Por Frank G. Rubio
"Un
perro blanco y ciego quiere morderme. Cuando está apunto de hacerlo
comienza a hablarme de moral." (sueño 70) "
Javier Esteban funda, en 1996, esta revista. Periodista y escritor,
ha colaborado en diversos medios como Ajoblanco, ABC Cultural, La Razón,
Diario 16 y El idiota. Actualmente conduce un programa de libros en Radio
Inter. Duermevela: diario de sueños, es su primer libro (editorial
Palmart), y puede encontrarse en librerías especializadas en poesía.
Arrabal lo prologa. El próximo día 11, a las 16 horas, se
presentará en la facultad de Psicología de la UAM.
¿Cómo surge la idea de escribir "Duermevela"?
¿Cuál fue tu disposición?
Duermevela es un libro de sueños. Un libro que responde a la naturaleza
poética involuntaria de los sueños, de la que hablaba Kant,
pero sobretodo responde a la necesidad de comunicar al prójimo
algunos de los sueños que he tenido a lo largo de los últimos
años, que he ido anotando al despertar o haciendo memoria y que
he recogido con un resultado quizá literario.
¿No está en línea con todos esos libros que interpretan
sueños?
Rotundamente, no. En el mercado editorial pueden encontrase varios libros
que explican los sueños, la mayoría de una simpleza degradante;
guías diccionario de sueños con ecuaciones simbólicas
tópicas como plátano es falo o caída de dientes igual
a inseguridad. Considero este libro, salvando la distancia, más
en línea con los de Quevedo, Arrabal, Cirlot; libros que cuentan
sueños. Con asimilación al surrealismo, lo pánico
y los cuentos sufíes.
Los oniromantes, el psicoanálisis dan las explicaciones a los
sueños, pero ¿qué son los sueños?
Soy escéptico respecto a las técnicas de interpretar los
sueños y muy crítico con la casta que las ejerce. Está
de moda usar cilicios invisibles. Los sueños son subconjuntos del
absurdo que a veces muestran maravillosas formas regulares, mensajes o
arquetipos. Con un pie fuera y otro dentro de eso que llamamos lógica,
pero siempre al borde del deseo. Paradójicamente, me gustaría
que este libro lo utilizaran los psicólogos en sus clases. Sería
muy feliz.
¿Hay alguna relación en tu obra con los "estados
alterados de conciencia", inducidos mediante sustancias psicoactivas?
Los sueños son estados alterados de conciencia involuntarios. El
estado en que nos coloca la LSD o la psilocibina o la Salvia Divinorum
es similar solo en parte al de ciertos sueños, y a veces al de
las pesadillas. Es como soñar despierto, como cuando éramos
niños, con demasiados riesgos y al precio altísimo de tener
que subir con ascensor niveles de conciencia que son tesoros, como diría
Jodorowsky. He conocido estas experiencias, que recogen tres relatos.
El resto son sueños puros, aunque estas experiencias trasforman
también los sueños.
La sucesión de "estados de realidad" que se da cada
uno de los sueños de tu libro, tiene, en apariencia, mucho que
ver con la Alquimia...
Algunos sueños parecen ejercicios y transformaciones de la
personalidad, en este caso de quién sueña. La alquimia ha
construido mil metáforas y mil secretos para explicar cambios de
estado, que los sueños nos muestran con humor y por capricho. Creo
que la alquimia tiene una relación directa con las técnicas
de alteración de la conciencia, incluidos los elixires. Lo demás
en la alquimia es magia Borrás.
"Bien y Mal", "Sueño y Realidad", conceptos
que oponemos los occidentales son muchas veces causa de confusión
e incertidumbre ¿Cómo se ve esta cuestión desde "Duermevela"?
En plena confusión, pero abriéndose paso desde el fondo
del mar. El mito calderoniano de que la vida es sueño resulta muy
actual gracias a toda una serie de películas como Matrix; Este
mito cuestiona, para empezar, la propia realidad. Es virtualidad antes
de la Era cuántica. Para Calderón, la vida, evidentemente,
es sueño...pero el sueño tampoco es necesariamente la vida
real porque la realidad es relativa. Calderón llega a la realidad
virtual a través de la Teología.
En cuanto al bien y el mal, son publicidad a contrastar en el alma de
cada uno.
El nomadeo inevitable de la vida urbana o la estupefacción cuasi
mineral en la que incurrimos en nuestros rituales cotidianos, esta especie
de "pesadilla de rol", intensamente compartida y contumaz. ¿Hay
en "Duermevela" referencias a nuestra postración, a nuestra
ceguera?
En Duermevela la conspiranoia está presente. Ahora bien, no es
una obra ideológica en absoluto. Predomina la sencillez, lo ingenuo,
la sorpresa y la broma cósmica. La sospecha y el miedo de vivir
en un universo dirigido por alguien - la conspiranoia- surge de la reacción
de la inteligencia contra el destino, y de poner barba blanca (disfraz
de monoteo u otro personalizado) al mismo. La conspiranoia política
es caza menor, pero también un aviso de que como dices tú,
vamos por mal camino. La enfermedad de nuestra Civilización parece
terminal. Vivimos en un apocalípsis a plazos que pagamos todos
los días.
¿Despertaremos?
Caro amigo, no dudes ni un segundo de que la muerte será el momento
más orgiástico de nuestras vidas.
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