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Entrevista a Manuel García Viñó

 

ENTREVISTAS

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Las editoriales eligen al escritor más inculto, y lo convierten en éxito

 

Por Javier Esteban

 

La Fiera Literaria es fruto de la sociedad civil. Una soterrada labor de años que ahora sale a la luz pública gracias a la inclusión, todos los martes, de parte de la misma en el diario La Razón, bajo el título de El cubil de la Fiera. Meses atrás, Fernando Sánchez-Dragó les dio a conocer en la televisión. Fue una batalla simpar con los críticos oficiales.

La Fiera tiene todavía rostros desconocidos, nombres secretos, y muchísima inteligencia y humor; además de un conocimiento literario que es ya un fenómeno mediático y, quizá, el acontecimiento literario más importante de los últimos veinte años en España.

Hablamos con uno de sus promotores, Manuel García Viñó, creador de la llamada "novela metafísica". Viñó tiene ya ochenta novelas publicadas –algunas consideradas entre las mejores de su género-; sobre su obra particular haremos una próxima entrevista.

 

Generación XXI.- ¿Cómo comienza a editarse la Fiera Literaria?

Manuel García Viñó.- Ese es un tema que está todavía bajo sumario; en la revista hay gente muy importante, la mayoría joven, que tardará algún tiempo en dar su nombre. Pero el inicio se encuentra en los años 60, cuando tuve la idea de hacer una revista que entonces pensé llamar El Criticón cuya base revolucionaria fuera decir, simplemente, la verdad, y no casarse con nadie. Esto, que parece una tontería, es la base del éxito actual de La Fiera Literaria. La honestidad y el rigor crítico y, sobre todo, no venderse a la publicidad. Otra idea que tuve -junto con Lucía Tirado, Mari Cruz Dominó, Isidoro Merino, Manuel Asensio y otros-, fue hacer un Centro de Documentación de la Novela Española en el que se tratara de reunir toda la novela española del Siglo XX, junto con un expediente para cada autor y, a partir de ahí, promover estudios, investigaciones, etc.

Después, desde el propio Centro, surgió la idea de hacer un Taller de Literatura junto con Juan Ignacio Ferrerás, que tiene un conocimiento extraordinario de la novela española del XIX y XX, una filósofa, Victoria Sendó y un comunicólogo, Juan Francisco Llerena.

 

GXXI.- A los que escribís en la Fiera Literaria se os hace la crítica de que sois unos escritores frustrados, críticos de lo imposible, y que estáis destruyendo todo lo que existe en el panorama cultural español.

MGV.- ¡Es tan fácil destruir lo que hay...! Nosotros pensamos que la principal misión de una editorial no es ganar dinero, sino descubrir a un gran escritor. En la actualidad, editoriales como Alfaguara, Anagrama y otras, lo hacen al revés. ¿Que escribe un libro Sara Montiel y que se lo hace un negro?; eso da igual. Es lo que le decimos a Polanco: sí, está bien ganar dinero; pero si lo puedes hacer con obras dignas, ¿por qué lo hace usted con basura?

¿Que dicen que yo tengo resentimiento? Pues vale, lo puedo admitir, me da igual, es humano; pero lo que me increpa es ver ensalzar la idiotez. Que se publique a autores como Almudena Grandes o Javier Marías afirmando que son los grandes escritores españoles del momento es algo incomprensible.

 

GXXI.- Vosotros afirmáis que hay unas oligarquías editoriales que están conformando una dictadura cultural. ¿No existe, por tanto, la opinión pública?

MGV.- La opinión pública española está muy manipulada y, además, es bastante inculta. Debe existir un mecanismo psicológico que provoca en la mayoría de la gente la idea de que lo que se anuncia es bueno. Por eso, el primer cuaderno de crítica que sacamos sobre Todas las almas de Javier Marías -novela que desmenuzamos con rigor-, provocó el total desconcierto. Lo mismo que afirmar que Cela y Umbral se expresan como impotentes.

