ENTREVISTA a Albert Rivera


Por David Ballota

“Queremos trasladar la realidad bilingüe de la sociedad catalana a las instituciones, los medios y las escuelas”
Les faltan medios pero les sobran ideas, coraje e ilusión. Son Ciutadans, un atípico partido fundado por un prestigioso grupo de intelectuales hartos del discurso identitario y del dominio absoluto que el nacionalismo ejerce sobre el espacio público. Su candidato es el joven Albert Rivera, el candidato desnudo que defiende una Cataluña en la que nadie sea discriminado por hablar castellano, pero también una España que asuma con naturalidad que el catalán es patrimonio de todos. Albert Rivera está en las antípodas de todos los nacionalismos y muy cerca de los valores liberales y democráticos de la tercera España. Quizá haya llegado su hora.

Un candidato electoral que aparece desnudo en los carteles electorales. ¿Cuál es el mensaje?

El lema “solo nos importan las personas” prescindiendo de origen, lengua. Un partido que nace sin etiquetas, sin complejos, transparente: ¿qué mejor formula que el candidato se muestre sin tapujos?

La no discriminación por razón de la lengua es entonces una de vuestras principales banderas, ¿cómo se articula esta reivindicación en vuestro programa?

Nuestras propuestas se centran en acabar con la inmersión lingüística en las escuelas; acabar con el régimen sancionador por el no uso del catalán en los comercios, tanto en la rotulación como en el etiquetaje de los productos; y el fomento de la utilización de las dos lenguas oficiales por las Instituciones y Administraciones Públicas en Cataluña en sus actuaciones internas y en las relaciones entre ellas. Queremos trasladar la realidad bilingüe de la sociedad a las instituciones, los medios y las escuelas. Buscamos por encima de todo la excelencia. Queremos buenos maestros y buenos jueces, y no nos importa que hagan su labor en catalán o en castellano. Con esto no quiero decir que no defendamos el incentivo de aprender catalán para todo aquel que lo desee, pero lo que sí queremos es acabar con las fronteras lingüísticas en el ámbito laboral y empresarial.

Casi la mitad de los catalanes “pasan” de votar, los jóvenes “pasan” de la política y la partitocracia parece “pasar” de los ciudadanos, pero en lugar de un Le Pen o un Haider aparece un partido radicalmente democrático y progresista como Ciutadans.

Precisamente, nuestro discurso es totalmente antagónico al de Le Pen porque nosotros queremos hacer política desde la racionalidad. Los sentimientos deben quedar en el ámbito privado.

Albert Boadella que combatió el franquismo y el tardofranquismo ha afirmado que Cataluña está en una situación prefascista. ¿Es esta una afirmación exagerada?

Albert Boadella se caracteriza por exaltar los defectos de la realidad política. Lo cierto es que en Catalunya es difícil manifestar públicamente que eres catalán no nacionalista. ¿Qué sentido tiene defender a la libertad individual y tener que estar rodeado de policías por temor a ser agredido en los actos como ha pasado recientemente?

Eres licenciado (master) en Derecho y has cursado un Postgrado en derecho constitucional en la Universidad Autónoma de Barcelona. ¿La Constitución actual es un baluarte contra los nacionalismos o más bien el caballo de Troya que facilita las presiones nacionalistas?

La Constitución es el marco de convivencia de los ciudadanos libres e iguales.
Ahora bien, nuestro sistema electoral permite que los nacionalismos condicionen la vida política española produciéndose, legislatura tras legislatura, un “chantaje político”. Eso conlleva a que los partidos nacionales mayoritarios siempre pacten con los partidos nacionalistas por interés electoralista.

A la pregunta: ¿Se debe dar religión en los colegios públicos? Arcadi Espada contestaba, en estas mismas páginas de manera tajante, con un contundente “No. Las escuelas están para adquirir conocimientos”. ¿Compartes la opinión del principal promotor de Ciutadans?

Al igual que defendemos la neutralidad de los poderes públicos en cuestiones de identidad, también creemos en esa neutralidad en asuntos religiosos. España es constitucionalmente aconfesional y, por tanto, se deben conocer las religiones, pero no promover una fe concreta y única en las escuelas.

Un partido de centro-izquierda abierto a liberales-progresistas y socialdemócratas como Rosa Díez, pero asumiendo que en ocasiones las soluciones son lógicas y no ideológicas. ¿Es una buena definición de Ciutadans?

Sí, es una definición perfecta ya que eso es lo que somos. El sentido común debe estar por encima de debates ideológicos estériles.

Destacados miembros de Ciutadans como Verónica Puertollano o Roger Corcho han firmado el Manifiesto de Euston que reivindica una nueva izquierda no sometida al antiamericanismo pueril y partidaria del libre comercio frente al proteccionismo. ¿Te identificas con la llamada izquierda liberal de Euston?

Comparto muchas de sus fuentes porque la socialdemocracia y el liberalismo son compatibles. Nuestra constitución defiende a España como un estado social donde se respeta la libertad de mercado. Estas dos ideologías son las que asume Ciutadans en su ideario.

¿Será Ciutadans, y ya pensando en las elecciones generales, el tercer partido bisagra que no pudo consolidar Adolfo Suárez?

A nivel nacional aspiramos a convertirnos en ese partido bisagra; confiamos en tener más éxito que el partido de Adolfo Suárez ya que los ciudadanos españoles necesitan una alternativa a la gran distancia que mantienen el PP y PSOE en asuntos de Estado.