EL COMPROMISO
La realidad es positiva, así reza el eslogan de un conocido
grupo postulante en nuestras universidades. Ave María Purísima. Por debajo del aparente
optimismo de este asombroso lema asoma el espíritu de una época universitaria. No digo
que toda una generación esté tocada por semejante varita mágica, propia de un conocido
y prosaico cuento donde todo va bien. Tampoco que la normalidad pública de un período
sea mala o buena. Pero no deja de ser sorprendente el cambio en la percepción del mundo
si lo miramos a través del mito estudiantil. Los estudiantes en su mayoría -la minoría
comprometida es hoy más minoritaria que nunca- se desentienden de lo que les rodea si no
tiene para ellos un interés estrictamente personal. Ello es síntoma, entre otras cosas,
de que los universitarios saben que la enseñanza superior ha dejado de formar,
mecánicamente, una elite social.
El reproche de los integrados a los apocalípticos de antaño dice
así: vosotros no os teníais que buscar la vida: con vuestros estudios pasabais a
situaros objetivamente en la vanguardia, clase dirigente de la sociedad, y ello pese a que
fuerais perseguidos hasta el cruel absurdo. El compromiso es un lujo que no podemos
permitirnos. Ahora la competencia es atroz, y a quien pierde el tiempo con las movidas
políticas le pasa factura la vida.
Las ideas, que antaño parecían destinadas a cambiar el mundo, se
derriten hoy como putrefactos presagios dalinianos. Asistimos al ocaso de un siglo donde
las religiones dieron paso a las ideologías y donde éstas levantaron con esqueletos sus
sacrificios. El hombre futuro se estremecerá al leer sus últimas gestas. Pensará, desde
la cómoda poltrona de la esclavitud, que la realidad es positiva.
El instinto de la libertad política seguirá siendo, no obstante, un fascinante
misterio.
(c) Javier Esteban
HOUELLEBECQ Y LA REACCION
Houellebecq, joven poeta y novelista francés, autor de Las Partículas
elementales desideologiza y desmitifica la sociedad terminal europea y occidental de
nuestro tiempo.
Por tan científico trabajo, a Hou le ha caído el gordo de la crítica. Pero a fuerza
de escándalo han creado una gran polémica en Francia con su última obra. Buscara o no
Hou la polémica, ésta tenía que producirse: narrar un mundo sin filtros ni florituras y
apuntar el recambio tiene que poner nerviosas a las gallinas del viejo orden.
Es posible que el efecto Hou tarde años en germinar en España, -país pobre en
bosques, ideas y bebés-, entre otras cosas porque aquí la inquisición (ayer
reaccionaria, hoy progresista) está más viva que nunca y el silencio es siempre el mejor
arma contra quien pone en cuestión la metafísica en que se sustenta al putrefacto y
viejo hombre occidental. Los españoles tenemos la piel muy gruesa y soñamos poco,
demasiado poco.
Dicen sus detractores que Hou es reaccionario, y lo cacarean superficialmente porque
constatan que demuele su mundo: el mito pantuflario del 68, el psicoanálisis de la mujer
trabajadora, el ideal de la felicidad y del placer, la liberación sexual, la impotencia
racista, el dogma absoluto del individuo feliz en desapegado y otras grandes verdades del
presente inmejorable, progresivo e individualista. Hou, he leído en Ajoblanco, se
define como un comunista no marxista. Joder. Cree en lo colectivo, lo que se intuye en sus
páginas tras la nueva física, la biogenética, la etología y la vieja sociología
comntiana.
Ensayo, poesía, fantaciencia y novela forman un todo de estilo sencillo y conmovedor
que a través de algunos arquetipos contemporáneos señalan, afortunada y sinceramente, a
un final de una época. Es lógico que los mandarines y sátrapas de nuestro tiempo se
resistan a morir de un modo ellos sí lo son- reaccionario.
Hou establece en el final de su segunda novela un nuevo horizonte poshumanista y
científico, lo que, por cierto, ya es creer en la evolución y el progreso.
Hou no mira para atrás, como haría un reaccionario, a las viejas religiones, que
serán superadas a la luz de los nuevos acontecimientos científicos, incluso en su
versión aromático-escatológica de la Nueva Era.
Hou intuye, con apoyos en el ensayo científico y político, el fin de un tiempo y
demuestra la crueldad del presente, lo cual parece más revolucionario que reaccionario.
La gran cloaca del mundo con su agencia de propaganda está en agonía. Nuestra
sociedad y las aristas invisibles de las creencias de la física secular y el dualismo en
las que se sustenta están vacías.
La consigna es vacunarse contra Hou.
(c) Javier Esteban
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