Nosotros somos radicales; ya está bien de tanto casticismo, de tanta valoración de lo local, hay que defender la universalidad. Reto a que alguien me saque una sola frase de toda la obra de Cela que considere digna de ofrecer a sus hijos para que mediten sobre ella o la conviertan en guía de su vida. Desde La Fiera se le ha dicho tantas veces a Cela que es un analfabeto, que se ha sentido obligado a citar constantemente, por ejemplo, a Pascal o a Sartre, para desmentirlo.

 

GXXI.- ¿Cómo ha sido el contacto con "La Razón"?

MGV.- Nosotros estábamos en la clandestinidad cuando Luis María Anson nos reconoció que La Fiera estaba realizando una labor de higiene impresionante. Fue el propio director de La Razón quien nos sugirió algún tipo de colaboración. Desde un primer momento, el entendimiento fue muy bueno, porque Anson quiso potenciar nuestra revista.

 

GXXI.- Entonces empezaron las presiones...

MGV.- Las presiones existen desde mucho antes; pero ahora proceden, sobre todo, de profesores, académicos y escritores que se han sentido maltratados.

 

GXXI.- Uno de vuestros principales motivos de crítica son los creadores de opinión, los columnistas.

MGV.- Sí, los columnistas moralistas... Rosa Montero, por ejemplo, escribe a un nivel que calificamos de chato. O un Vázquez Montalbán que, con lo que ha sido, está ahora cómodamente instalado en el establishment, aceptando el chanchullo del Premio Planeta y ganando muchísimo dinero; o un Manuel Vicent que, por un lado moraliza y, por otro, se aviene a aceptar el Premio Alfaguara. Eso es hipocresía; la hipocresía de estarse enriqueciéndose asentados en el sistema e ir, al mismo tiempo, de rebeldes. Situaciones de este tipo son las que denuncia La Fiera.

Nosotros también creemos que la fama es ahora un producto de marketing porque ésta se crea con antelación al autor y, por lo tanto, a la obra. Las editoriales eligen al escritor más inculto, y lo convierten en éxito. Particularmente, eso es lo que no puedo perdonar a Polanco. De esa forma, él ha erigido a Javier Marías, a Almudena Grandes y a muchos otros; también tiene de crítico estrella en El País a Posadas, un inepto.

En cambio, los buenos escritores no son admitidos. Por esta razón, una de nuestras ideas es crear una colección de buenos novelistas que no pueden publicar en las grandes editoriales. Se sacaría un promedio de seis obras al año; primero, porque no se encontrarían más libros dignos de ello y, segundo, porque las presiones van a ser enormes.

 

GXXI.- ¿Tal y como ocurrió con el ensayo sobre la obra de Gala que escribió Manuel Asensio?

MGV.- Exactamente. Espasa Calpe estaba muy interesado en venderla, pero Antonio Gala que debía presentar un libro suyo en el local de la Gran Vía, al ver la obra de Asensio -él, Gala, ¡gran defensor de la libertad!-, dijo que si aquel libro continuaba distribuyéndose, rompía su contrato con Espasa Calpe.

 

GXXI.- ¿Tú crees que si hay algo prefabricado es la generación de jóvenes escritores?

MGV.- Nombres como Prada, Lucía Etxebarría, y otros, son montajes auténticos; aunque, esta chica me han dicho que escribe muy bien y que de tonta no tiene un pelo; sin embargo, se presta como los demás al juego existente. Los jóvenes escritores quieren ser famosos y ricos, pero ninguno se preocupa de escribir buenas obras. Ese es la gran pena.

 

Destacados:

. El éxito de La Fiera Literaria radica en la honestidad, el rigor crítico y, sobre todo, no venderse a la publicidad

. La opinión pública española está muy manipulada y, además, es bastante inculta

. Los jóvenes escritores quieren ser famosos y ricos, pero ninguno se preocupa de escribir buenas obras