El alto coste de la vivienda tiene múltiples y lamentables consecuencias. Desde que pasó de ser un valor de uso a un valor de cambio, la vivienda se ha convertido en un privilegio, en lugar de en un derecho; también ha pasado de ser una necesidad básica, a ser un medio para la alienación y una manera sutil de explotación (los altos precios llevan al sobretrabajo)...
España tiene la tendencia más alta, con un 82% de la población decantándose por la compra de vivienda; pero el alquiler no es más asequible. Esto da lugar a paradojas que el sistema alienta: los jóvenes ya firman hipotecas a cincuenta años (aunque con las continuas subidas del Euribor, los padres se tienen que poner de cotitulares en los contratos) esclavizándose en empleos inestables con bajos salarios; además gastan en ello sus mejores energías en lugar de emplearlas en luchas más honrosas.
Desde el momento que firmas una hipoteca, el poder te aferra de por vida. Si optas por el alquiler, prepara un mínimo de setecientos euros al mes o búscate compañías afines para compartir piso. La vivienda, ese derecho primario recogido en la Constitución, se ha convertido con el abuso de Ayuntamientos y Comunidades Autónomas, bancos, constructores, promotores, políticos y especuladores varios –algunos millonarios, otros pequeños inversores-, en ese oscuro objeto de deseo.
Los tipos de interés no paran de subir, pero el mercado continúa con su imparable demanda. De hecho, hoy en día se ha alcanzado el mayor porcentaje histórico del salario que se destina para la compra de vivienda. Conclusiones de un Estudio realizado para las Cajas de Ahorro: “La inflexibilidad del modelo de vivienda en España hace que para los jóvenes el alquiler resulte un 3,6% más caro que la compra, lo que retrasa la edad de emancipación. El 90% de los jóvenes se decanta por la compra porque España es un país de propiedad”.
Según la ministra Trujillo y su sarta de medidas propagandísticas, el Plan de Vivienda 2005-2008 establece ayudas para facilitar al menor de 35 años el acceso a la vivienda, tanto para el alquiler como para la hipoteca. Desde la Administración, se ha lanzado www.kelifinder.com, que pretende ser un centro de información sobre promoción de viviendas baratas para la juventud.
La autonomía municipal proclamada por la Constitución y reforzada por una sentencia del Tribunal Constitucional, es la principal causa del derrumbe del derecho urbanístico estatal y, por consiguiente, de la situación que estamos padeciendo. El Parlamento Europeo ha sido claro: acusa a los Ayuntamientos de utilizar métodos de expropiación leoninos, de subordinar el interés público a los intereses especulativos, además de provocar un impacto desastroso en el Medio Ambiente y en la ecología. Y eso sin hablar, de la corrupción, práctica común entre alcaldes, concejales y demás ralea.
No vas a tener una casa en la puta vida
Desde hace meses, los jóvenes han relanzado la lucha por lograr una vivienda digna y asequible. “No vas a tener una casa en la puta vida”: es el slogan principal presente en camisetas, pancartas, pegatinas y hasta bocadillos de comics. El impulso principal de este movimiento espontáneo, que ha sido convocado por SMS y por Internet, es promover medidas para que la situación cambie y algo tan básico y esencial como la vivienda, pase a ser lo que siempre ha sido: un derecho incuestionable de todos los ciudadanos. Ya ha habido un par de convocatorias importantes, una el 30 de septiembre en Barcelona y la otra el 28 de octubre en Madrid, y ya se están promoviendo nuevas manifestaciones.
La Plataforma por una Vivienda Digna (www.vdevivienda.net) se define por una comunidad independiente de cualquier partido, organización o medio de comunicación, su funcionamiento es horizontal, transparente y democrático y su fin servir de canal organizativo de las manifestaciones populares sobre el problema de la vivienda.
