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Por Pablo Gómez-Pan
“No hay España a la que dedicar un himno”
Fernando Márquez, El Zurdo (Madrid, 1957) es un hombre con una biografía tan anómala como apasionante. Músico, novelista, ensayista, articulista y dibujante, creó con 20 años el primer fanzine punki de la España transitiva, La liviandad del imperdible, que vendía junto a una Alaska adolescente en el Rastro de Madrid. De ahí saldría el también primer grupo punk español, Kaka de Luxe, que compartía con Carlos Berlanga, Nacho Canut y la propia Olvido Gara. Tras su paso por Kaka, llegó Paraíso, y luego La Mode, dos de los grupos más emblemáticos de lo que se dio en llamar Movida madrileña.
Políticamente incorrecto siempre, estuvo vinculado a la Falange y a AP -lo que dice haberle valido el boicot de los socialistas, que trataban de apropiarse de una Movida originalmente no politizada- y militó después en el CDS. Ha compuesto para gente tan dispar como Kikí d’Akí, las Escarlatinas o Azúcar Moreno. Ha colaborado en medios tan conservadores como Abc y en revistas tan iconoclastas como Mondo Brutto.
¿Era usted tan antisocial de niño como lo es hoy?
De niño era tímido y retraído. Lo antisocial se va aprendiendo con el tiempo, mirando lo que nos rodea, ganando en objetividad y realismo, y autoanalizando los a menudo desastrosos intentos de socialización que uno se planteó en el pasado.
¿Cómo describiría su infancia?
Más cerca de Norman Bates que de Guillermo Brown.
¿Qué le llevo a la música?
Un tocadiscos monoaural de maletita que me regaló mi madre para hacerme olvidar mi fijación quijotesca por los cómics Marvel (los libros de caballerías de mi incipiente adolescencia).
¿A qué edad comenzó a escribir canciones? ¿Cuáles fueron sus primeros ídolos? ¿Los mató rápido?
A los catorce años. Mis primeros ídolos fueron Alice Cooper, Marc Bolan y Slade. Y no los maté, los hiberné para recuperarlos años después.
¿Qué recomendaría de lo último que ha estado escuchando?
El último de THE CLIENTELE [Strange Geometry, Merge records, 2005] y la reciente recopilación de directos de SCARLETT'S WELL [Unreal] que ha editado Siesta.
"Todo el mundo debería ser capaz de hacer música", opina Maude en la película semihomónima de Hal Ashby, Harold y Maude. ¿Cree que debería enseñarse a todo el mundo a tocar un instrumento?
Si la persona muestra interés y aptitudes. Si no, no. Odio las generalizaciones idiotas, de buen rollito y tal. Me parecería más lógico, puestos a generalizar, que se enseñase a todo el mundo (empezando por las mujeres) a manejar un arma, o defensa personal.
¿Qué le parece el virtuosismo?
Me parece bien, si va acompañado de algo más, como la creatividad o una cierta eficacia ornamental dentro de un contexto que lo trascienda. El virtuosismo en el vacío, en plan circense, me aburre.
Para Kurt Cobain, punk es libertad. ¿Qué es para usted el punk?
Cobain jamás hizo punk, por tanto no sé muy bien a qué viene esa definición tan categórica. En cuanto a mí, el punk es la puerta falsa que permitió a gente con ideas pero sin la menor técnica entrar en el mundo del pop/rock a fines de los 70. En cuanto a Kurt Cobain, leí algo sobre él, empaticé con algunas de sus declaraciones, no he oído nunca nada de su música y estoy convencido de que Courtney Love lo llevó a la muerte, de manera directa o indirecta.
Dice no pensar en qué sentido puede tener hacer punk-rock a día de hoy y, al preguntarle por el hip hop, otro de los estilos nacidos en el último cuarto del siglo XX, se limita a responder que, estéticamente, no le interesa.
¿Para qué sirve una canción?
Lo mismo que toda obra de creación/destrucción: una manera de demostrarse que se existe.
¿Qué cree haber conseguido con las suyas?
La plena sensación, en algunos casos, de "la obra bien hecha". Es lo único que de veras importa.
¿A qué sonaría un himno de España zurdo?
No sonaría, porque no hay España a la que dedicar tal himno.
¿Qué se puede hacer cuando ningún partido político español le provoca a uno la menor simpatía?
Dar la espalda a lo establecido, básicamente tongado, y atender más al contenido que a la cáscara, esto es, más al poder que a la política, marcándose como prioridad máxima que no le manipulen a uno. Puede ayudar a ello la lectura de Jünger, Sorel, Spengler, Ayn Rand, Zinoviev, Huntington, Foucault... o la visita a determinadas páginas web, como la mía (www.shadowline1.com).
¿Cuales son, a su juicio, los efectos de la falta de conciencia política de la mayoría de los jóvenes españoles desde la irrupción de la posmodernidad, sumidos hoy en plena sociedad del espectáculo?
Por reducirlo a dos rasgos presuntamente opuestos pero, en realidad, complementarios, el hooliganismo y la mariconería.
¿Qué opina de Lisa Simpson? ¿Hay futuro para ella?
Es la encarnación de lo políticamente correcto.
Creo que, tras el 11S y Kill Bill, ha quedado obsoleta y su único futuro será de rehén en Irak o de carne picada en algún caserón abandonado de Bratislava. Y me congratulo enormemente de ello.
¿A qué se dedica usted hoy?
Vivo de los derechos del Para ti, de royalties de reediciones de algunos discos y tengo un contrato con la discográfica Siesta para hacerles canciones de cuando en cuando. Antes colaboraba como fijo en algunas publicaciones, pero no han vuelto a llamarme, salvo eventualmente para GQ, gracias a las recomendaciones de mi amigo Luis Landeira.
¿Es posible retirarse (en su sentido jüngeriano) y seguir viviendo en Madrid?
Es posible retirarse y (precisamente por hacerlo en tal sentido) seguir viviendo en cualquier parte recordemos al dios Lecter en su celda. Sólo importa la voluntad de negempatía y el castillo de la memoria.
Espinoza hizo grabar "desconfía" en su anillo. ¿Qué grabaría usted en el suyo?
Un título de Los Brincos: “Vive la realidad”.
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