“Ganarás el pan con el sudor de tu frente” es un castigo divino, que tal vez sea ya hora de consignar al basurero de la historia. Ganar mil euros no es tan malo, si no son tus únicos ingresos y te los pagan por hacer algo que de todas formas harías. ¿Qué pasará cuando la distinción entre ocio y negocio carezca de sentido?.
Mileurista es un invento de la prensa tradicional que designa a alguien que gana tan sólo mil euros al mes en su trabajo. Trabajo designa una actividad no voluntaria que se lleva a cabo durante un
número de horas al día con el objeto de ganar dinero. Todos, todos los días, llevamos a cabo muchas actividades diferentes: navegamos en la
Red, escuchamos música, sacamos la basura, clasificamos expedientes, paseamos en bicicleta, charlamos de fútbol, reparamos el ordenador,
recomendamos restaurantes, criticamos series de televisión, contamos noticias, jugamos a los videojuegos. Por la inmensa mayoría de esas
actividades no nos pagan, y las llamamos ocio. Por otras sí, y las llamamos negocio, o trabajo. Así ha sido desde que nos expulsaron del paraíso.
Pero no tiene por qué ser así siempre.
Internet ha propiciado la extensión a toda la sociedad de la llamada Economía de la Atención, en la que el elemento valioso es la atención
que se puede generar.
En un entorno donde miles de millones de páginas web y sus correspondientes contenidos compiten por conseguir lectores, cualquiera que sea capaz de atraer la atención ajena tiene algo valioso entre manos. Y eso significa, tarde o temprano, dinero. Si uno escribe lo bastante bien, juega a videojuegos lo bastante bien, o es capaz de explicar lo bastante bien cómo reparar una bicicleta o clasificar un archivo, habrá gente que esté interesada. Concentrará un poco de atención con cada una de esas actividades.
Esa atención se podrá transformar en dinero mediante mecanismos como los AdWords de Google, un nuevo sistema publicitario al alcance de las pymes que es efectivo incluso para las más pequeñas empresas locales.
Pero los AdWords necesitan contenidos especializados y segmentados para funcionar; necesitan concentraciones de atención.
Imaginemos ahora que por cada una de nuestras actividades, esas que hacemos todos los días, recibiéramos una pequeña cantidad de dinero.
Lo que hasta ahora hemos llamado “ocio” empieza a
proporcionarnos ingresos, transformándose en negocio. El trabajo ya no consiste en una actividad que sólo hacemos por dinero, sino que nuestras actividades normales son nuestro trabajo. Y la maldición bíblica: ¿dónde queda entonces?
Enlaces:
Mileurista en Wikipedia
http://es.wikipedia.org/wiki/Mileurista
Historia del término en Microsiervos
http://www.microsiervos.com/archivo/mundoreal/mileuristas.html
Mileuristas en Píxel y Díxel
http://www.pixelydixel.com/2006/05/la-revolucion-de-los-mileuristas.html
Libro de Notas sobre Mileuristas
http://librodenotas.com/article/9849/mileuristas
Jose Antonio Millán sobre la Economía de la Atención
http://jamillan.com/v_atencio.htm