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FERNANDO ARRABAL, POR LA GRACIA
DE DIOS
Por Javier Esteban
P: ¿Es
Dios un ludópata?
R: Se es ateo ¡por sorteo! Como me ha tocado
vivir aquí y ahora observo que, hoy, para mi gremio, Dios existe aún menos que Pinocho.
Los más juiciosos bromean y argumentan que el Supremo Hacedor creó al hombre entre dos
partidas de ajedrez. Con una jaqueca tremenda. En cuanto a la vida
suponen que la ha
programado un delfín en su ordenador cubierto de ceniza.
Personalmente rezo todas las mañanas. Borges en
Tokyo me confesó que él (tan agnóstico como yo, ¡pobre de mí!) también lo hacía
porque
se lo prometí a mi madre.
Rezo con la esperanza de recuperar la fe que tuve a los diez y ocho años cuando, a punto
de entrar en la Compañía de Jesús, una mañana se me apareció (o creí que se me
apareció) la Virgen.
(Y mientras tanto, y a lo suyo, el creyente
astigmático sodomiza en Ibiza a la miope atea para intercambiar puntos de vista, a lo
bestia.)
P: ¿Cuál
sería su definición de inmortalidad?
R: Futuro en busca de porvenir.
P: ¿Daría
Ud. permiso para ser clonado en vida?
R: Antes del parto, después del parto, vivo o
muerto, feto o cadáver se hace se hará o se hizo de mi cuerpo lo que está mandado que
se haga: me vacuno cuando me lo exigen, lleno declaraciones cuando me lo piden y solicito
documentos cuando me lo ordenan. No atravieso frontera alguna, ni llamo por teléfono una
sola vez, ni compro un chupete, sin que quede en registros oficiales, segundo por segundo.
P: Esgrima
por cortesía un argumento no teológico ni humanista contra la clonación
R: El físico termodinámico hostil a la
investigación de hoy diría: Es el resultado
de una ciencia, como la mecánica cuántica, que viola la lógica.
P: ¿Qué
obra nos recomienda para conocer el origen del Universo?
R: Si el orgasmo se asemejara a la descripción
que de él se da en ciertas novelas y ensayos de hoy, creo que recordaría al big-bang original.
P: ¿Cree
Ud. que la inteligencia artificial podría desarrollar la conciencia y la voluntad de
poder?
R: ¡Ojalá! Que los sometidos se rebelen al fin.
P: ¿Cree
Ud. que la inteligencia artificial podría desarrollar la fe, la esperanza y la caridad?
R: La
fuerza bruta de la memoria vence sistemáticamente a la inteligencia artificial
porque el
ordenador no cree ni en Jehova ni en Cristo ni en Mahoma. Pero en presencia de tanta
miseria espiritual las tres virtudes teologales ¿se nutren de fervor incluso en la
pantalla?
P: La
Utopía ¿está superada definitivamente?
R: Es uno de los monstruos más repugnantes y
sanguinarios de siempre. Los griegos la llamaron quimera:
era un pajarraco de mal agüero con pico de harpía y cola de víbora. Tras el paso (hoy
como ayer) de este bicharraco solo queda miseria y campos de concentración.
(Para vivir a costa de los demás un simpático
demagogo ha inventado una fabulosa utopía destinada a liberar a pobres probos y a parados
pelados. Para poder verlos desde su lujosa mansión (donde vive rodeado de secretarias
desnudas) sus ayos y lacayos le han confeccionado un teleobjetivo de larguísima
distancia).
P:
¿Preferiría Ud. jugar su última partida de ajedrez con el artefacto más desarrollado o
con un semidiós?
R: No me gusta quedarme a medias. Preferiría
jugar con Dios ¡y ganarle! Para no llegar a este extremo irreverente Steinitz, campeón
del mundo de 1886 a 1894, cuando jugaba contra El (en las aceras de Nueva York) le
regalaba, por devoción, un caballo. Fischer, el campeón de hoy (desde el 1º de
septiembre de 1972) reconoció que conseguiría hacer tablas con el Supremo Hacedor
únicamente si tuviera la ventaja de jugar con blancas.
P: ¿Qué
opina de la pareja Picasso Dalí?
R: Picasso, con razón, es el patrón cultural de
España, como un Santiago bis. En la batalla de Clavijo el apóstol mostró su eficacia,
en el seno del ejército cristiano, como el pintor mostró su disciplina durante los años
del estalinismo. Gracias a su estricta militancia (al totalitario partido que controlaba
en ese momento el arte) protegió su portentosa obra artística.
Dalí, por el contrario, se negó a enrolarse en
aquella máquina implacable. Por ello sus vetadores le han calumniado y negado. A Dalí le
interesaron las hipótesis científicas audaces y las especulaciones filosóficas
sorprendentes más que la protección de su obra artística.
(¿Por qué el servilismo voluntario suscita tal
plaga de plagios?).
P: ¿Con
quién preferiría Ud. naufragar en una isla?
R: Con un ser de la inteligencia de la matemática
Sophie Germain o de Sócrates, con la bondad de Buda o de Catalina de Siena y el encanto
de Confucio o de la jovencísima Hildegard.
P: ¿Hay en
estos momentos algún movimiento universal en las artes?
R: El de siempre: el que impone su orden
conformista y diaboliza a rebeldes e insumisos.
(Me gustaría conocer la última previsión que
escribirá el científico racional el día anterior al fin del mundo).
P:
Háblenos del Movimiento Pánico
R: En 1963 Jodorowsky, Topor y yo, tras tres años
de asistencia casi diaria al grupo surrealista, creamos el pánico.
El pánico
es la crítica de la razón pura, es la pan-dilla sin leyes y sin mando (cualquiera se
puede decir miembro del grupo e incluso fundador de él), es la explosión de pan (todo), es el respeto irrespetuoso
al dios Pan, es el himno al talento
loco, es el antimovimiento, es el rechazo a la
seriedad, es el canto a la fatal ambigüedad, es la voluntad de aportar
nociones que se creían despreciables al mundo de lo grave zapando al mismo
tiempo los valores establecidos, es el arte de vivir (que tiene en cuenta la confusión y
el azar), es el principio de indeterminación con la memoria por medio
y todo lo contrario.
P: ¿Conoce
Ud. el teatro alternativo actual en España?
Lo leo como la obra alterativa de mis alter ego.
Es el teatro de los herederos de Cervantes y de Valle-Inclán. Estoy convencido de que,
contrariamente a ellos, se representarán sus obras. Y que van a alterar el orden cultural
(¡que tan bien saben alternar!).
P:
¿Cuándo estrenará su próxima obra en España?
R: (Tras reir feliz, Arrabal responde) Como
decíamos ayer
¡inminentemente!
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