Por Gema Eizaguirre
Fotos: Macarena Olivares
Sergi López ha sido el gran descubrimiento del
cine europeo por su papel de psicópata en Harry, un amigo que os quiere, con el
que logró los premios de mejor actor de cine europeo, a finales del año pasado, y el
cotizado César (el Oscar francés), en febrero. Pero a este actor catalán no se le ha
subido el éxito a la cabeza y se encuentra rodando en Madrid Sólo mía, una
película dura y realista sobre los malos tratos a la mujer, que protagoniza junto a Paz
Vega.
La historia de este actor de 35 años es la lucha por
alcanzar una meta que le taladraba la cabeza desde los 16 años: ser actor. A los 25
años, después de abandonar los estudios y participar en espectáculos callejeros y en
alguna que otra compañía circense alternativa, se marcha a París para estudiar teatro
en la escuela de Jacques Le Cock. El cine llamó a su puerta, "por casualidad",
dice él, en 1992 cuando interpreta su primer papel cinematográfico en La petit amier
d'Antonio. Ahora es uno de los actores más cotizados del cine europeo y se lo rifan
también en España.
-Generación XXI: ¿Cómo encaja ser más conocido en
Francia que en su propio país?
-Sergi López: Bien, porque la popularidad nunca ha sido
un objetivo, es sólo una circunstancia. Llevo bien el hecho de estar haciendo cine y que
me salga trabajo por un tubo en Francia y también en España.
-Gen. XXI: ¿La gran popularidad alcanzada se debe,
fundamentalmente, a que ha hecho mejores películas en Francia?
-S.L: Simplemente, allí he hecho tres películas que han
sido un gran éxito y en España esto aún no ha sucedido.
-Gen. XXI: ¿En España no se le ha valorado lo
suficiente?
-S.L: Hasta Wester (1997), que tuvo mucho éxito en
el Festival de Cannes, no había hecho nada en España pero no porque aquí sean
jilipollas, sino porque ni yo mismo buscaba ser actor ni nadie sabía que podía serlo.
-Gen. XXI: ¿Y cómo has llegado hasta aquí?
-S.L: Mi historia en el cine ha sido por casualidad o
quizá haya habido algo de destino, no lo sé. Me fui a Francia a estudiar teatro,
hice un casting con un director y me cogió para una película. Luego empalmé cinco
películas seguidas con el mismo director y eso me permitió meterme en el oficio de actor
de cine.
-Gen. XXI: ¿En algún momento pensó que podría
convertirse en una gran estrella del cine francés?
-S.L: No. Nunca soñé con ser actor de cine.
-Gen. XXI: ¿Qué diferencias básicas ve entre el cine
francés y el español?
-S.L: En cuanto a infraestructuras y cultura
cinematográfica, desgraciadamente, Francia está muy por delante de España.
-Gen. XXI: ¿Cómo se lanzó después del César a
trabajar con un director novel en Sólo mía?
-S.L: Muchas veces he trabajado con noveles. El hecho de
que sea novel no significa que sea mejor ni peor que otros directores consagrados. Javier
Balaguer me enseñó un guión que me gustó mucho, y no lo dudé.
-Gen. XXI: Ya han rodado las escenas que están cargadas
de bastante violencia llamada "doméstica". ¿Le ha resultado duro?
-S.L: Sí; la primera fue la más dura porque era una
paliza explícita que requirió una especialista. Me daba miedo, porque veía que
resultaba difícil darle credibilidad.
-Gen. XXI: En su papel de maltratador, ¿ha llegado a
comprender el comportamiento de este tipo de hombres?
-S.L: Es fácil comprender a alguien que pega porque tiene
un motivo y ese motivo es un problema consigo mismo. No se trata de gente que pega porque
sí.
-Gen. XXI: ¿Le parecen mas interesantes los papeles de
malo?
-S.L: No hay papeles de malos ni de buenos. Hay papeles de
seres humanos a los que les ocurren cosas.
-Gen. XXI: Después de Sólo mía, ¿tiene más
proyectos en España?
-S.L: Tengo un proyecto inmediato en Francia y en
septiembre rodaré aquí con otro director nuevo, Vicente Mora, una película cuyo título
es: El día que murió Judy Garland.
-Gen. XXI: Tras el César, ¿le han solicitado más los
directores españoles?
-S.L: Desde hace dos años recibo más ofertas de las que
físicamente puedo hacer, por lo cual tampoco he notado mucho el César. Aunque supongo
que a la larga llegarán más proyectos, porque me he dado cuenta de la repercusión que
ha tenido este premio en los medios.
-Gen. XXI: ¿Conoce a Javier Bardem?
-S.L: Sí, y curiosamente porque conozco a poca gente;
trabajamos juntos en una película. Antes de los Oscar le dejé un mensaje en el
contestador para felicitarle por la nominación.
-Gen. XXI: ¿Qué le parece como actor?
-S.L: La película por la que ha sido nomidado, todavía
no la he visto, pero es un tío que me gusta mucho cómo se toma las cosas como actor, y
además es buena gente.
-Gen. XXI: Con tanto trabajo en Francia, ¿se siente
todavía español?
-S.L: Me siento catalán.
-Gen. XXI: ¿Y sigue haciendo su vida normal?
-S.L: Sigo viviendo en Vilanova y la Geltrú, a 45
kilómetros al sur de Barcelona, con mi novia y mis dos hijos, de 3 y 5 años. Aunque
estoy de camino entre Francia y España ya se van acostumbrando a que papá este fuera
muchas veces.
Sumarios:
"No hay papeles de malos ni de buenos sino de seres
humanos a los que les ocurren cosas"
"Soy más conocido en Francia porque allí he hecho
tres películas de gran éxito y en España esto aún no ha sucedido"