PORNO ERES, Y EN PORNO TE CONVERTIRÁS

 

© por Antonio Dyaz

Si pudiéramos visionar en una cinta de vídeo, debidamente filmada y editada, el encuentro sexual que tuvieron nuestros padres 9 meses antes de que naciéramos… ¿No estaríamos viendo una película porno?
A buen seguro hay pocas palabras que atraigan más la atención en la portada de una revista que “Porno” o “Sexo” (aunque esta última ha sufrido ya un considerable desgaste). El principal cometido de este artículo es defender una industria y una actitud ante la vida que no tienen ninguna conexión con el MAL, como pretende hacernos creer la Iglesia (cualquier iglesia) y sus poderes fácticos asociados.

“Sexo y violencia ¿puede alguien explicarme qué tiene que ver lo uno con lo otro? Es como si se hubiera inventado una nueva palabra: sexoyviolencia. Y eso hace hervir mi pacífica sangre escandinava”.
Berth Milton
Presidente de PRIVATE

Seamos ateos o no, todos estamos afectados por esta cruzada anti genital que los estamentos religiosos emprendieron hace siglos. Ya es hora de pararles los pies.

Lo que ayer era pornografía hoy son dibujos animados para niños, porque la frontera que separa lo pornográfico del resto de materiales es una línea cada vez menos nítida. Si se etiqueta como “Arte” podemos encontrar primeros planos de glandes en blanco y negro o de vaginas onduladas en una exposición. Personas respetables observarán las fotografías que cuelgan de las paredes de la galería, y comentarán las influencias del fotógrafo, mientras degustan un canapé de diseño. Pero si ven esa misma imagen en la televisión, delante de sus hijos, pedirán explicaciones al Defensor del Espectador.

Hugh Hefner, para quien posara Marilyn Monroe en 1953 inaugurando la era Playboy, es criticado y envidiado a partes iguales. Pero nadie impide a una mujer tener siete culturistas operados a su alrededor en su mansión de Beverly Hills. Y hay decenas de miles de rubias que sueñan con ayudar al bueno de Hugh a quitarse el albornoz. ¿Quiénes somos para criticar comportamientos privados que tienen lugar de forma voluntaria y placentera?

“No todo el porno es maravilloso, pero sí lo es la libertad de hacerlo”
Annie Sprinkle

Ex - actriz productora y directora

Porno y Educación

En el libro del recordatorio de “Mi Primera Comunión” yo tenía pegadas con celofán fotografías de Fedra Llorente, Silvia Tortosa y de otras muchas mujeres desnudas cuyo nombre nunca supe. Aquel maridaje entre cruces doradas, cartulina porosa color hueso y el satén de las páginas del LIB (pionera en el erotismo cañí) conformó mi particular santuario de muslos y labios. El cadáver del caudillo aún estaba tibio, circulaba la peseta, y “Binladén” podía ser un medicamento contra la aerofagia.

De algún modo, el respeto hacia otras inclinaciones sexuales se inicia a temprana edad al husmear toda clase de revistas y vídeos (y webs), cuando uno se da cuenta de que el abanico es amplio, los cuerpos infinitos y nuestra curiosidad inabarcable. De la sorpresa a la excitación hay un paso. Ya que la educación sexual que ofrecen los padres a los hijos normalmente es miserable, el porno a veces ayuda a completar las lagunas que nos produce la cobardía y torpeza de nuestros progenitores.

“La mente humana tiende a enterrar sus experiencias mientras forja sus creencias”
Peter Lawrence
Genetista de la Royal Society

Shere Hite, la prestigiosa sexóloga de larga melena rubia que se infiltró en los principales suplementos dominicales de la prensa española hace un par de años, sostiene opiniones acerca de la pornografía que revelan un enorme desconocimiento de la sociedad y un gran número de traumas y complejos que su educación religiosa no le ha permitido superar. Ha llegado a escribir que la pornografía “puede hacer que haya asesinatos de mujeres y raptos de niñas” (sic), lo que lleva a preguntarme qué clase de pornografía conoce Mss. Hite, y si no debería denunciarla a las autoridades.