En Barcelona, una ciudad en donde los precios de la vivienda suben de forma constante y veloz y en donde, al mismo tiempo, continúa aumentando el número de pisos vacíos, surgió BCNviu, contra la violencia inmobiliaria y urbanística, que elaboró una Carta (contenido completo en www.sindominio.net/violenciaurbanistica/ y más información en //mobbingbcn.blogspot.com) en la que exigen a la Generalitat y al Ayuntamiento la limitación del precios de los alquileres y de la compra de pisos, de modo que no se tenga que pagar más del 30% de la renta; la reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), en concreto, la derogación del artículo 9º del Decreto Boyer que establece la supresión de la prórroga forzosa, así como un máximo de cinco años de vigencia de los contratos; la penalización de los inmuebles vacíos, sin utilizar o abandonados (mediante el aumento del IBI, la amenaza de expropiación o la cesión forzosa); la despenalización de la ocupación de inmuebles abandonados; y la prohibición de venta de suelo público.
También están las iniciativas privadas, como la que ha creado Rafael Alcántara, en respuesta a la web oficial: www.antifinder.com, con el objetivo de juntar a gente que quiera comprar un piso a un precio razonable. La página trata también de poner en contacto a inmobiliarias que tienen pisos a precios que puedan atraer a los jóvenes.
OKUPAS
A partir de la reforma del Código Penal, la usurpación temporal del uso de edificios abandonados ha pasado a ser delito, con el apoyo de todos los partidos parlamentarios (incluida IU). La nueva represión avalada por jueces, especuladores y políticos ha decidido acabar con el movimiento Okupa que cuestiona el sacrosanto derecho a la propiedad privada. Desde www.punksunidos.com.ar/okupa se manifiesta: “¿Qué se puede pedir a los jóvenes de este siglo XXI bombardeados por la violencia?, ¿que sufren el paro, la exclusión, sin vivienda, sin futuro y sin esperanza? La democracia y la Constitución están vacías de contenido porque lo que rige es la ley del mercado. Todos los valores han sido laminados por el sistema capitalista: todo es cuestión de dinero, y los desposeídos, los nuevos proletarios, los que pululamos por las angostas sendas de la economía sumergida, del trabajo temporal, no encontramos otro sentido a nuestra existencia que no sea el rechazo, la rebeldía y la desobediencia”.
Los Okupas denuncian, además, la terciarización de los centros urbanos convertidos en espacios para organismos públicos, oficinas, gran comercio y cultura estándar que obliga, por los altos precios, a la exclusión social de las clases sin capital.
Si no eres propietario, no existes
Si hubiera alquileres a precios módicos, muchos jóvenes –y adultos- abandonarían el deseo de comprar. Así se podría dedicar más tiempo a cuestiones de mayor valor y alcance. Escuchar declaraciones del tipo “si no eres propietarios, no existes”, deberían dar qué pensar.
Mientras tanto, se sigue insistiendo en que el principal retraso en la emancipación de los jóvenes (junto con la precariedad en el empleo: la otra cara de la misma moneda) es la carestía de la vivienda. Según el Informe elaborado por el Consejo Económico y Social (CES) en el espacio de veinte años, la edad media de emancipación se ha elevado en diez años.
Madrid es la Comunidad Autónoma donde los jóvenes tienen que destinar un mayor porcentaje de sus recursos para la compra de la vivienda, concretamente el 76,6%, seguida del País Vasco, con un 75%, las Islas Baleares, con un 72,7% y Cataluña y Canarias, donde los jóvenes destinan el 64,5% de su sueldo. A esto hay que añadir que el 50% de los desempleados sean jóvenes y que el 60% de los jóvenes tengan contratos temporales.
Con los datos del Banco de España que afirma que, como promedio, el precio del suelo representa el 50% del precio de una vivienda, Zapatero, a ocho meses para las elecciones municipales y autonómicas, pide (¿a quién?, ¿a la providencia?) mayores reservas de suelo para vivienda pública, y anuncia 10.000 viviendas en alquiler para jóvenes universitarios, con el concurso de las Comunidades Autónomas que quieran asumir este compromiso (¿?).
Entretanto nadie osa tocar la dictadura del ladrillo (la construcción y el turismo sustentan la economía española) y el acceso a la vivienda se ha convertido para la mayoría de los jóvenes –y adultos- de este país en un auténtico vía crucis.