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FUERA DE LA LEY
De entre todos los sucesos que puede analizar un conspiranoico, el incumplimiento de determinadas leyes de la Física o similares en entornos de conspiración máxima puede ser apasionante, cuando menos.
Y es que, demasiado a menudo, últimamente parece que Todo conspirara para introducir en hechos ya curiosos en apariencia, equilibrios imposibles (numerológicos, físicos...) que arrojan las Leyes Universales por el retrete.
El 11-S nos dejó a un policía que encontraba intacto el pasaporte de Mohamed Atta entre los restos pulverizados de las Torres Gemelas, cuando en teoría y según dictan todas las Leyes, desde las de Murphy hasta las de la Física Cuántica, deflagró junto con el resto del avión y parte del edificio, Mohamed incluido.
El mismo día, en el Pentágono y violando toda Ley –la del sentido común también- un avión se volatilizaba sin dejar rastro y apenas agujero. La verdad es que sí dejó algo: una chapa y una pieza que curiosamente no pertenecían al avión siniestrado. También dejó restos de ADN que sirvieron para reconocer a las víctimas, a pesar de que a la temperatura en que se supone se volatiliza un avión hace imposible que quede resto humano válido para cualquier análisis.
Aquí, en España, unos tipos caminaban tranquilamente por el pebetero encendido en el que se convirtió el Windsor mientras que los “técnicos” aseguraban que la temperatura era insoportable, los bomberos se atufaban y el peligro de derrumbe era inminente.
Y es que, creer en la hipótesis de una Conspiración Universal y trascendente está muy bien, ya que darse cuenta de que la información que nos llega está manipulada de principio a fin y además es apoyada por gente de bata blanca -o uniforme bomberil-, estudios racionales y sueldo de multinacional, es condenadamente triste. Y es que en el fondo, muy en el fondo, los conspiranoicos somos unos románticos.
ILUMINANDO A LOS ILLUMINATI
(Illuminati, de Paul H. Koch, ed. Planeta, Barcelona 2004)
Por Frank G. Rubio Este libro subtitulado: “Los secretos de la secta más temida por la Iglesia Católica”, es uno más en la avalancha que, desde la ficción o el ensayo, llenan las librerías con el objetivo de “desvelar” los secretos de los artífices del Nuevo Orden Mundial. El libro, cuyo punto de partida doctrinal es obviamente una concepción maniquea y sesgada del universo: “Tradición vs. contra-Tradición”, consiste en una acumulación, cronológicamente estructurada, de datos y anécdotas (muchas de ellas bizarras) sobre las más variadas conspiraciones. Por sus apretadas páginas veremos desfilar a Adam Weishaupt, los jesuitas, Aleister Crowley, los pérfidos Rotschild, Rasputín o Juan Pablo II, entre otros. La Revolución Francesa, la Rusa, el Hitlerismo, el 11-S, la creación de la Reserva Federal estadounidense, entre otros acontecimientos, encuentran cumplida acogida entre sus páginas. La posible militancia “Illuminati” del incombustible JP2, el golpe de estado abortado por el general Smedley Butler en los años treinta en USA, los secretos atroces del nuevo billete de veinte dólares o las inquietantes correspondencias simbólicas entre los casos de Lincoln y Kennedy, son algunos de los platos fuertes que el lector puede encontrar en el libro. Un libro muy divertido, si se sabe leer con criterio y un sano escepticismo.
CARACOLES, CARACOLES
Muchos conspiranoicos –y los que no lo son- reclaman el derecho a saber qué sucede realmente en los viajes espaciales. El que, por ejemplo, la NASA esté controlada y presupuestada por el Departamento de Defensa norteamericano no ayuda a despejar las numerosas incógnitas, como tampoco lo hace la inexistencia de un organismo internacional neutral que tenga conocimiento de esas investigaciones espaciales destinadas a “un mejor mañana”. Por otro lado, solo conoceremos determinadas misiones espaciales a través de los medios de comunicación si en ellas sucede algo curioso.
A comienzos de Marzo, y desde Baikonur, la nave de abastecimiento rusa “Progress” (en inglés, curiosamente) fue lanzada con el fin de llevar alimentos y provisiones a la Estación Espacial Internacional. La “noticia” es que junto a la tripulación viajaban 50 caracoles. El teletipo (Agencia AFP) informaba que se iban a realizar con ellos experimentos “sobre los efectos de la ingravidez”, cuando todo el mundo sabe que esos efectos pueden ser recreados en la Tierra y de forma menos costosa. Una vez más nos quedamos sin saber qué sucede sobre nuestras cabezas.
Enlaces
http://story.news.yahoo.com/news?tmpl=story&cid=1530&ncid=731&e=2&u=/afp/20050303/wl_asia_afp/chinausrights
Lo que los chinos piensan de los americanos
http://www.nogw.com/illuminati.html
Todo sobre los Illuminati. Divertidísimo.
http://www.clubmadrid.org/cmadrid/index.php?id=1
El Club de Madrid. Para reflexionar.
www.pentagonstrike.co.uk/pentagon_sp.htm
Estupenda recreación del asunto del Pentágono. Imprescindible.