Porno y Feminismo

El discurso acerca de la mujer objeto es un argumento trasnochado y venenoso. En primer lugar, si hay algún cuerpo que se trata como un objeto en la pornografía, ése es el masculino, a quien a veces no se pone ni cara, sólo atributos. Y en segundo lugar: ¿hay algo malo en ser un objeto de vez en cuando? A mí no me importaría serlo más a menudo.

Todas esas feministas con tanto tiempo libre y tantos problemas de autoestima, que se apresuran a denunciar cualquier campaña publicitaria con un pezón de más, o que se escandalizan por las portadas de las revistas, deberían fijarse en otras cosas que sí agreden al género femenino, y que las tienen ante sus narices. Sólo pondré un ejemplo (ver imagen adjunta).
“Sueño con ser mi propio jefe.” ¿Qué les parece? Es una chica ¿no? Y el castellano tiene una palabra para ser jefe y mujer: JEFA. ¿Cuál es su sueño, en realidad? ¿Un cambio de sexo? Y el anuncio, enmarcado en una campaña de la Comunidad de Madrid, se difundió a través de todos los medios. A mí me parece vergonzoso, y muy dañino para todas las mujeres. No el porno.

“Ver porno no es malo. Tampoco es necesario. Solamente está ahí. O lo ves o no lo ves. O buscas tu escena o no te masturbas. Ahora bien, si no eres sincero con tus actos, después no seas hipócrita diciendo que el porno no te pone, y que por eso no lo ves nunca
Sandra Uve
Artista gráfica y directora de cine porno

El porno sólo es industria en EEUU, y está localizada en un 95% en el Valle de San Fernando, junto al área metropolitana de Los Ángeles. Ahí están todos los estudios, todas las estrellas, toda la maquinaria que maneja este tinglado. A menudo las actrices proceden de un sueño roto en la vecina Hollywood, pero a veces sucede al contrario, actrices porno que se reciclan y hacen cine convencional. El caso de Elizabeth Berkley es el más conocido. Actriz de producciones hardcore, fue reclutada por Paul Verhoeven para protagonizar Showgirls (1995), y la teleserie de adolescentes Salvados por la campana. Aparte de alguna película independiente más, Hollywood le ha cerrado las puertas. Y es una gran actriz.

Porno y Salud

Las publicaciones gráficas para adultos de los 50`s, que son recopiladas hoy en libros de diseño por Taschen, nos permiten asomarnos a ese onanismo inocente de aquellos años. Imaginamos marineros en su camarote, en algún lugar del Pacífico con la VI Flota, escribiendo a su novia y mirando dibujos de pin-ups con tallas imposibles (el “velvet power” aún no se había apoderado de la moda femenina, y no había corrompido el canon de belleza).

Porque la belleza está en las revistas eróticas y pornográficas, no en las pasarelas. Ningún hombre en su sano juicio prefiere una top-model a una actriz porno, y no estoy hablando de determinadas actrices ultrasiliconadas. Curiosamente, los actores porno sí coinciden, desde un punto de vista antropométrico y de sex appeal, con los modelos… Y que conste que la mayoría de las modelos se han sometido a más intervenciones quirúrgicas que las actrices de cine X… Aunque ustedes no lo crean.

Es muy interesante hojear viejas revistas pornográficas, y compararlas con las actuales. Se observa una evolución tanto en los gustos, como en las tendencias, que permite clasificar por décadas el material en cuestión.

“Se suele decir que para rodar una película de porno amateur sólo necesitas a tu novia, una cámara de video y un sofá. No es del todo cierto… Especialmente porque a veces sobras tú”
Antonio Dyaz
Director del largometraje SeX e impulsor del PUBIS Project

John Holmes, cuyo biopic recoge la película Boogie Nights (P.Thomas Anderson, 1998), tenía un artefacto entre las piernas de 30 cms. No le sirvió para librarse del SIDA, verdadero azote de la industria del porno a mediados de los 80, que amenazó con hacerla desaparecer. Hoy día los controles para prevenir el contagio de cualquier ETS (enfermedades de transmisión sexual) es muy estricto. Cualquier actor o actriz porno tiene una salud más vigilada que la de usted o que la mía. Al comparecer a un rodaje deben llevar los resultados del análisis del SIDA, o “prueba de vida”, fotografiados con la portada del periódico de ese día. De esta forma se evitan falsificaciones con la fecha del análisis.

