Por Julio Romero
PEQUEÑO PERO MATÓN
Esta expresión describiría sin duda el carácter
vivo e intrépido de Pablo Soto que, con sólo 22 años,
se está convirtiendo en un personaje enormemente popular dentro
y fuera de la red. Su mérito: haber creado Blubster (www.blubster.com),
un software de nueva generación expresamente concebido para el
intercambio de música por Internet. El programa de este desafiante
quijote va haciéndose cada vez más popular entre los millones
de internautas aficionados a compartir discotecas enteras por Internet;
y pone en jaque el modelo de negocio tradicional de las grandes multinacionales
de la música. El eco mediático que su genio y figura han
suscitado, y la buena valoración que recibe el programa por parte
de multitud de medios especializados, están a punto de hacer ingresar
a Pablo en la lista de grandes revolucionarios de la era musical en Internet.
De momento, su programa ya ha hecho historia al aparecer entre los más
descargados, y cuenta con muchas papeletas para convertirse en el software
español P2P más usado para el intercambio de música;
la primera vez que un programa made in spain lograría tamaña
proeza.
Después de noches enteras sin dormir, está a punto de sacar
la nueva versión. A pesar de la popularidad alcanzada, Blubster
no pasará a ser nunca de pago, según nos asegura..
¿Cuál es tu preparación?
Me considero 100% autodidacta. Dejé BUP y FP, y empecé
por lo privado la carrera aunque no es exactamente una carrera, en la
Escuela de Sistemas Informáticos. Pero cuando mi trabajo
comenzó a aumentar dejé de estudiar.
¿Pero tu orientación inicial cuál era?
Arquitectura de software.
Explica qué es eso para un profano.
Realizar análisis de los problemas y construir las soluciones
necesarias mediante el software.
¿Y lo que has hecho es construir un programa para el intercambio
de música?
Existen grandes grupos de gente con los mismos gustos musicales. Blubster
les ofrece un instrumento para compartir esa música. Mi programa
es como un vídeo-club; yo regalo un vídeo virgen, que el
usuario graba a su gusto.
¿Cómo funciona tecnológicamente?
Tecnológicamente es parecido a otros muchos, pero la diferencia
está en que es el primer sistema cuya red es totalmente autónoma
y descentralizada; aunque yo apagara mis servidores, la red seguiría
funcionando.
Tú facilitas el programa...
Exacto. Lo usan como si fuera un videocasete en blanco. Ésa
es precisamente la diferencia con los demás sistemas; no te conectas
a un servidor central y luego buscas a los usuarios, sino que lo realizas
de forma directa. Tú, cuando realizas una búsqueda, la distribuyes
automáticamente entre todos los usuarios conectados en ese momento.
¿Y si no están conectados los otros usuarios?
Siempre se accede a los que están conectados.
¿No existe, entonces, una base de datos?
No, ésa es precisamente la diferencia. Es un sistema vivo,
y ésta es una de sus principales ventajas.
¿Un modelo descentralizado?
Eso es. Descentralizado y autónomo. No depende de ningún
servidor central. Técnicamente está en cada usuario.
¿Qué número de visitantes tienes?
Están entrando a nuestra home page unos trescientos mil usuarios,
de los cuales veinticinco mil se lo bajan de media ese mismo día,
con un crecimiento del 30% mensual, constante, durante el año que
llevo.
¿Qué derechos tienes sobre el sistema?
Poseo derechos de autor, como cualquier persona que crea un programa
de software. Aunque puedo tener la total seguridad de que nadie me lo
va a copiar, sí puede ocurrir que otra persona invente un sistema
similar, incluso que funcione más rápido. Eso es algo que
no se puede controlar, aunque lo patentes.
¿Qué beneficios te reporta el programa?
Sobre todo publicidad. Ya tengo una enorme audiencia, similar a la
de cualquier emisora de radio. Mis costes, además, son mínimos.
Sólo me cuesta el ancho de banda contratado para que la gente se
pueda descargar el programa.
¿Y cómo ha sido el proceso de expansión?
Poco a poco. Internet es así. Primero la información
surge como un cotilleo que se va extendiendo, hasta que se entera un volumen
altísimo de personas.
¿Detrás de Blubster hay una asociación o una
entidad con ánimo de lucro?
Hay una empresa, una sociedad limitada, de la que yo soy accionista,
y donde están metidos muchos familiares y amigos.
¿Cómo surgió la idea?
Al cerrar Napster, primer servicio similar al mío, pensé
que ahí había una oportunidad de negocio, ya que la causa
del cierre fue una salvedad tecnológica que yo sabía que
se podía solucionar.
¿Y cómo ves el futuro de la música?
Imagino que cuando salió la gramola y el magnetófono,
y la gente podía escuchar la música sin tener que pagar
una entrada, habría un montón de promotores musicales que
se echarían las manos a la cabeza. Pero esos inventos supusieron
un avance increíble. Yo creo que a la larga las discográficas
tendrán que reconvertirse, digitalizarse. La música ya es
digital y lo que es digital no es controlable. Lo que quizá habría
que replantearse es si las discográficas son un eslabón
necesario en la nueva industria que nace.
¿Y los derechos de autor?
Me parece lógico que los músicos defiendan lo que les
beneficia; otra cosa es si las leyes están bien hechas o no. La
ley de derechos de autor, en la música, es para siempre, y eso
es excesivo. Y lo digo como músico, porque toco en un grupo de
rock classic llamado Los Nabarros.
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