La pornografía bien utilizada evita infidelidades, puede dinamizar la vida sexual de las parejas, resulta divertida, y además da trabajo a muchas personas; hombres y mujeres que eligen libremente esa actividad. Daña mucho más el cerebro deleitarse con las escenas de violencia gratuita en algunas películas, o devorar día tras día programas de telebasura, que presenciar cómo dos o más personas juegan con sus cuerpos para obtener placer. ¿Quién decidirá lo que es pornográfico y lo que es erótico? Las zonas de penumbra, pobladas por libros de David Hamilton, comics de Manara, o películas de D’Amato, son las que más me preocupan.

“Hemos de reconocer que la lógica de los que invocan la cólera de Dios para castigar a quien muestre el trabajo de artesanía del propio Dios, se nos escapa”
Hugh Hefner
Fundador de PLAYBOY

A modo de clímax

En el improbable caso de que el lector/a nunca se haya aproximado a este tipo de material, me permito sugerirle que, amparado por el anonimato que proporciona Internet, navegue tranquilamente por páginas de contenido para adultos. Es comprensible que se evite entrar en una tienda de revistas y decir, como Woody Allen en Bananas:

WOODY ALLEN: Eeeeh… sí; me llevaré el Financial Times… también el… sí, este número de LIFE, ah, y una de éstas…
VENDEDOR (A GRITOS): ¡Eh, Harry! ¿Cuánto vale Orgasmo? ¡¡Este señor quiere un ejemplar!!
WOODY ALLEN: Oh…. Bueno…. Yo… yo estoy haciendo una investigación sociológica, para prevenir a la juventud… ya sabe… contra los pervertidos…

Gracias a Internet no tenemos que pasar este mal trago. Personalmente recomiendo una visita tranquila y relajada, a un sex shop grande, donde podamos asomarnos a un universo que nos resultará cuando menos curioso. Y si nos produce asco o desagrado ver personas con sus cuerpos desnudos intercambiando placer, quizá sea necesaria ayuda profesional, y no estoy hablando de una prostituta.
Me refiero a un psiquiatra.

CINCO MENTIRAS SOBRE EL PORNO
(y sus respuestas)

1.- La pornografía discrimina a la mujer.
Ninguna mujer está obligada a trabajar en el mundo del porno.
En el documental La piel vendida, de Vicente Pérrez Herrero (2005), se muestra con claridad que las actrices porno son chicas que nada tienen que ver con el mundo de la prostitución, y esto es algo que la opinión pública no acaba de comprender.

2.- Es ilegal.
La pornografía infantil es ilegal. Y la pornografía con violencia no consentida. Pero sugerir que toda la pornografía debería ilegalizarse por esa razón es como prohibir los restaurantes porque es ilegal comer carne humana, o gato caducado.

3.- Es una mafia llena de extorsionadores y mala gente
¿No estarán pensando en el sector inmobililario?

4.- A las mujeres no les gusta. Es un negocio de hombres.
Es un negocio de mujeres. La mayoría de las estrellas porno terminan montando su propia productora, y además ellas son las que más dinero ganan y las que tienen un futuro más prometedor. Como Sarah Young, dueña de un imperio de cine para adultos, basado en Palma de Mallorca.
Hay películas pensadas para estimular a los hombres. Y otras a las mujeres. Hagan la prueba, y no generalicen. Les sugiero una sesión de pornografía muy variada con su pareja, comentando y puntuando los diversos tipos de escena. Se llevarán sorpresas, probablemente agradables.

5.- Incita a la violación.
Es como admitir que leer cómics nos lleva a cometer asesinatos rituales con espadas japonesas. El fin último de cualquier producto pornográfico es el orgasmo. Una vez alcanzado éste, nuestra libido experimenta un aletargamiento temporal. Nadie sale de un sex shop y viola a su vecina. Pero vigilen a quien sostenga esa opinión, porque él SÍ lo haría.

Eventos

- Madrid Erótico (se acaba de celebrar la I Edición, entre el 12 y el 17 de mayo) www.feriasexo.com

- Festival Internacional de Cine Erótico de Barcelona (FICEB) (del 4 al 8 de Octubre) www.ficeb.com

Tres películas imprescindibles

El escándalo de Larry Flynt (Oliver Stone, 1997)
Boogie Nigths (P.Thomas Anderson, 1998)
Torremolinos 73 (Pablo Berger, 2004)